mayo de 2026

El armiño en la Historia

‘La dama del armiño’ (ca. 1491). Óleo y temple sobre tabla de Leonardo da Vinci. Museo Czartoryski, Cracovia (Polonia)

El armiño, como es sabido, es un mamífero carnívoro de la familia de los mustélidos. En castellano su denominación procede del latín “armenius mus”, es decir, “rata de Armenia”, porque procedía del Mar Negro, y se podía parecer a una rata.

En castellano aparece por vez primera en el Cantar del Mio Cid, en relación con su piel, que es la parte de este animal que ha interesado al poder y a los símbolos. Efectivamente, su piel se ha vinculado al poder siempre, seguramente, por sus características refinadas. Muchos de los mantos de reyes y príncipes estaban hechos o adornados con su piel, y también se puede ver en las vestimentas de distintos miembros de la jerarquía eclesiástica en la Historia. En tiempos en la Masonería se hicieron forros que recordarían la piel del armiño como símbolo del esplendor de la Orden, pero también de la inocencia, la pureza y la justicia.

Capítulo monográfico merece el armiño heráldico como “campo sembrado”, que es la carga, en lenguaje heráldico, de elementos idénticos dentro del campo del escudo. El del armiño es el de plata sembrado de motas de armiño del sable. En heráldica el armiño podría significar la inclinación de los hombres a ir por mar o tierra. También se vincularía a la princesa Hermiona de Bretaña, acusada de incontinencia, que como reacción tomaría el armiño como símbolo de pureza. Pero el uso heráldico del armiño parece que hay que buscarlo en el legendario Bruto, bisnieto de Eneas, que al desembarcar en la actual Francia encontró sobre su escudo a un armiño. Lo interpretó como un vaticinio de su victoria, y cambió su escudo, en consecuencia. Bruto sería el conquistador de Brutania, es decir, Bretaña, al vencer a los gigantes. Bruto sería también, siempre según la leyenda, el fundador de Londres.

Cuando Fernando V, es decir, Fernando el Católico, se asentó en el reino de Nápoles creó la Orden de Caballería del Armiño.

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