octubre de 2026

‘El mal hijo’: esas heridas que solo la belleza…

El mal hijo, primer trabajo tras las cámaras del actor Jaime Lorente, llega a los cines el próximo viernes 16 de octubre después de su paso por el Festival de San Sebastián, donde inauguró la sección Nuevos Directors.

Es una historia que habla del perdón y de la caída, de las heridas que se arrastran de generación en generación y está inspirada en la novela homónima de Salvador S. Molina, quien también firma el guion. Ambientada en esa belleza paisajística de Canarias, cuyos nombres evocan un pasado lejano más glorioso basado en el agua y los regadíos, sus personajes oscilan entre la belleza de la degradación extrema y las ansias de redención.

La película narra el viaje emocional de Rubén, un niño de once años que, tras la misteriosa desaparición de su padre —al que llega a contemplar encerrado y atado en un cobertizo—, debe convivir con una abuela a la que apenas conoce y junto a la que irá descubriendo una historia familiar terrible y marcadora.

Protagonizada por Susi Sánchez, ganadora de dos Goya; Miguel Ángel Puro, Hugo Arbués, Óscar de la Fuente y Abel de la Fuente en el papel de Rubén, el niño protagonista, El mal hijo pone la lupa en la familia de un drogadicto: en cómo los silencios envenenan sus vidas, y en especial la de su hijo, envolviéndolas en una bruma aislante de difícil penetración.

Solo la lucha contra el propio instinto y las ansias de reconciliación harán visionar la necesaria redención.

Película dura pero que deja una huella de gran belleza en medio de tanto desistimiento y que me ha recordado a la reciente Lionel, donde los lazos familiares son tan importantes como duros a veces de llevar.

La canción original, “Déjame que te sienta”, ha sido compuesta por Niño de Elche para la película, que llegará a los cines el 16 de octubre codistribuida por Karma Films y AF Pictures. Las ventas internacionales estarán a cargo de Film Factory.

Sinopsis argumental

El padre de Rubén, un niño de once años, desaparece misteriosamente y su madre se va: el niño se ve obligado a irse a vivir con su abuela a la que apenas conoce. En un entorno rural donde el tiempo parece haberse detenido, el niño aprenderá de la mano de su abuela cómo las heridas familiares se transmiten de generación en generación y luchará, a medida que crezca, por sanarlas.

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