octubre de 2026

‘Esta soledad’: el sufrimiento de los jóvenes libres

Esta soledad, primer largometraje de Javier Giner tras la multipremiada serie ‘Yo, Adicto’ (Disney+), es un thriller emocional que llegará a los cines de la mano de Filmax el 30 de octubre.

He de decir que la película sabe mantener en vilo al espectador sin necesidad de algaradas ni golpes de efecto.

Esta soledad se estrenó en el Festival de San Sebastián (Sección New Directors), y está protagonizada por el ganador del Emmy Internacional al Mejor Actor, Oriol Pla, y por Marina Salas.

Son dos jóvenes muy bellos pero sumamente estresados. Se espera de ellos que sean felices, es decir, la sociedad espera que sean felices y expandan su felicidad a cuantos les rodea: familia, amigos, trabajos, aficiones…

La vida, sin embargo, no les sonríe a ellos, ¿o son ellos los que no sonríen a la vida?

Todo normal en una sociedad avanzada como es Bilbao, donde transcurre la película, y lejos de los dramas del tercer mundo.

Pero sufrimiento, sufrimiento, lo hay a espuertas.

El guion es del propio Giner y Luisa Matienzo:

Leo y Lorea son dos jóvenes que se han querido. Probablemente aún se quieren. Pero su relación, tras cinco años, ha terminado. Él carga con su padre enfermo, atrapado entre la responsabilidad familiar y una desconexión emocional que le asfixia. Ella, enredada en trabajos mal pagados y crisis personales, intenta recomponerse sin saber muy bien cómo. Son dos cuerpos en duelo, condicionados por lo no resuelto y por la herencia emocional de una generación que parece llegar tarde a todo. El papel de la madre de Lorea (Miren Gaztañaga) es fundamental para centrar el tema.

Esta soledad es la historia de sus esfuerzos —imperfectos, torpes y a veces hermosos— por empezar de nuevo.

En palabras de Javier Giner, “Esta soledad es una película sobre el vacío existencial y los silencios que habitamos en un presente fragmentado y caótico, sobre los vínculos frágiles que establecemos y sobre la dificultad de sostenerse cuando todo alrededor se tambalea. Ambientada en un Bilbao lleno de heridas —urbanas, familiares y emocionales—, la película retrata con ternura feroz a dos jóvenes que sobreviven en un estado de confusión y soledad”

Esta soledad te atrapa por lo auténtica. Porque habla de lo que de verdad ocurre y por su esfuerzo acertado al llegar al fondo de los problemas. Y repito: es el primer mundo.

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