septiembre de 2026

‘Camino a la Meca’: entretenida función sobre temas candentes

Un lleno absoluto y un cartel de «agotadas todas las localidades para los próximos días» acogió el pasado sábado la aparición de Lola Herrera en el escenario del Bellas Artes al comienzo de esta su segunda temporada con la obra Viaje a la Meca. La obra no da lo que promete, nadie viaja a La Meca, todo transcurre en el salón de esa casa bohemia, casa de artista llena de las estatuas extravagantes que ella misma produce y que merecen la burla y el rechazo de sus vecinos…

Y solo se viaja con la imaginación, y con la confianza de ser acogida y aceptada como es, en ese lugar que, como escultora, imagina lleno de estatuas. De estatuas y de luz, mucha luz, que es la que ella tiene.

Pero, repito, la obra no da lo que promete en cuanto a exotismo y se refugia en tópicos que van a interesar al gran público, como la libertad de los ancianos de seguir viviendo en su casa o el escepticismo ante un dios que queda lejano.

A ella le interesa Oriente por su luz

Estamos en Ciudad del Cabo y la protagonista es blanca, nada por ahí, pero los problemas vienen por su soledad (insiste en seguir viviendo sola) y su afán de seguir creando. Sus estatuas son su razón de ser.

Todo esto lo bordan, por este orden, Lola Herrera y Natalia Dicenta, que no salen nunca del escenario, y el magnífico Carlos Olalla en su papel de párroco, padre, director altruista de asociación benéfica que quiere encerrar a Lola Herrera…por su bien. Y ella, aunque muerta de miedo, se revuelve e imagina. El final es totalmente inesperado.

Autor: Athol Fugard.
Versión y dirección: Claudio Tolcachir.
Reparto: Lola Herrera, Natalia Dicenta y Carlos Olalla.
Escenografía: Alessio Meloni.
Vestuario: Pablo Menor.
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo.

Espacio: Teatro Bellas Artes
Fecha función comentada: 26 de septiembre de 2026

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