Los cantos de Toribiano
José Félix Olalla
Ediciones Vitruvio, Madrid 2025
142 páginas
José Félix, tras el anuncio de la próxima publicación de tu librito de memorias, te avancé un poemilla haciendo votos por el estado de buena esperanza. Gestación rápida que te apresuraste a confirmar enviándome un ejemplar como primicia. No podía demorarme en leerlo y en comentarte mis impresiones por la buena nueva.
La primera parte me ha parecido sobresaliente y, si me apuras, hubiera preferido que todo el libro hubiera sido así: una sucesión de estampas cronológicas, evocadas con infinito cariño y magnífico humor, coloreadas por un estilo sencillo, claro y preciso y el tono confidencial y familiar, como de andar por casa, que te caracteriza. Pareces escribir siempre para los amigos y éstos, como tus nuevos lectores, te lo agradecen a las primeras de cambio.
Desde el principio, leía con una sonrisa en los labios… A partir de “Aquí Barracuda”, empecé a subrayar tus, en mi opinión, mejores textos: “El vestido de Miss Crennen”, “Mayores con reparos”, “No se admiten versos” (doble subrayado), “Los amores de Toribiano” (éste, por solidaridad y por ponerme frente a un personal espejo), “Soldadito valiente” (doble subrayado), “Con toda la clase”, “Carmen”, “Reciclaje” (doble subrayado), “Palabras compartidas” (otro espejo donde reflejarme) y, honores cum laude, a “La especialidad de Toribiano”, que leí una noche en la cama y, pese a mis esfuerzos por contener la risa, no pude, no pude y de pura mezcla de emociones, con los ojos llorosos de alegría, desperté a los de la casa.
Los escritos pertenecientes a la segunda parte me han recordado un pequeño manual de redacción que tengo ahora sobre mi escritorio. Sus autores se proponen fomentar la utilidad de aprender a escribir para el total de la vida académica del alumno, para que éste llegue a pensar con precisión creadoramente, para crear una excelencia personal y para que llene de claridades el entorno en que vive. Son textos también muy buenos, entre los que destaco: “Memoria del olvido”, “Habilidades”, “Tu juventud en un chip”, “Contra toda evidencia” (doble subrayado), “Bacía, yelmo, halo” y las reseñas a “Los sueños cuentos son” y “Tropezando en la luz no acostumbrada”. Las “Recuperaciones”, en general, pierden uno o dos puntos de cercanía y tono; son menos personales, menos memorias en sentido estricto, asumes un papel de intermediario entre autor y lector, incluso de crítico literario, que me parece restan una porción de la frescura, la candidez y la emoción de la primera mitad del libro. Tienes más alma de poeta que de ensayista, de eso no hay duda.
En cualquier caso, lo he pasado bomba leyendo tus recreaciones toribianas y recomiendo fervientemente su lectura a todo aquel que quiera conocerte un poco más a fondo, a todo el que quiera compartir unas vivencias y una trayectoria histórica desde los años 60 en España vista con ojos y corazón agradecidos… Ya sabía yo que merecería la pena esperar a Toribiano con sus casos y cosas. Enhorabuena y un fuerte abrazo.












