julio de 2024 - VIII Año

‘Un murmullo en Nueva York’, de Elena Arribas Delgado

Un murmullo en Nueva York
Elena Arribas Delgado
Prólogo de José Malvis
Editorial Lastura, 2024

La mirada a Nueva York de Elena Arribas

Elena Arribas nos sorprende con este libro de poemas titulado Un murmullo en Nueva York, donde la escritora nos ofrece una serie de poemas que expresan las fases del amor, su luz y su sombra. Y es esta conjunción la que teje con esmero Elena Arribas en este libro publicado con Lastura.

En el prólogo de José Malvis dice que nos hallamos ante una gran poeta:

“Es, sin atisbo para el error, una gran poeta con un gran poemario. Un susurro que se hace color, sensación y tacto”.

Como nos cuenta Elena Arribas el encuentro de un hombre en un avión es el comienzo de esta historia mágica con matrimonio al final del relato. Pero, además, la poeta hace que sintamos la piel de esa ciudad, su lluvia, su nieve, en el poema “La carne cruda, o muy hecha”:

“En esta ciudad anfibia / de repente llueve / de repente en primavera / hace un calor que derrite el asfalto / o se llega al metro y medio de nieve. / Hay que elegir una orilla, / No se puede andar a medias”.

Ciudad que se metamorfosea con el ánimo de los seres humanos, que se entrelaza con los sentimientos de los habitantes, ciudad que envuelve en un abrazo a los seres solitarios o a aquellos que deambulan por el anonimato de la gran urbe.

Y la ciudad de los fantasmas, donde nadie nos mira, donde somos seres anónimos, como dice en el poema “Nadie te mira en Chinatown”:

“Nadie te mira en Chinatown / no te ven /no les importas / ¿te importan ellos a ti?”.

Y la rutina que también es el amor, porque hay mucho amor en este libro, mucha pasión por ese hombre que ha conocido y que es luz en la oscuridad del tiempo, en el túnel por la que camina la poeta. Esa rutina le lleva a decir en “Tu vida no es un musical”:

“No va a ser todo tan excitante / no habrá siempre purpurina. / Habrá que poner lavadoras / pasear al perro muy temprano / ir de compras un domingo / mientras cae la noche fuera”.

Y la presencia en el cuerpo de la poeta de su amor, cómo permanece su olor, cuando dice: “Pero muevo un brazo y huelo a ti / incluso después de la ducha, / la lavadora y el cambio horario”.

Y la vida, su paso, el dolor que conlleva, cuando veíamos a los adultos sufrir, sin entender nada. Ahora somos nosotros la piel herida, el cuerpo tallado con cicatrices, el tiempo que nos horada en cada rincón:

“Ahora no hay mayores en esta cocina / y no sé qué hacer con los escombros / del corazón / que se me ha roto entre las manos”.

Pertenece al poema “Hecha añicos”. Y, en definitiva, la única forma de verse es mirarse por dentro, no como nos ven los demás, sino como nos vemos nosotros. Es un tema clave del libro: el descubrimiento de uno mismo. Por ello, dice en uno de los últimos poemas del libro titulado “No es por ti, es por mi”:

“Me miras de lejos / para verme mejor. / Te miro de lejos / para verme mejor”.

Viaje al interior, búsqueda del paisaje que nos reconcilie con el paso del tiempo, con la niña que fue, con esa habitación donde veías a los mayores y sus deseos y sus distancias, sus palabras y sus ausencias. La propia vida es el resultado, el tapiz por el que camina la poeta. Y me recuerda a la ciudad de Lorca y sus rascacielos, al paisaje que contempló Juan Ramón con su Zenobia. Elena Arribas Delgado nos asombra con este libro, de verso sencillo, pero a la vez hondo, como todo lo que nace dentro.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

Los autócratas seducen…y matan
Los autócratas seducen…y matan

Ellos nunca tienen dudas. Jamás titubean. Siempre tienen las cosas claras. Dicen lo que piensan, a diferencia de los demás…

ALGARABÍAS / “Cruzada contra los macarrones”
ALGARABÍAS / “Cruzada contra los macarrones”

Construcción de la Torre de Babel Que dijese que «un automóvil rugiente, que parece correr sobre…

97