El día 19 de julio de 1741, la real cédula de Felipe V dirigida a los virreyes de Nueva España, Perú y Nueva Granada, además de a las audiencias, gobernadores y capitanes generales, solicitaba que se informase sobre los nombres, número, calidad de los pueblos de su jurisdicción y vecindario, de sus naturalezas, del progreso de las misiones, conversiones y de las nuevas reducciones.
Recordemos que se define cédula real como una disposición de gobierno dictada por el monarca con intervención de su consejo. Podía darse de oficio o a instancia de parte, es decir, cuando el inicio de un proceso se supedita a que una de las partes lo inicie. Fue la forma habitual durante el Antiguo Régimen con la que el rey se dirigía a los órganos colegiados y mediante la que se resolvían habitualmente los despachos de la cámara. No siempre contenían mandatos, pues también las había en forma de ruego o de creencia. El Antiguo Régimen, definido de manera simplificada, fue el sistema económico, social, político y cultural propio de los reinos europeos occidentales durante los siglos XVI y XVIII y que se corresponde con la Edad Moderna.
El 22 de octubre de 1742, Pedro Cebrián y Agustín, virrey de Nueva España, comisionó al presbítero y cronista de la ciudad de México, Francisco Sahagún Arévalo y Ladrón de Guevara, junto a Joseph Antonio Villa-Señor y Sánchez, para obtener y organizar la información solicitada por la cédula real. El presbítero renunciaría al poco tiempo, quedando el trabajo en manos de Villa-Señor y Sánchez.
Joseph Antonio de Villa-Señor y Sánchez (c. 1669-1759) nació en San Luis de Potosí, virreinato de Nueva España, trasladándose a la capital del virreinato para cursar estudios en el Colegio de San Ildefonso, perteneciente a la Compañía de Jesús. Desempeñó su trabajo en la Contaduría de Tributos como oficial segundo y posteriormente oficial mayor, hasta que en 1740 ocupó el cargo de contador suplente del ramo de Azogues, al haber sido suspendido del cargo su antecesor, José de Uraga. Con posterioridad, Villa-Señor y Sánchez sería nombrado titular del cargo de contador.
Debemos recordar la importancia del azogue durante la época colonial, debido a su relación con la explotación y producción de la plata procedente de las Indias. Para ello, seguiremos las aportaciones de Pablo E. Pérez-Mallaína y Antonia Heredia Herrera.
El término azogue, procedente del árabe, era utilizado para designar el mercurio, metal que en la naturaleza se encuentra en estado líquido, con una alta densidad y un color plateado. Su obtención se produce mediante el calentamiento del cinabrio o sulfuro de mercurio a altas temperaturas. Las minas más importantes se encuentran en Almadén, Ciudad Real, siendo conocidas desde el siglo I. Su importancia creció de manera significativa al necesitarse el azogue en los procedimientos metalúrgicos para la obtención de oro y sobre todo de plata en los yacimientos mineros, especialmente en los ubicados en el Virreinato de Nueva España y en el Virreinato del Perú.
Inicialmente, el sistema de explotación era mediante hornos artesanales de fundición, hasta que en el año 1555, con la invención del beneficio de patio por Bartolomé de Medina, se refinaba la plata de baja ley y se mezclaba con azogue. La amalgama resultante en frío, ya que no se fundía directamente el mineral, era posteriormente lavada y fundida, dando como resultado la obtención de plata con mayor pureza y permitiendo recuperar una parte del azogue para su reutilización. El comercio de azogue con las Indias fue monopolio de la Corona desde 1559, año del primer envío desde la península, estando casi en su totalidad destinado al Virreinato de Nueva España al ubicarse en él los importantes yacimientos de Huancavelica, en el actual Perú.
Joseph Antonio de Villa-Señor y Sánchez se distinguió por sus conocimientos matemáticos, astronómicos y mineralógicos, escribiendo diversas obras, entre las que podemos destacar:
1) Dentro del apartado de obras para el ceremonial y la práctica devota, encontramos: Devoción de las posadas del nacimiento de Jesús, Fiestas de precepto y Corte, aspectos y temperamento, Los nueve días de Nuestra Señora de Nazareth a Belén, Calendario dispuestos (…) para el año del Señor de 1739, (…) para saber las Vigilias.
2) Entre sus escritos matemáticos y referentes a su cargo, podemos citar: Panthómetra mathemática combinatoria de leyes de la plata (…), Tablas de logarithmos de azogue y plata, Respuesta (…) a favor de la Real Hacienda, en que defiende no ser el precio del azogue el que da motivo a que no se costeen las minas de cortas leyes (…).
3) La obra más destacada por su importancia geográfica y estadística, además de la atención que mereció en su época, es Theatro Americano. Descripción General de los Reynos y Provincias de la Nueva España. Este trabajo es el fruto de la anteriormente citada cédula real de 19 de julio de 1741 emitida, entre otros, al virrey de Nueva España. Los datos obtenidos se basaron en el cuestionario realizado conjuntamente por el presbítero Francisco Sahagún Arévalo y Ladrón de Guevara y Joseph Antonio Villa-Señor y Sánchez en el que se requería información sobre: «jurisdicciones civiles y eclesiásticas, parroquias y cabeceras, distancias entre estas y la ciudad de México y entre la cabecera y sus sujetos; número de vecinos y tributarios, frutos, comercio, minerales; ministros del culto, imágenes veneradas, origen y antigüedad; misiones, misioneros, idiomas en los que se administraban los sacramentos».
Como resultado de las respuestas, se «halló y ubicó ciento cuarenta y nueve alcaldías mayores y corregimientos, mil trescientas cinco cabeceras, donde residían gobernadores de indios, y un total de quinientos cuarenta y siete curatos (trescientos sesenta y cinco administrados por clérigos y ciento sesenta y dos por religiosos) y doscientas cuarenta y tres casas de misiones y presidios en lugares alejados del norte».
Es interesante destacar que la ubicación de las poblaciones se realizó por coordenadas, partiendo de oriente a poniente desde el meridiano de Madrid, permitiendo calcular diferentes distancias. Este tipo de presentación de los datos constituiría la base para la elaboración en 1768 del Mapa Geográphico de la América Septentrional de José Antonio de Alzate y Ramírez.
Para terminar, recordemos que la real cédula de 2 de septiembre de 1751 incluyó el texto de la anterior cédula de 19 de junio de 1741. En esta nueva cédula se enumeraron los graves inconvenientes y perjuicios que se originaban en el Consejo de Indias por la falta de noticias. Además, se indicaba que solo se había recibido, desde 1741, la del virrey de Nueva España en dos tomos en folio, insistiendo a los dos virreinatos faltantes que se cumpliera con lo ordenado.
La buena disposición y el desempeño realizado por Joseph Antonio Villa-Señor y Sánchez supuso en su momento el reconocimiento de las autoridades del reino.






