agosto de 2026

Acanto

El nombre latino de esta planta del acanto es acanthus mollis, y en griego, akanta−es−es, es decir, planta espinosa. Pero mollis también significaría flexibilidad, suavidad, lo blando y lo tierno. Así pues, el acanto es una planta con espinas, cierto es, pero también son suaves y blandas, es decir que no dañan. La hoja de esta planta adorna los capiteles del orden corintio y también del orden compuesto romano.

Simboliza la planta que crece en una tierra virgen o no cultivada, frente a las dificultades, sin ayuda. Así pues, el acanto representa el triunfo y la gloria subyacente. Tendría también un sentido de inmortalidad. Todo este simbolismo, vinculado con la fuerza y el triunfo ante la adversidad, tendría que ver con una leyenda que podría explicar, de igual manera, la presencia del acanto en los capiteles corintios. Al parecer, al morir una joven doncella su criada puso encima de la tumba un cesto con las joyas y objetos preferidos de la joven fallecida, y todo lo cubrió con una losa para que nadie lo descubriera. Pasado un año la losa estaba levantada por la fuerza del acanto que creció justo debajo de la canastilla. Era tal la fuerza del acanto que sus hojas se fueron repartiendo en círculo para intentar sortear el peso de la losa, abrazando el cesto, algo que, si nos fijamos, parece como el propio capitel corintio.

En la Edad Media el acanto recibió otra significación simbólica, al relacionarlo con el dolor y el castigo por la comisión de pecados.

Por su parte, la masonería recuperaría el sentido primigenio clásico del simbolismo del acanto.

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Archivo Entreletras

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