agosto de 2026

Gary Oldman, un actor de raza

Nació el 21 de marzo de 1958 en una familia de clase trabajadora en el distrito londinense de New Cross. Su padre era alcohólico y abandonó a su madre, cuando Gary tenía siete años.

Decide estudiar teatro cuando fue a ver a Malcolm McDowell en If, película que le marcó.

Empezó en el mundo del teatro y en televisión. Entre 1985 y 1986 fue miembro de la Royal Shakespeare Company.

Destacó interpretando un personaje en el Drácula de Francis Ford Coppola. Y estuvo sensacional en Inmortal Beloved, interpretando a Beethoven.

Pero Gary Oldman demostraría su camaleónica faceta de actor en Hannibal, secuela de El silencio de los corderos, junto a Anthony Hopkins.

La característica de este actor es la intensidad, su fuerza interpretativa, que le ha hecho destacar en muchos rodajes. En la trilogía de Batman también estuvo sensacional, y su Churchill es antológico. La película titulada Darkest Hour, en su título original, es un magnífico retrato del gran estadista inglés. Pocos actores hubieran interpretado a Churchill, con la fuerza de Gary Oldman.

Y, para más inri, interpretó a Herman J. Mankiewicz en Mank de David Fincher. Todo papel es posible para un actor tan completo y de un registro interpretativo tan amplio.

Claro deudor de la generación de grandes actores ingleses como Finney, Bates y O´Toole, Oldman es considerado hoy día uno de los grandes del cine británico.

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Archivo Entreletras

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