Viendo Baila, baila, Pegamoide, le entran a uno esas ganas locas de bailar después y durante la función.
Tal como el título indica, hay en esta invitación un guiño al grupo que encabezó Alaska en los años 80, pero no solo eso: se trata de una invitación a salir de sí, desahogarse y comunicar. Pero tampoco es solo eso:
¿Bailar por cualquier motivo? Siempre hay una razón. Porque el baile puede nacer de la alegría, pero también de la desesperación, del delirio o de la locura.
En 1518, en Estrasburgo, cientos de personas comenzaron a bailar sin poder parar. Sus maridos llegaron a pensar que se habían vuelto locas. «¡Atadla, que está de atar!», clamaba el pueblo. Cinco siglos después, seguimos utilizando expresiones que encierran una violencia inquietante, más aún cuando sobreviven entre personas cultivadas.
De Estrasburgo a la Movida Madrileña, Baila, baila, Pegamoide llega a La Cuarta pared de la mano de la compañía La Peatonal con una propuesta de teatro, danza y documento que nos invita a mirarnos en el espejo de aquella insólita epidemia. ¿Qué nos dice hoy ese episodio sobre nuestra manera de afrontar las crisis colectivas? ¿Qué nos hace reaccionar, resistir o dejarnos arrastrar por el movimiento de los demás?
¿Puede el baile ser, al mismo tiempo, enfermedad y cura? ¿Cómo miramos a quien baila cuando no comprendemos su danza? ¿Quiénes bailan hoy las injusticias de ayer? ¿Qué poder tiene el arte para sacudirnos, contagiarnos y encendernos?
A partir de la epidemia de baile documentada en Estrasburgo en 1518, Baila, baila, Pegamoide (Tientos de una danza macabra) explora los contagios colectivos, los cuerpos que se rebelan y los movimientos sociales que surgen cuando algo se desborda.
La obra traza un paralelismo con la Movida Madrileña, aquella explosión de libertad, revolución sexual y efervescencia artística que emergió en la España de la posdictadura. Una nueva coreomanía atravesada también por otras epidemias: la heroína y el VIH. Porque los cuerpos bailan, pero también revelan las heridas de su tiempo.
Quizá bailar sea una forma de perder el control. O de recuperarlo. Quizá, a veces, la única manera de responder a la locura del mundo sea ponerse a bailar.
Sala La Cuarta pared (Calle de Ercilla, 17. 28005 Madrid)
Cía. La Peatonal
Fecha: sábado, 10 de octubre, 20:30 h
Duración: 75 minutos





