marzo de 2026

‘Sombras en el paraíso’, de Pedro García Cueto

Sombras en el paraíso
Pedro García Cueto

Maromjos Publishing House, 2026
297 páginas

SOMBRAS EN EL PARAÍSO: UN TRIBUTO AL CINE Y UN ALEGATO CONTRA LA CENSURA

Pedro García Cueto regresa a la escena literaria con una nueva novela bajo el sello de Maromjos Publishing, editorial estadounidense. En esta ocasión, la obra propone un viaje retrospectivo hacia la meca del cine durante las décadas de los 40 y 50.

Bajo el título Sombras en el paraíso, y mediante un estilo de profunda raigambre poética, el autor nos desvela la vida de Tony —un actor que se curte en el Actor’s Studio bajo la tutela de Elia Kazan— y de Susan, una guionista fascinada por la figura de Dalton Trumbo. El relato se detiene en las evocadoras estampas de Nueva York, en los diálogos de dos creadores unidos por el afecto y en el clima de sospecha que precedió a la persecución de comunistas en Hollywood: la infame «caza de brujas».

García Cueto —tras una consolidada trayectoria como ensayista, poeta y narrador— logra que el lector habite el universo de los grandes mitos, compartiendo sus luces y sus miserias. Nos sumerge en el bando de la lealtad, conformado por aquellos que se acogieron a la Quinta Enmienda para eludir la delación —los Diez de Hollywood—, cuya integridad les condujo al presidio y al ocaso profesional. Frente a ellos, perfila con una mezcla de admiración y amargura a figuras como Elia Kazan, cuya traición no empaña su genio.

Así retrata el autor la efervescencia de Kazan:

«Elia hablaba sin descanso, gesticulaba; nos inculcaba que la interpretación era una suerte de exorcismo, la vía para trascender nuestra existencia mediocre y gris».

La sutileza de la prosa se manifiesta también en la estampa de Marlon Brando, quien parece mascar cada palabra al hablar, logrando un equilibrio donde la crónica política se entrelaza con el romance y la devoción de García Cueto por el séptimo arte.

Nueva York se erige como un personaje omnipresente, lo que en el argot literario se suele etiquetar de actante. El autor la describe con vigor:

«La ciudad persistía como una promesa bajo su luz estival; era esa urbe vibrante que siempre respiraba, poblada por tipos que transitaban cada rincón bajo un tráfico incesante, incluso en el rigor del verano».

El encuentro de los protagonistas con Dalton Trumbo resulta crucial. Susan, firme en su oposición a la censura, se convierte en el motor que impulsa a un vacilante Tony a respaldar a los guionistas señalados por el senador McCarthy:

«Dalton aguardaba junto a su esposa; al contemplarlo, su figura no me decepcionó: conservaba aquel aire romántico y soñador de las fotografías de prensa, con su característico bigote fino y el cabello clareando en las sienes».

Por las páginas desfilan astros como Spencer Tracy y Katharine Hepburn, quienes protagonizan un diálogo magistral durante una cena sobre el poder absoluto de unos Estados Unidos que acababan de desplegar el horror atómico. La novela regala también un encuentro memorable con Charles Chaplin y nos invita a una fastuosa fiesta donde Tony —quien alcanzará las tablas junto a Brando en Un tranvía llamado deseo— coincidirá con la belleza de Gene Tierney o Elizabeth Taylor. En ese mismo escenario convergen figuras de la talla de Montgomery Clift y Tennessee Williams.

Nos hallamos ante una obra apasionante que disecciona el mundo del teatro y los interrogatorios a los Diez de Hollywood —retratados con maestría por García Cueto—, configurando una oda al cine y una condena a la censura. El autor evoca a comunistas insignes como Ring Lardner Jr. y Alvah Bessie, sin olvidar a delatores como Robert Taylor. Asimismo, recuerda el caso de Edward Dmytryk, el único de los Diez que claudicó ante el comité para salvaguardar su carrera en los años cincuenta.

La imaginación de García Cueto extiende sus fronteras hasta México, donde sus personajes coinciden con Malcolm Lowry y el ilustre Octavio Paz. Todo tiene cabida en esta novela que ratifica la solvencia de un escritor que ha transitado por el ensayo sobre grandes poetas y la narrativa sobre figuras como García Lorca, Cernuda o Pasolini, entre otras. Su versatilidad en la crítica cinematográfica y literaria queda aquí plenamente confirmada.

Sombras en el paraíso se presenta con una cubierta de estética puramente cinematográfica: un claroscuro de un hombre y una mujer con el horizonte de Hollywood como telón de fondo. No obstante, el mayor acierto reside en la mirada del autor; lejos de juzgar o buscar culpables, incluso entre los delatores, García Cueto opta por narrar y describir con un aliento poético que dota a la prosa de una belleza singular. Un logro literario a tener en cuenta.

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