Aforismos y Décimas
Encuentro de dos mundos
Manuel Feria y Nico Díaz Chico
Prólogo de Yeray Rodríguez
Grabado de cubierta: “Farega”
Editorial Canaria, Asociación Cultural Pepe Urbano
Santa Cruz de Tenerife, 2026
CON DOBLE LUZ
La obra aforística de Manuel Feria (La Laguna, Tenerife, 1949), reunida en el volumen El río de la perplejidad, con edición y prólogo de Javier Recas, supone una aportación fundamental al pensamiento breve contemporáneo. La materia verbal argumenta la evolución de un recorrido de madurez expresiva, realizado con pasión y tenacidad, que mantiene continuidad y coherencia en la línea temporal. Ahora nace una rama nueva, Aforismos y décimas. Encuentro de dos mundos, una colaboración entre Manuel Feria y Nico Díaz Chico, que cuenta con una emotiva introducción de Yeray Rodríguez
Abre la entrega, con nota clarificadora, Francisco Javier Díaz, presidente de la Asociación Cultural Pepe Urbano. Apasionado lector del minimalismo expresivo y amigo personal de los autores, recuerda que la palabra es senda de comunicación y conocimiento. Un reflejo interior que aglutina reflexión, cadencia musical y poesía en un intercambio “profundamente humano”. El texto enciende una mínima luz, donde la hendidura no es sombra, sino refugio. Su cordialidad y empatía justifican una propuesta ajena al dogmatismo, que culmina y ensambla un doble empeño de claridad expresiva en torno a los mismos núcleos temáticos.
La mirada del profesor de Filología José Yeray Rodríguez Quintana añade la cordialidad del afecto y la admiración del aprendiz, naturalmente con la objetividad del filólogo. Recalca de este modo el juego de espejos que comparten ambos espacios expresivos, dispuestos a sumar significados. Juntos, expanden un mejor desarrollo de la trama afectiva y sentimental y de los cambiantes paisajes de la realidad. Lo hacen con la cadencia lírica de la décima y el verbo conciso del aforismo; y desde la voluntad de convertir palabras e ideas en agudeza, ingenio, amenidad e ironía.
Así toman vuelo dos arquitecturas complementarias que repiten el mismo esquema de amanecida: un aforismo de Manuel Feria reposa el vuelo para servir de introducción al acierto formal de la décima. Como recordará el lector, la décima es una de las principales estrofas cerradas de nuestra tradición literaria. Con una estructura métrica de diez versos, fija su rima desde el esquema abba/accd/dc, es decir dos redondillas, unidas en el centro por un par de versos puente.
De inmediato, el cálido preámbulo añade ironía y cordialidad, que serán saludables características del libro. La expresión concisa de Manuel Feria sirve de paso explorador para trazar el asunto argumental y el escritor Nico Díaz Chico, que hasta la fecha ha firmado un amplio periplo creador que aglutina poesía, novela y cuentos, añade su pericia versal y sus vectores métricos. Quien esto escribe aconseja no hacer una lectura de corrido, porque el impacto verbal se hace menor con la repetición de la fórmula. Acierta plenamente Manuel Feria cuando aconseja “Degustar los aforismos como beben las gallinas, levantando la cabeza a cada sorbo”. Así que es bueno espigar las miniaturas expresivas y digerir su empeño. Sondear las relaciones convivenciales de palabras e ideas da hondura a la aparente sencillez de lo episódico: “De mayores, los buenos aforismos sueñan con ser refranes”, ”Un aforismo nunca es una respuesta, pero siempre debería ser una pregunta”, “La menor distancia entre dos almas es una mirada”, “El error es la forma que tiene el éxito de hacerse rogar”, “Nada le sienta mejor a un sueño que vestirse de esperanza” En esta selección de urgencia ya se perciben con claridad los núcleos centrales del decurso aforístico: el paisaje habitado de lo cotidiano y el discurrir existencial son paseos habituales del pensamiento; se rescatan los temas con la voz comunicativa de la confidencia, sin asperezas ni levitaciones trascendentes. La ironía es un rasgo de estilo y el lenguaje destaca por su sobriedad y transparencia; las voces formulan críticas con benevolencia, sabiendo que las certezas también crean efectos secundarios.
Tras la mínima entrada surge de inmediato el traje clásico de la décima. El catedrático emérito de Fisiología Nicolás Díaz Chico alumbra la décima como preciso canto de exactitud: “La décima es mariposa / de belleza singular / que libre puede volar / en una cajita hermosa. / Allí se siente dichosa / de guardar en sus diez lados / mensajes tan bien cifrados / en poemas y canciones / que pasan generaciones / y siguen inalterados. “.
El profesor canario evoca con cálida ternura, los puntos cardinales de la amistad, refuerza la cercanía semántica y logra dar un excelente molde formal a los devaneos del pensamiento, con hacendoso tratamiento artesanal. El trabajo común de Aforismos y décimas consigue una cercana emoción estética. Si la levedad y lo transitorio marcan las claves existenciales y regulan los pasos del ensimismamiento, las palabras abren ventanas, indagan el declinar del tiempo y crean diálogos donde la amistad encuentra su expresión más depurada. No hay certezas sólidas sino enfoques, efímeros indicios desperdigados en las mansas aceras del entorno doméstico. Desde la confidencia, los textos buscan razones y porqués, el viaje interior de la conciencia, capaz de discernir la complejidad del ser humano. La escritura insiste, busca un destello de luz imperceptible. Alumbra emociones y pensamientos sobre la convivencia, cubiertos de nostalgia y esperanza, aunque el pasado quede lejos, en una inadvertida periferia, con la memoria henchida de evocaciones y olvidos. Aforismos y décimas se dan la mano, aguardan con la sonrisa en pie, buscando luz adentro una última carta de permanencia en la escritura. Saben que el futuro acusa siempre falta de puntualidad; que solo ofrece en sus manos vacías una cita improbable.






