Juan Luis Iborra vuelve a triunfar después de Oliver Twist y Los chicos del coro, con una nueva adaptación de una película. Y una magnífica cinta que interpretó el inolvidable Robin Williams como el profesor Keating.
Producida por Pentación, que lleva Jesús Cimarro con éxito en cada puesta en escena, la interpretación de Juan José Artero como el profesor es realmente acertada, cuidada, y muy brillante. Su presencia lo ilumina todo, la clase, la vida de los chicos, la soledad de un instituto privado, donde todo es disciplina. Célebre, si recordamos la película, es la escena en que Keating les pide a sus alumnos que arranquen las páginas engoladas de Evans Pritchard, un famoso crítico que trata a la poesía como si fuera matemáticas. El deseo de Keating es el amor por la palabra, la pasión por el lenguaje, y les habla de todos esos estudiantes que, aunque hayan muerto, les hablan desde el pasado.
Todo ello, será un revulsivo para la disciplina del centro, el director del centro, interpretado en la obra por Manu Rodríguez, logra transmitir la severidad de un espacio de enseñanza que no permite la libertad ni la capacidad para ser libres, donde solo se pretende crear estudiantes aplicados, pero que no sepan pensar por sí mismos. La batalla entre un profesor que quiere jóvenes libres que amen la poesía y un director rígido ya crea el principal conflicto de la obra. Tomy Alvárez es el padre de uno de los chicos, Neil, que quiere ser actor. La austeridad del padre, su mirada a la vida sin sensibilidad choca con la del chico, que esconde un actor en potencia. Naturalmente, todo acabará en drama, cuando el padre imponga su mando al joven.
Con todos estos mimbres y con un escenario, que es la clase principalmente y el lugar en que se reúnen, para recitar poesía, como lo hizo Keating en el pasado, con el nombre de El club de los poetas muertos, sirve para que el espectador se adentre en una historia conocida, por la película, pero que, al llevarla a la escena, nos emociona gracias a los trabajos magníficos de los jóvenes: Lennon John Sharp, Gabriel Flores, Sergio Aguado, Marcos Saneiro, Álvaro de Paz y Jacobo Camarena.
Sergio Aguado que interpreta al tímido Todd Anderson, llegará a tener una gran amistad con Neill, que interpreta en un alarde de verdadero talento, Jacobo Camarena.
Y Juan José Artero lleva la batuta de ese Keating que es un soñador, un hombre que ama a sus estudiantes, que quiere, como todo profesor, crear seres con talento y libres.
El diseño de vestuario de Gabriela Salaverri, la iluminación de Juanjo Llorens, la música de Gerardo Gardelín, y la escenografía de David Pizarro, hacen posible el milagro de esta bella historia, emotiva, donde al final todos se levantan de las mesas para alabar a su capitán, el profesor Keating. Todos hemos sido Keating alguna vez, todos los que hemos impartido docencia durante muchos años y las lágrimas se asoman a nuestros ojos. Una obra bella, cuyo autor, Tom Shulman, le da luz y sombra, porque se habla de grandes escritores, se recita poesía y nos hace mejores. Otro éxito de Juan Luis Iborra en la escena madrileña.






