enero de 2026

LAS NEGRITAS DE ANTONIETA / Hoy he ido al corazón del cine, es más, a la esencia del cine

(A propósito de la película La Nouvelle Vague, 2025)

Al salir de la sala de cine, al dejar la oscuridad y entrar en la calle, he visto que he pasado cien minutos entusiasmantes con un genio, Jean-Luc Godard.

Ver este film produce una alegría genuina. Es como si te frotaran el corazón. Y volviera yo, a la ilusión de cuando estudié cine, cuando viví en París, cuando estudié en Los Ángeles.

He visto mencionados a casi todos esos nombres de la cultura parisina de los años 70 y más.

¡Oh là là, ha salido Cahiers de Cinema! se comentaba en los mentideros culturales. Casi toda la rive gauche, en su conjunto, aparece en el film. Todo era être à la page, estar a la última.

En el film se ven revivir todas las patochadas de Godard, su pose del genio, que era en verdad, como lo demuestra la historia del cine.

Ha sido fascinante, hoy, ver a Godard, un hombre libresco, un animal literario. La pantalla se ha llenado con sus citas.

Sé de lo que hablo. Yo he tratado animales culturales de la misma especie, los apasionados del cine, que son casi todos, pues hacer una película es un milagro.

Sí, yo me he criado con el alimento de Pier Paolo Pasolini y todo el cine italiano clásico, más Éric Rohmer y todo el cine francés de esos años. Más, me he criado a la sombra de Miguel Picazo y al lado de Antonio Drove. Este gran director decía:

La vida no está fuera, la vida está en el cine. Cuando se apaga la luz, comienza la vida.

Es un aire juvenil, un aire artístico, el perfume de este film, que se sitúa en el corazón del juego. ¿Y qué es realmente un artista? Es alguien que vive en el juego, alguien que no ha perdido el alma de la infancia, que es juego, juego, juego.

Antonieta García de León, a la salida del cine, en el café Ocho y Medio (Madrid)

Es la alegría y la seriedad del juego lo que le imprime a la película Godard, que se muestra con todo el cine encerrado en sus entrañas. “Sé tan triste como Mónica en la película de Bergman” le ordena a la actriz protagonista.

Esta película es una un atracón de alegría. Es una alegría salvaje, la que transmite. Cien vítores para el director Richard Linklater que ha resucitado a Jean Luc Godard, en la historia de la producción y el rodaje de Al final de la escapada, y del nacimiento de la Nouvelle Vague.

Gracias a este film, que está cargado de humor. Esa mina de oro que ha perdido esta sociedad seriota, del capitalismo salvaje y del delirio tecnológico.

¡Ah, ya solo se cree en la IA y en cómo ganar dinero!

Hoy, el becerro de oro es la eficacia. Vivimos bajo el imperio del formulario informático, que rezuma tristeza.

Sagrado humor, sagrado juego, que podéis salvar el corazón humano ¿Por qué os habéis desvanecido?

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Escrito por

Archivo Entreletras

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