
Ayer, 10 de marzo, el Congreso de los Diputados de España abrió sus puertas al mundo de la Cultura para celebrar la I edición del premio de Energías Animadas al cine Independiente y de autor. En un acto cargado de simbolismo y nostalgia, el galardón fue entregado al veterano cineasta Rafael Gordon, figura indiscutible del cine underground español.
La Sala Ernest Lluch fue el espacio elegido por el Club de la Bruma para honrar a un director que, a sus casi ochenta años, sigue siendo un referente de la independencia y la libertad creativa absoluta. El acto no fue solo una entrega de premios, sino una reivindicación de aquellos que crean desde los márgenes, lejos de las imposiciones comerciales.
La ceremonia estuvo dirigida por el sociólogo Rafael Egido Pérez y contó con una nutrida representación del mundo de la cultura, la política y el periodismo.
Destacó la intervención de Óscar López (Ministro de Transformación Digital) y Reyes Maroto (exministra de Industria), subrayando el peso oficial del evento.
El mundo del Cine y el Arte estuvo representado por figuras como Isabel Ordaz y Juan Vicente Córdoba, entre otros. También tuvo presencia el mundo editorial con la participación de Antonio J. Huerga y Charro Fierro, editores de la mayor parte de la obra dramática de Gordon.
La aparición de Manolo Campoamor, «gurú» de la Movida y creador de la estatuilla entregada, vinculó el acto con las raíces más vanguardistas del Madrid de Enrique Tierno Galván, para el que hubo una emotiva mención por parte de la mesa.
Tras la entrega del galardón a cargo de Óscar López a Rafael Gordon se proyectó un documental sobre el trabajo del cineasta que permitió a los asistentes sumergirse en su particular lenguaje visual. Finalmente, Gordon subió al estrado para agradecer el premio y, con su habitual sentido del humor, habló del estado del cine de autor y su persistencia en el tiempo.
Este evento marca un precedente importante para el cine de autor en las instituciones del Estado, cerrando una tarde donde la «niebla» del Club de la Bruma se disipó para dejar brillar a uno de nuestros directores más auténticos. ¡Enhorabuena, Rafael!











