febrero de 2026

Lee Marvin, el duro que a veces era tierno

Nació el 19 de febrero de 1924 y murió joven de un infarto. Fue un artista de presencia inolvidable, porque siempre era el duro, el malo, el tipo que se enfrentaba al protagonista.

Marvin fue expulsado de todos los colegios, hasta que el futuro actor se alistó en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, coincidiendo con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Fue herido en la espalda, lo que le llevó a tener dolores en el nervio ciático toda su vida.

Magnífico en Los sobornados, dirigida por Fritz Lang, con Glenn Ford y Gloria Grahame, en su papel de malvado que quema la cara de la actriz. Lee Marvin tenía un rostro que denotaba violencia, áspero y a veces desagradable, idóneo para esos papeles duros.

Estaría genial como Liberty Valance en El hombre que mató a Liberty Valance, el bandido que amedrenta al pueblo y que se enfrenta a un abogado, Ransom Stoddard, interpretado por el gran James Stewart, en un duelo que, como sabemos, gana Stewart con ayuda de John Wayne. Siempre el actor que hizo de vaquero en el cine de Ford, Wayne, aparecía como salvador, como el personaje noble que no se queda con la chica, en este caso, Vera Miles.

Lee Marvin ganó el Oscar por La ingenua explosiva, extraña película del Oeste, con Jane Fonda, en un papel alocado, que demostraba la versatilidad de este grande del cine.

Otra interpretación prodigiosa fue en Doce del patíbulo, con un reparto de lujo, en el que Lee Marvin estuvo extraordinario. La misión de convertir a un grupo de presos en soldados es antológica. Actores como Donald Sutherland, Charles Bronson y John Cassavettes, estaban entre los indomables reos.

Marvin nos deleitará con la canción “I was born under the wandering star” en la gran comedia musical de Joshua Logan, La leyenda de la ciudad sin nombre, junto a dos grandes, la malograda y bellísima Jean Seberg y el casi inmortal, al menos por ahora, Clint Eastwood.

Pero estuvo genial en Los profesionales, con Robert Ryan, Burt Lancaster y Claudia Cardinale, sin olvidar papeles en películas de guerra como Infierno en el Pacífico o Gritar al diablo, esta, junto a uno de los mejores James Bond, Roger Moore.

Lee Marvin trabajó también con el gran Paul Newman, y con casi todos los grandes de la época, siendo un actor de grandes recursos, duro y tierno a la vez. Por todo ello, se convirtió en una gran estrella del cine.

Murió de un infarto a los sesenta y tres años, gran bebedor, fue, como pudimos ver en la pantalla, un gran vividor, Lee, siempre Lee.

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