Nació el 7 de julio de 1899, hijo de inmigrantes judíos húngaros. Cukor se interesó por el teatro y empezó a participar en montajes como actor, siendo muy joven.
En los inicios del cine sonoro, Hollywood empezó a contratar a los profesionales de Broadway. Cukor fue uno de ellos. Empezó en la Paramount Pictures, donde dirigió varias películas como Grumpy, The Virtous, etc.
Luego pasó a la RKO, junto a David o. Selznick, como productor. Se caracterizó por el protagonismo de los personajes femeninos, solo hay que recordar Camille (La dama de las camelias) con Greta Garbo de protagonista.
Cukor pudo haber dirigido Lo que el viento se llevó, David O. Selznick le puso al mando en 1937, y pasó un año en labores de preproducción, e incluso llegó a ensayar con las actrices de la película, Vivien Leigh y Olivia de Havilland. La animadversión de Clark Gable por la homosexualidad de Cukor y otras desavenencias en el rodaje, hicieron que el famoso productor prescindiera de Cukor y la película pasara a seguir dirigida por Victor Fleming.
Cukor se enfadó bastante y dirigió como venganza Mujeres, protagonizada solo por protagonistas femeninas, Norma Shearer, Joan Crawford , Paulette Godard y Rosalind Russell, de las mejores actrices de ese momento en la historia del cine.
Luego llegarían la muy divertida Historias de Fildadelfia, con un reparto de lujo, Katharine Hepburn y James Stewart, entre los grandes actores de la película.
El director era especialista en comedia, pero siempre dotó a su cine de un toque melodramático y trágico, de ahí la estupenda Ha nacido una estrella, segunda versión de la historia, con un James Mason en estado de gracia, como el actor que va declinando, mientras su pareja, Judy Garland, va triunfando. De alguna manera, Scorsese homenajea la película en la incomprendida, pero fantástica, New York, New York, donde De Niro interpreta a Jimmy Doyle, un saxofonista que va perdiendo prestigio, mientras su pareja, Francine Evans, la maravillosa Liza Minelli (hija de Judy Garland y Vincente Minnelli) triunfa en el mundo del espectáculo.
Y cabe recordar otra película estupenda de Cukor, My Fair Lady, donde encumbró, si podía llegar más lejos, al ángel en la tierra, la bellísima Audrey Hepburn, en una especie de homenaje al mito de Pigmalión, interpretado por Rex Harrison, quien educa en las buenas maneras a una joven florista. Delicioso musical que tuvo mucho éxito.
En 1981, recordando Vieja amistad, que había interpretado Miriam Hopkins y Bette Davis, se metió de lleno en su última película, la deliciosa, Ricas y Famosas, con una pareja de actrices de lujo, la bella Jacqueline Bisset, y Candice Bergen, como dos amigas, que se quieren y a veces se odian, sobre todo cuando la Bisset, escritora de bastantes libros, ve como su amiga, la Bergen, empieza a triunfar como escritora con una sola novela.
Cukor murió a los ochenta y tres años, y deseó ser enterrado junto a Frances Howard Goldwyn, viuda de Samuel Goldwyn, de la que confesó haber estado enamorado toda su vida. Aunque todos pensaron que Cukor era homosexual, nunca se sabrá del todo, porque era un hombre tan sociable y expresivo que quizá amor por igual a hombres y mujeres.
Fue realmente el precursor de directores como Almodóvar, que han puesto el protagonismo en las mujeres, salvando naturalmente la calidad de las películas, a mi juicio mucho mejores en el gran Cukor, salvo algunas del director manchego. Pero también de Ingmar Bergman, verdadera retratista de los universos femeninos como la espléndida Persona.
Nunca lo olvidaremos, un director extraordinario de una época gloriosa del cine.











