El valor de lo público
Manuel Aguilar Yuste
Prólogo: J. L. Rodríguez Zapatero
Ondina Ediciones. Colección Teknós-Ensayo, 2026
En medio de la confusión, del griterío y de una incertidumbre generalizada, es de agradecer un texto, como el editado por Ondina Ediciones, oportuno, valiente y rabiosamente actual, que defiende lo público y las políticas públicas que es tanto como defender la democracia.
Merece la pena pararse a reflexionar hasta donde nos ha llevado la pasividad… y considerar que el liberalismo ultraconservador comienza a presentar dietas. Es el momento, por tanto, de repensar lo público y los servicios públicos. Y frente al pesimismo reinante, atreverse a señalar lo que ha significado el estado del bienestar y que sostener la coraza social y los servicios públicos es apostar por el futuro de la democracia.
Las sociedades, especialmente las europeas, presentan vacios que es necesario impedir que sigan poniendo en peligro la calidad de vida, la igualdad y el mismo concepto de democracia.
Es un momento oportuno para pensar y repensar que son necesarias visiones de la realidad donde esté presente el espíritu crítico y que nos permitan diferenciar lo cierto de lo falso, lo justo de lo injusto y poner al descubierto las manipulaciones y mentiras que interesadamente, pretenden confundir e impedir un acercamiento crítico a la verdad.
El resultado de las políticas populistas y de un liberalismo ultraconservador han dejado al descubierto heridas que hemos de procurar cicatrizar, antes de que se infecten. El ensayo de Manuel Aguilar Yuste, advierte sutilmente, de las consecuencias de las fracturas vitales y de las vulnerabilidades que ocasionan.
Defender las políticas públicas como elemento de cohesión social es un antídoto contra el individualismo imperante y el consumismo ciego que lo rodea. Es conveniente, por tanto, pararse a meditar y extraer algunas de las consecuencias de las propuestas que contiene este ensayo.
Si algo ha crecido en estos años, es la desigualdad. Las desigualdades son quizás el cáncer que ya royendo los cimientos de una democracia moderna. Pensemos en las dificultades que existen, aquí y ahora, para tener acceso a una vivienda. Los ataques injustos y brutales contra la agenda verde o las críticas feroces contra las políticas feministas. Este ensayo pone de manifiesto el valor de lo público y el mantenimiento del Estado del Bienestar para impedir el hundimiento democrático.
Defender lo público y las políticas públicas, es una apuesta por el futuro. Este ensayo indica, asimismo, que el discurso político ha sido y debe seguir siendo una herramienta para la consolidación de las políticas públicas que han dado lugar al mayor índice de bienestar que hemos vivido en Europa, desde mediados del pasado siglo hasta principios del presente.
Manuel Aguilar Yuste, deja entrever en su ensayo lo peligroso de ceder ante los populismos reaccionarios y de dejarnos arrastrar hasta la pendiente. Max Weber diferenciaba, con nitidez, la ética de las convicciones y la de las responsabilidades. Hoy nos damos cuenta que en nombre de una ética de la responsabilidad hemos ido a abandonando principios y fundamentos que han impedido o debilitado el progreso social.
La democracia es frágil y las conquistas que tanto esfuerzo ha costado levantar pueden venirse abajo si no las defendemos adecuadamente. Manuel Aguilar Yuste nos ofrece no sólo un texto, sino un mapa para orientarnos y un faro guía para adentrarnos en este terreno tan resbaladizo como el que vivimos.
Quizás sea el momento de parafraseando a Descartes, formular un nítido me rebelo, luego existo y formular a continuación que quizás sea llegado el momento de reafirmar o reformular un contrato social aceptable y acorde con los problemas que vivimos.
El pensamiento, la reflexión y la acción social son hoy una forma de resistencia necesaria. Damos por hecho que la realidad es tal y como la describen, no pocas veces, los enemigos de una democracia de calidad, partidarios de vaciar desde dentro las estructuras democráticas y propiciar así el avance de las políticas reaccionarias. Por eso, hemos de permanecer alerta y resignificar o diagnosticar los males sociales utilizando el humor que es un arma poderosa para luchar por lo que es de todos, es decir nuestro, especialmente de los más vulnerables.
Es imprescindible que volvamos a hablar de ética social y de las políticas sociales que fortalecen la coraza de lo público. Manuel Aguilar nos muestra sagazmente una serie de opiniones que convendría no echar en saco roto. Una de ellas es la de Albert Einstein, que sostenía que los primeros veinticinco años de cada siglo, marcan la pauta durante mucho tiempo. Desde este 2026, lleno de amenazas este ensayo es un intento de que reaccionemos y, reaccionemos ya.
Es un texto que no se anda por las ramas. Señala con humor, no exento de espíritu combativo que el patriotismo es un invento de las clases poderosas para que las clases que consideran inferiores sigan los intereses y las pautas que les han marcado.
En estas reflexiones no puede faltar una mención a Keynes. Hoy en día las políticas que keynesianas y neo-keynesianas, se han arrojado al baúl de los recuerdos inútiles. No está mal, desde luego, señalar que mejor nos iría retomando algunos de estos supuestos. José Luis Rodríguez Zapatero, ha indicado y Manuel Aguilar, lo recoge, que una nación no es más grande porque tenga la mejor bandera, sino por tener mejor sanidad y mejor educación.
Esta breve reseña va tocando a su fin. Me gustaría especificar, no obstante, que hemos de impedir que el Mercado imponga sus criterios al Estado. Corremos ese peligro y, por tanto, puede abismarse la brecha de desigualdad que ya padecemos. El ensayo, entre los múltiples aspectos que enuncia y recoge es una invitación explícita a que no olvidemos y practiquemos la responsabilidad social.
Manuel Yuste realiza un alegato para que abandonemos la comodidad y no nos dejemos atrapar ni en el pesimismo, ni en el nihilismo que presentan siempre un “tufillo” reaccionario y forman parte de una estrategia de denominación que entre otros elementos tienen no poco de huída de la realidad.
Los valores del humanismo, el cientificismo y aquellos que apostaban por la transformación social, ni podemos ni debemos echarlos en saco roto sin una renuncia de nuestros intereses… y de todo aquello que ha protagonizado la lucha social en pro de los Derechos Humanos y de un modelo de convivencia, justo y equitativo.
Este ensayo es poliédrico. Son múltiples los hilos para conectar y dar forma a los mensajes que Manuel Aguilar nos propone.
Este texto pretende ser un elemento para el diálogo, entre el autor y los lectores y una serena defensa de lo público y las políticas públicas para salir del atolladero, para ganar el futuro y para no dejarnos atrapar en las “trampas” de un revisionismo reaccionario que busca acabar con toda resistencia… y lentamente propiciar que los tentáculos del totalitarismo ganen espacios hasta asfixiarnos.











