septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

¿Dónde estás, Diana?

querPor Marcos Ortiz.-

 

No sabéis desde muy joven que miedo me han producido las fiestas de los pueblos, se vuelven escenarios desmedidos con demasiado alcohol, drogas y nocturnidad. Sería interesante un libro que detallara las locuras cometidas durante las fiestas de los pueblos. Por eso seguí muy atento el caso de Diana Quer, desde los primeros momentos se vio que tenía tintes dramáticos y que su solución iba a ser complicada, además tenía y tiene todos los elementos para calar, y de qué forma, en la opinión pública. Una niña joven, desenvuelta, moderna, guapa, muy guapa y de familia rica desaparece por arte de magia… y luego las entrañas de los cismas familiares, unos padres que se detestan, nervios, psiquiatras, Orfidal… una madre que no cesa de poner en valor su religiosidad y una padre frío, de mirada templada, como salido de una serie de moda norteamericana.

Cuando apareció el teléfono móvil pensé que el asunto estaba a punto de resolverse, pero nada, pensé que en la agenda quedaría algún número, algo capaz de desarrollar una pista. Es tan importante el teléfono para una chica de veinte años, digamos que llevan en la maquinita toda su vida, pero parece que el teléfono estaba muy bien manipulado o destrozado de forma terminal. Los testigos tampoco nos han llevado a ningún lado y las miles de horas empleadas en rastrear números, mensajes… pues tampoco.

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Hemos pasado por distintas fases, al principio la probable pista de los feriantes, después una chiquillada que se va de las manos con chicos de la edad de Diana cercanos al narcotráfico, después el secuestro preparado cuidadosamente, ahora la salida de la chica por el mar… pero en nada parece existir una certeza, como si todo condujera a un túnel cada vez más negro. Luego la detención de la hermana de Diana, Valeria, durante unas horas por amenazar con un palo a su madre, dejando claro que por muy trágica que sea la situación de la familia, algo podrido existe en esa casa, algo que también vivía de forma diaria nuestra Diana Quer.

Parece increíble que con toda la tecnología actual no se pueda resolver una situación así. Hay otros desaparecidos cuyas familias viven la misma tragedia, me dicen que trabajan los mejores profesionales, y yo lo creo, la esperanza también hay que construirla día a día. Lo último, el juez ha archivado de forma provisional la causa, aunque pide que continúe la investigación policial. El sumario quedará ahora al descubierto. Los medios no tardarán en diseccionar lo poco o mucho que no se ha sabido hasta el momento. Puede que eso ayude (o no, ya se verá) a que la atención de Interior y Justicia sobre este asunto no decaiga. De momento, el caso Diana Quer es un callejón sin salida. 

 

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