agosto de 2026

Dos seres olvidados en una playa

En un lugar del Pacífico Sur, en 1944, el cabo Allison, interpretado por un excelente Robert Mitchum, de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, llega en una lancha neumática a la deriva en una isla. Solo encuentra a una persona, la hermana Ángela, interpretada por Deborah Kerr, con su habitual magnetismo. Son dos seres olvidados en una isla en la película Solo Dios lo sabe (1957), dirigida por John Huston.

Los aviones japoneses atacan la isla y ellos se refugian en una cueva. Él roba comida del campamento japonés que se ha instalado en la isla. Los diálogos entre los dos son constantes en la película que se enriquece por las interpretaciones de los dos actores, ya que son los únicos protagonistas. La decisión de John Huston de rodar una película con dos actores era arriesgada por el lógico temor a la reiteración de las situaciones y a la falta de acción, pero entre ambos se forma una química que ennoblece la historia. Los japoneses abandonarán la isla, sin que los encuentren, lo que sirve para que Allison encuentre una botella de sake y se emborrache. Allison intenta conquistarla, porque siente atracción hacia ella, pero esta se asusta y huye bajo la lluvia.

Los aviones aliados empiezan a bombardear, porque hay algunos japoneses todavía allí, para Allison es la llamada de Dios: “Creo que Dios me está hablando ahora. Me está diciendo que este desembarco va a ser más fácil y no morirá casi nadie”. Para Sor Ángela, la decisión de Allison la reconforta y sabe que es un hombre que puede empatizar con ella e incluso pone en duda, de alguna forma, su voto de castidad. Hay una permanente corriente de sensualidad entre ellos, que viene marcada por una mujer que se debe a Dios y un hombre que ansía una mujer, dos seres que en el fondo se necesitan y que se sienten atraídos.

Pero, al llegar al desembarco de los aliados, ambos se despiden y se trunca lo que podría haber sido una historia de amor.

John Huston siempre sintió predilección por esta película. John Lee Mahin, guionista junto a Huston de la cinta, la consideraba su película favorita. Apenas pasa nada en la historia, pero los diálogos, la sensación de hallarnos ante dos seres que se necesitan va consiguiendo enganchar al espectador.

Podemos decir que el guion podría ser más consistente y que Huston pecó de un cierto simplismo argumental, pero lo innegable es la calidad de los diálogos y de los protagonistas, dos actores tan esenciales para el cine clásico, como Robert Mitchum y Deborah Kerr que volverán a trabajar juntos en Vidas errantes, de Fred Zinemman, y lo que es cierto es la buena pareja que hacen. Mitchum siempre fue un actor muy sólido, con aspecto muy varonil y con cierta tendencia al alcohol y Deborah Kerr que siempre me fascinó en De aquí a la eternidad y La noche de la iguana, una actriz excelente.

La trampa que nos tiende el gran director es la forma en que establece la corriente humana entre dos seres, cuya soledad compartimos y que seguimos, para que acaben juntos. Pero el destino les separa y los espectadores nos damos cuenta de nuestra ilusoria mirada, ya que ella se debe a Dios y no al hombre por el que sintió atracción.

Fotograma de ‘Solo Dios lo sabe’. Deborah Kerr y Robert Mitchum

No es de las mejores películas de Huston, pero hay que verla, por el contexto de la guerra, por lo insólito de crear solo dos personajes, por los diálogos y por los actores, tan bien elegidos. La produjo la Twentieth Century Fox y está basada en una novela de Charles Shaw. Hay que destacar la fotografía de Oswald Morris y la música de George Auric.

Lo más interesante, lejos de películas tan logradas como La reina de África, Reflejos en un ojo dorado, Vidas rebeldes y Fat City, entre otras, es la mirada de un hombre que ve a una mujer y cree sentir el deseo en un mundo en guerra. Nos preguntamos qué sentiríamos nosotros ante tanta soledad, en esa isla, con el fondo de la playa. Creo que nos seduciría una bella mujer, como Deborah Kerr. Una cinta muy aceptable, donde los personajes logran olvidar sus vacíos existenciales gracias a la compañía que se dan el uno al otro.

Siempre me quedará la imagen de Mitchum, su aspecto de hombre rudo y la mirada de Deborah Kerr a un hombre tan atractivo. El cine clásico siempre nos ofreció belleza y esta película deja también escenas para recordar. Huston, quien apenas daba indicaciones a sus actores, como confesó Marlon Brando, acostumbrado a su química personal con Elia Kazan, logra que dos seres solos en una isla sientan ese deseo que queda frustrado, para ellos y para los espectadores.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

La escritura de Saramago: del monólogo al coro. Proximidad a la redacción de Philippe Claudel
La escritura de Saramago: del monólogo al coro. Proximidad a la redacción de Philippe Claudel

2020 – Centenario del nacimiento de Saramago Escribir…y vivir. Homenaje en el centenario de Saramago Existen muchas maneras de escribir,…

‘La caligrafía del mar’ de Pedro García Cueto
‘La caligrafía del mar’ de Pedro García Cueto

La caligrafía del mar Pedro García Cueto Ondina Ediciones, 2022 80 páginas En los últimos meses del pasado año 2022…

Poesía y vino
Poesía y vino

El placer de beber vino y poetizar a lo largo de la historia El solo hecho de titular un artículo…