Anthony Hopkins nació en Gales el 31 de diciembre de 1937. Fue un niño solitario y le detectaron dislexia, desde muy joven decidió que tenía que dedicarse a las artes: pintura, teatro, etc.
El actor galés Richard Burton le animó a dedicarse a la interpretación. Se conocieron, cuando Anthony tenía quince años, y este se matriculó en una escuela de música y drama galés en Cardiff. Se pasó dos años en el ejército, se trasladó a Londres, donde continuó su formación en la Real Escuela de Arte Dramático.
En 1968 interpretó a Ricardo Corazón de León en la famosa película de Anthony Harvey El león en invierno, con unos grandísimos compañeros de reparto, Peter O´Toole y Katharine Hepburn. Fue un papel brillante que abrió la senda del cine a un actor comedido, brillante y muy cuidadoso a la hora de interpretar.
Triunfó en el teatro con la famosa obra Equus, la cual se llevó varios premios y contaba el enamoramiento de un hombre por un caballo, tanto que se cree un equino. Obra que triunfó también en España.
Actor muy dotado para los papeles shakespearianos, podemos recordar Coriolano (1971) y Macbeth (1972), en una versión muy polémica, con un Jon Finch extraordinario como Macbeth.
Pero Hopkins iniciaba su estilo de hombre interior que triunfaría más tarde con la muy bella Lo que queda del día, el mayordomo que mantiene una postura flemática ante la criada Emma Thomson, pese a estar enamorado de ella. Fue dirigida por el gran James Ivory.
Su capacidad interpretativa le llevó a papeles variados, maravilloso en la película de David Lynch, El hombre elefante (1980), cuando ve por primera vez a John Merrick, su mirada profunda y compasiva la convierte en una de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Interpreta a un doctor que intenta ayudar al desconsolado Merrick, interpretado genialmente por el inolvidable John Hurt, que lamentablemente no se llevó el Oscar al mejor actor, porque la competencia ese año era muy dura: De Niro, Lemmon, Duvall y O´Toole. Como todos sabemos, se lo llevó la maravillosa interpretación de De Niro de Jake La Motta en Toro salvaje, de Scorsese, un verdadero prodigio de metamorfosis en un hombre que ha peleado en la vida y el boxeo y en ambas ha perdido.
Hopkins estuvo maravilloso en la magnífica Tierras de penumbra, interpretaba a de C. S. Lewis, junto a la gran Debra Winger, un papel muy bello, dirigidos por Richard Attenborough. El final es uno de los más tristes de la historia del cine. También dirigió el gran director y actor a Hopkins en Un puente lejano, con un gran reparto, como era habitual en las películas de los setenta. Maravillosa cinta bélica, con algunos de los mejores actores de los setenta y sesenta: Bogarde, James Caan, Michael Caine, Sean Connery y Robert Redford, entre otros muchos.

Se llevó el Oscar de Hollywood dos veces, por su increíble papel en El silencio de los corderos, en 1991, donde interpretaba al criminal Hannibal Lecter, uno de los mejores papeles de asesino enloquecido que ha dado el cine, junto a la estupenda Jodie Foster. También se llevó el Oscar por El padre, en 2020. Otro gran papel.
Hopkins siempre ha sido un actor sensacional, expresivo, lleno de matices, ahora ha aparecido unas memorias del actor. Ha ganado Premios Bafta, el Cecil B. de Mille a su trayectoria profesional y el Premio Donostia del Festival de San Sebastián a su trayectoria.
Estupendo en Leyendas de pasión, Magic, Nixon, Amistad, y otras muchas, a mi modo de ver, podemos decir que, junto con Michael Caine es uno de los últimos grandes que queda del cine británico. Ya se nos fueron Oliver Reed, Alan Bates, Albert Finney y David Hemmings, entre otros.
Anthony Hopkins tiene un sentido de la vida escéptico, ya que considera que todo es fugaz y somos seres que hemos de perder la batalla, tarde o temprano. Nada más cierto, pero cuando se transforma es capaz de interpretar cualquier papel y demostrarnos lo gran actor que es. Un genio del cine que cumple ya ochenta y ocho años.











