marzo de 2026

‘El actor de sí mismo’, de José Elgarresta

El actor de sí mismo
José Elgarresta
Ediciones Vitruvio
Colección De Jaque, 2026
120 pp.

La lucidez del corredor de fondo

El libro El actor de sí mismo, de José Elgarresta, es una obra que se sitúa en la frontera entre la narrativa y la reflexión filosófica, utilizando el relato corto para explorar la condición humana y la dualidad entre la realidad y la ficción.

José Elgarresta (Madrid, 1945) es una de las voces más singulares y coherentes de la literatura española contemporánea. Aunque es cierto que la faceta más conocida de Elgarresta es la de poeta, su producción narrativa es esencial para entender su cosmovisión, caracterizada por una mirada profunda, metafísica y, en ocasiones, sombría, pero siempre imbuida de una búsqueda de la verdad: sus novelas y sus relatos son a su vez una extensión de sus preocupaciones líricas. Una narrativa que se define por la economía del lenguaje y una intensidad emocional que no cae nunca en el sentimentalismo. Estamos frente a un autor que utiliza sus recursos literarios como herramienta de conocimiento, una herramienta que indaga en la soledad, el paso del tiempo, la incomunicación y la relación del individuo con lo trascendente.

Entre las numerosas publicaciones de Elgarresta destaca su libro El país del viento, por el cual recibió el prestigioso Premio Europa en 1993. Otros títulos fundamentales son Monólogos, Coplas a la muerte de mi tiempo y Poemas de la herida abierta.

En El actor de sí mismo, Elgarresta —como es habitual en él— suele romper la lógica realista para introducir elementos del absurdo, la ironía y el existencialismo. Sus personajes a menudo se encuentran en situaciones kafkianas donde deben justificar su existencia o enfrentarse a un sistema incomprensible. El autor es un humanista moderno que utiliza la literatura para documentar no solo lo que imagina, sino el complejo laberinto interior del ser humano frente a un mundo que prefiere las máscaras a la realidad.

El libro que nos ocupa gira en torno a varios ejes existenciales:

  • La Identidad y el Simulacro: como sugiere el título, el ser humano es visto como un intérprete de su propia vida, a menudo atrapado en representaciones sociales o personales que ocultan su verdadera esencia.
  • La Muerte y el Juicio: varios relatos exploran el tránsito al “más allá” o situaciones límite donde el individuo debe enfrentarse a la verdad de sus actos frente a un tribunal o una divinidad.
  • La Tensión entre Imaginación y Documentación: el autor plantea que su obra es un intento de “documentar lo que ha imaginado”, invirtiendo la máxima borgeana de imaginar la realidad.
  • La Ética de la Existencia: se discute la necesidad de actuar conforme a la naturaleza de las cosas, especialmente frente a la inevitabilidad de la muerte.

El actor de sí mismo se compone de una serie de relatos breves o estampas narrativas que funcionan de forma independiente pero todos ellos comparten una atmósfera onírica y reflexiva. Elgarresta emplea un lenguaje preciso y culto, con frecuentes referencias intelectuales (como Descartes o Borges). Su tono oscila entre la ironía social, el misticismo y la angustia existencial. La narración suele partir de lo cotidiano para derivar rápidamente hacia lo absurdo o lo metafísico.

Los relatos más significativos del libro merecen un comentario, siquiera breve, por su alta temperatura lírica:

“La esperanza es lo último que se pierde”: un cuento inaugural donde el protagonista se encuentra en un inmenso edificio tras morir, observando cómo las personas mantienen sus vicios y obsesiones terrenales (comercio, política, ciencia) incluso frente al juicio final.

“El recital”: una sátira sobre el mundillo literario y el regreso de un poeta del exilio, criticando la hipocresía de las capillas del momento y la vacuidad de la fama y sus falsos oropeles.

“La máquina de la verdad”: narra la caída en desgracia de un escritor acusado de pederastia que termina aceptando una identidad falsa bajo la presión de un programa de televisión y una computadora que mide la sinceridad.

“La caja china”: explora el encuentro místico entre un hombre de negocios y una estudiante que parece tener una conexión sobrenatural con una película y una muñeca.

El actor de sí mismo es una invitación a despojarse de las máscaras. A través de una prosa lúcida, José Elgarresta cuestiona si nuestras acciones tienen valor sin amor y si somos capaces de reconocer nuestro propio rostro en el “espejo de la historia” antes de que el “telón” de la muerte cierre la función.

En suma, el libro es otro logro más en la larga carrera literaria de un outsider que se caracteriza por una independencia creativa que lo sitúa fuera de modas pasajeras.

El actor de sí mismo es una lectura esencial para quienes busquen literatura que combine la profundidad filosófica con la agilidad del relato corto. Lo único que cabe lamentar es que tan magníficos textos hayan visto su publicación en un sello editorial tan escaso en recursos formales como es Ediciones Vitruvio (la maquetación es precaria), sello que durante estos últimos años tristemente ha ido languideciendo (aprovechamos para pedir disculpas al lector por ofrecer una imagen de cubierta de tan pobre resolución pero es la única que ofrece la editorial en su página web).

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