Gable nació un 1 de febrero de 1901. Se convirtió en uno de los galanes más aclamados de una época. Comenzó en el cine mudo, apareció de extra en películas como La viuda alegre, dirigida por Erich Von Stroheim y La frivolidad de una dama, junto a Pola Negri.
Se convirtió en amigo íntimo del afamado Lionel Barrymore. Quiero comentar algunas de sus grandes películas.
SUCEDIÓ UNA NOCHE
Película que se llevó muchos premios de la Academia de Cine y que fue celebrada como una comedia inolvidable, donde un periodista conoce a una millonaria de la que se enamora. El tándem Claudette Colbert y Gable fue todo un regalo para el mundo del cine. La dirigió Frank Capra.
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ
Interpretar a Reth Butler fue un reto para el actor. Carole Lombard, la que fuera su malograda mujer, fue la primera en sugerirle el papel. Gable fue el favorito para el productor David O. Selznick. Gary Cooper fue la primera opción del productor. Pero Gary lo rechazó, pensando que sería un gran fracaso. La personalidad de Gable enfureció cuando se hacían distinciones entre blancos y negros, tanto que el actor amenazó dejar la película. Siempre demostró un gran respeto hacia la gente de color. Toda la película se sostiene sobre la relación entre Escarlata O´Hara y el inolvidable actor, y la personalidad de ambos enriqueció la película. Fue Vivien Leigh la elegida y fue un gran acierto. La historia de la Guerra Civil americana, contada en esta larga película, pero de una gran hermosura, queda reflejada en los rostros de los actores citados y, naturalmente, Olivia de Havilland y Leslie Howard.
MOGAMBO
Dirigida por el gran John Ford, que también nació un 1 de febrero, fue un acontecimiento, porque Clark Gable interpretó a un hombre que vive en África y que debe de cuidar de una pareja de recién casados que quieren conocer las tierras africanas. La historia de amor entre Grace Kelly y Gable fue muy conocida, y Ava Gardner estuvo sensacional en esta joya del cine. Las escenas de África, el mundo cerrado de la cabaña, el deseo que se percibe en los personajes, todo convierte a Mogambo en un clásico del cine.
VIDAS REBELDES
La interpretó poco antes de su muerte, junto a Marilyn Monroe, Montgomery Clift y Elli Wallach. Fue toda una aventura de perdedores, de seres que ya se sentían derrotados. La supervisión de Arthur Miller durante toda la película y la dirección de John Huston convirtieron a esta cinta en un presagio de la muerte futura de Monty, Clark y Marilyn.
Los rodeos, los diálogos, todo se concitó para crear una película inolvidable que, con el paso del tiempo, sigue emocionando.
Gable fue mucho más que un seductor, maravilloso en La esclava libre y muchas otras y que murió prematuramente de un ataque al corazón con cincuenta y nueve años. Mi homenaje a uno de los grandes del cine.
MOGAMBO, LA FASCINACIÓN DE ÁFRICA
La idea principal de Mogambo era poner en situaciones tensas a un grupo de seres humanos, un hombre, Clark Gable, que vive en África, conoce a una joven, Linda (interpretada por Grace Kelly), que viaja con su marido, Donald (Donald Sinden), y se siente atraído por ella. Fue rodada en 1953.
Eloise Kelly vive en África y mantiene una tensa relación con Vic (Clark Gable), porque está enamorada de él, pero este no la hace caso. Todos tienen una personalidad escindida: Vic no es un cazador, sino un trampero que ama los animales. Linda, pese a ser una joven mimada de veintisiete años, ya representa una pasión escondida, como logró interpretar en las películas de Hitchcock, es decir, una mujer contenida, pero decididamente sexual.
El paisaje es protagonista de la película, las tribus africanas, con sus códigos éticos. Mogambo es el deseo en africano, un deseo que va creciendo en los personajes, con el calor, el paisaje, etc.
Ford filma con esmero los rostros de Gable, un sex symbol, de Kelly, una actriz dulce, pero que, según su propia madre, escondía a una joven muy impulsiva y muy aficionada al sexo, Gardner, una mujer temperamental y erótica, pero más racional a la hora de dejarse llevar. Y Donald Sinden, desdibujado, quizá el personaje menos afortunado, porque parece tener una relación blanca con su mujer, es decir, sin sexo.
Hay una simbiosis entre lo teatral, la presencia de interiores en muchas escenas y el exterior, el paisaje africano, las fieras, las tribus. En el exterior, hay escenas donde vemos el acercamiento en Gable y Kelly, porque ella también desea conocer al hombre que mantiene embrujado al continente, hombre mágico. Pero es también la película con más diálogos de todas las películas de Ford. Cambio de ropa de las mujeres en cada escena, lo que parece atípico de una África real. Parece como si asistiéramos a un escenario, el mundo de la casa, de las tiendas de campaña, que podría desarrollarse en cualquier parte del mundo y el exterior, más documental.
La mirada de los personajes a la lejanía corrobora la incertidumbre que los rodea, son seres extraviados, que no saben lo que va a suceder, que se dejan llevar por impulsos, que no controlan sus emociones. Hay una escena, donde vemos a Linda a través de un mosquitero, verdadero telón teatral, que esconde la reflexión sobre el deseo que la posee. El contraluz producido por el fuego proyecta la sombra de la cabeza de Linda en la tela de la tienda de campaña detrás de ella, como si tuviera un espejo delante.
La belleza de Grace Kelly rivaliza con la de Ava Gardner, dos mujeres opuestas, la última experimentada, la otra en plena efervescencia de deseos, la cual descubre a un marido que ya no le atrae, frente al hombre apuesto y varonil que supone la presencia de Gable.
Y los gorilas, que tienen un peso importante, son espejos de los seres humanos, de sus impulsos. En Mogambo, los simios fueron filmados por la segunda unidad, dotada de equipos de 16 mm. Kelly no se acerca a los simios, porque sabe que el mundo real ya está lleno de seres que se comportan como ellos. Se confiesa ante el sacerdote, representa una persona valiente, que no tiene miedo al deseo, que no siente angustia frente al paisaje africano. Es la menos preparada para vivir en África, porque es la más civilizada, pero, por ello, controla sus pasiones.
La relación de John Ford frente a Ava Gardner fue en principio de rechazo, pero poco a poco se llevaron bien. El director quería a Maureen O´Hara. Había algo en Ava que admiraba a Ford, era la sinceridad, podía ser elegante y luego grosera, como él se consideraba y eso le hacían semejantes. Frente a ellos, ni Gable ni Grace Kelly tenían esa talla, el primero, preocupado por sí mismo y la Kelly más diva. Ava no se sentía así, podía hablar con cualquiera, era muy sociable.
Frank Sinatra, siempre celoso, estuvo en el rodaje, se peleaba con Ava y luego hacían las paces. Kelly se enamoró de Gable (daban largos paseos en los que Gable la llevaba siempre de la mano. Gable accedió a cierto romance, breve, porque enseguida, se enredó con otras mujeres.
Todo se palpaba en la película, la tensión erótica, el mundo de la represión, la violencia de la caza, los animales, las tribus, los colores africanos, en esta cinta que fue un verdadero éxito de público. Ford consiguió de Grace Kelly una actriz menos encorsetada que con Hitchcock, que la tiranizó mucho más.
Ford hizo una gran película, que se nos mete en la piel, que nos empuja a verla en muchas ocasiones, una cinta tan tensa y tan erótica como en la primera visión, verdadero gran cine, de un mago de la dirección, sin excluir lo poético que hay en cada escena.












