abril de 2026

Jofre Bardagi: “Cuando yo era niño, Serrat para mí era Joan”

El músico, compositor y productor Jofre Bardagí anuncia la presentación en Madrid de su esperado proyecto “Algo personal: Jofre Bardagí interpreta Serrat”. Este espectáculo único tendrá lugar el viernes 22 de mayo en la Sala Galileo Galilei.

“Algo personal” promete una visión fresca y personal de los clásicos de Serrat, reinterpretados con la sensibilidad y el estilo propio de Jofre, buscando modernizar los arreglos sin perder la esencia y la armonía de las composiciones originales.

La noche contará además con la presencia de invitados especiales, quienes se sumarán a esta celebración musical para enriquecer la experiencia y rendir tributo a uno de los cantautores más influyentes de habla hispana.

Hijo del influyente músico Pere Bardagí (1952-1998), instrumentista que acompañó durante años al «noi del Poble-sec», Jofre Bardagí inició su carrera musical a finales de los 90. A lo largo de los años ha desarrollado una prolífica carrera en solitario y en diversos proyectos, destacando por su versatilidad como compositor y productor. “Algo personal” representa su más reciente y conmovedor proyecto, un homenaje a Joan Manuel Serrat con un profundo significado personal y artístico. Un tributo que, lejos de ser un mero reflejo, supone un profundo viaje a sus propias raíces y a la herencia musical de su padre, el legendario Pere Bardagí.

En esta entrevista, Jofre —con el que nos citamos en una céntrica cafetería de Madrid— nos desvela los intríngulis de este emotivo proyecto, cómo ha navegado entre la admiración personal y la herencia familiar, y qué significa para él revisitar la obra de Serrat con una mirada fresca y contemporánea, siempre bajo el amparo de la memoria de su padre y el beneplácito del propio “Nano”.

 

Para empezar, hablemos del espectáculo del próximo 21 de mayo. Nos traes a Madrid tu disco sobre Serrat. Lo has presentado antes en Barcelona. Cuéntanos, ¿cómo nace la idea de abordar la obra de Serrat?

Sí, lo presentamos el pasado 13 de mayo en la sala Paral·lel 62, la que fuera el mítico Estudio 54 de Barcelona. La idea surgió hace ya mucho tiempo. Mi padre falleció hace veinticinco años y yo sentía la necesidad de hacer algo para rendirle homenaje, para “hacer las paces” con su ausencia y poner en valor su trabajo. Cuando Serrat anunció su última gira, me di cuenta de que el último disco que sacó mi padre, un tributo a Serrat, estaba a punto de cumplir veinticinco años. Así que pensé, ¿por qué no hacer una segunda parte de ese disco? Sería un homenaje doble, tanto a mi padre como a Serrat, que no solo es una de mis máximas influencias como artista, sino también un pilar fundamental en mi vida personal, casi como un padrino, especialmente después de que mi padre muriera cuando yo tenía veinte años.

Jofre Bardagí y Eugenio Rivera durante la entrevista. Fotografía cortesía de Roberto Carballo

Y para quienes no conocen a tu padre, ¿quién era y qué importancia tuvo en la carrera de Serrat y en el ámbito musical de Barcelona?

Mi padre era un músico de Barcelona, parte de la movida de finales de los 60 y mediados de los 70, que tocaba ya desde muy joven en el circuito donde se movían músicos como Ricard Miralles o Kitflus, muchos de los cuales acompañaron a Serrat y a otros artistas de la Nova Cançó catalana, como Maria del Mar Bonet, Pi de la Serra o Raimon. Mi padre conoció a Serrat alrededor de 1967 y comenzaron a colaborar sobre 1969 o 1970. El primer disco que grabaron juntos fue “Per al meu amic”, en catalán, que casualmente es mi disco favorito de Serrat y mi padre lo grabó sin que yo lo supiera hasta mucho después.

Luego, mi padre se unió a la banda justo antes del exilio de Serrat a México, acompañándolo allí. A partir de entonces se convirtió en su director musical y arreglista en varios discos en catalán, como “Res no és mesquí” (1978) y “Tal com raja” (1980). También le acompañó en giras y se hicieron muy amigos, creando un vínculo casi familiar que persiste entre nuestras familias hasta el día de hoy.

Se suele conocer a Ricard Miralles —otro gran colaborador de Serrat— como pianista, pero tu padre era multiinstrumentista.

Sí, era muy versátil. De hecho, hace poco encontré su carné de percusionista, porque antes necesitabas uno para trabajar… Mi padre nunca me dejó estudiar guitarra, insistía en que estudiara piano porque lo veía como la base de todo y el instrumento donde “se veía todo”. Él venía del ámbito del jazz, pero su filosofía era que solo había dos tipos de música: la buena y la mala, la que te gusta y la que no. Era capaz de hacer de todo; por ejemplo, en el disco “Res no és mesquí”, los arreglos tiraban mucho hacia lo clásico, con cuarteto de cuerda y poca banda. Escribía para sinfónicas, hizo bandas sonoras para películas… Era un músico muy completo.

Mi siguiente pregunta quizá pueda resultar incómoda: ¿no te sientes a veces como “el hijo de”? Una situación que, como sabes, a menudo conlleva comparaciones y desafíos.

Justo como te decía antes este proyecto es una forma de reconciliarme con eso. Mi padre murió muy joven. Cuando empecé a sacar discos en Cataluña con mi banda en el 96, a los dieciocho años, era “el hijo de”. La gente asumía que lo había tenido fácil, cuando a menudo es lo contrario; las comparaciones son constantes. En aquel momento, me rebelé contra esa etiqueta y quise hacer mi camino sin su influencia laboral directa, intentando demostrar mi valía por mí mismo. Pero entonces mi padre falleció y me quedé con la sensación de que ya no podría reconciliarme con él de esa manera. Este disco es mi forma de hacerlo.

Eres consciente de que, al ser el trabajo de tu padre tan bueno, este disco genera una comparación inmediata. ¿Cómo manejas esa expectativa?

Sí, claro que soy consciente, pero lo tengo superado. Es parte de mi identidad y ya está. Además, he querido hacer algo distinto. El disco de mi padre lo hizo alguien que trabajó codo a codo con Serrat, que vio nacer y crecer las canciones. Yo lo enfoco desde una admiración casi externa, aunque sí estuve cerca de todo el proceso.

Cuando yo era niño Serrat era “Joan”, el padre de María que era mi amiga de juegos. Recuerdo estar en estudios de grabación, en comidas donde Serrat tocaba canciones nuevas para mi padre… Yo estaba allí, pero no lo valoraba como artista. Fue más tarde, al escuchar “Pal meu a amic”, cuando realmente me hice fan de Serrat como artista. Incluso hoy puedo estar comiendo con “Joan” en un entorno familiar, y de repente, recuerdo: “Hostia, es que es Serrat”. Lo admiro tanto como a Bob Dylan, Bruce Springsteen o Radiohead; es uno de mis mayores referentes artísticos. Y combinar esa admiración con la cercanía personal es difícil. Si hablo con Joan, no estoy nervioso, pero si hablo con Serrat sí lo estoy. Es muy curioso.

Y otra pregunta que puede ser incómoda. Con la proliferación actual de tributos, a veces de segunda fila, ¿no temes que este disco sea encasillado dentro de esa categoría?

Es un tributo a Serrat, y lo es también el de mi padre. Es cierto que la palabra “tributo” se ha desvirtuado por la movida comercial actual. Pero a diferencia de muchos, yo no salgo con una peluca intentando parecerme a Serrat, ni hago las versiones tal cual. Pensé mucho en cómo hacer el disco. Conozco a todos los implicados en las originales, y me resultaba muy difícil cambiar cosas de pura base.

Si intentaba hacer lo mismo, ya estaba hecho y muy bien. Por eso, quise contar con un productor externo, Juanma Latorre, de Vetusta Morla, alguien que amara a Serrat y le tuviera respeto, pero que no estuviera tan involucrado emocionalmente para poder darle la vuelta a las canciones. Para mí, Juanma ha sido un acierto brutal; hemos podido modernizar las canciones respetando siempre la armonía, el aire y la melodía, que eso es innegociable.

Tuve esta conversación con Serrat. Le dije que solo haría el disco si a él le hacía ilusión. Al principio, puso una cara de “¿todavía no me he muerto para recibir homenajes?”, pero luego me dijo que le hacía mucha ilusión y me dio un abrazo. Fue un momento muy tierno que me dio mucha libertad. Después, cuando tenía la selección de veinte canciones, le pedí su opinión. Me dijo que él hubiera escogido otras, pero que entendía y le gustaba que fuera mi selección. Luego le puse la primera producción de Juanma para ‘Libertad’, muy “Vetusta” y ‘Jimo’, que resume el espíritu del disco: un arreglo distinto, pero respetando la esencia. La escuchó y me dijo: “¿Puedes volver a ponerla?”. La puse de nuevo, la escuchó entera y, al terminar, dijo: “Está muy bien. Esto está muy bien”. Eso me quitó un gran peso de encima. Le encanta que busquemos algo distinto. Le sigo mandando las mezclas del segundo volumen y se está involucrando de manera activa. Le hace ilusión y es muy bonito verlo disfrutar.

¿Serrat tiene alguna presencia como tal en el disco?

Sí, canta en él. En el primer volumen, hay una canción titulada ‘Una mujer desnuda y en lo oscuro’, del disco “El sur también existe” con letras de Benedetti. Yo tenía unas demos que grabaron mi padre y Serrat en los 80, guitarra y voz, de varias canciones, y una era esta. Me gusta mucho esa versión, muy simple, voz y guitarra de los 80. Con inteligencia artificial, separé la guitarra y la voz, y quise hacer una versión con la guitarra de mi padre. Le pregunté a Joan si quería hacer un dueto conmigo sobre esa base. Al principio dijo que no la cantaría mejor que en los 80, pero al final accedió. Hacemos un dueto él y yo con la guitarra de mi padre. Mi tío Pere también hace un cuarteto de cuerda para el arreglo. Es algo maravilloso; cuando Serrat cantó en el estudio, yo lloré como una magdalena.

Volviendo a ti, ¿cómo has llegado hasta aquí? Empezaste muy joven. Háblanos de tu trayectoria musical, tus influencias más allá de Serrat.

Mi primer disco lo grabé con diecisiete años, salió cuando tenía dieciocho, en 1996. Fue en catalán, con un grupo llamado Laox, que aún sigue activo, aunque con menos frecuencia. Luego tuve una carrera en solitario y también un grupo en castellano llamado Nut, con el que hicimos una gira por toda España. Aunque he tocado en festivales aquí y allá, la mayor parte de mi carrera ha sido en Cataluña, donde soy más conocido. Además, compongo bandas sonoras para teatro, soy director musical de eventos grandes en Cataluña… Así es como me dedico a la música y llego a fin de mes.

¿Qué otras influencias musicales tienes, aparte de lo que te legaron tu padre y la Nova Cançó? Has mencionado Radiohead antes.

Para mí Radiohead es el grupo más impactante que he visto y vivido en directo. Los Beatles siempre fueron un referente para mi padre y para mí, quizás el mayor. Springsteen, Bob Dylan, Fiona Apple… Sigo la idea de que solo hay buena y mala música. Bach es Dios. La rumba catalana también me interesa mucho; de hecho, mi padre tocó con Peret durante un tiempo. Es un género que a veces se banaliza, pero me parece muy interesante.

Detalles del Evento:

Evento: Algo personal: Jofre Bardagí interpreta Serrat + Invitados
Fecha: Viernes, 22 de mayo
Hora: 20:30
Lugar: Sala Galileo Galilei (Calle de Galileo, 100. 28015 Madrid)

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Escrito por

Archivo Entreletras

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