abril de 2026

Anthony Perkins, más allá de Norman Bates

Nació en Nueva York el 4 de abril de 1932, hijo del actor Osgood Perkins y de Janet Esseltyn Reine. Comenzó en el cine con la película La actriz, al lado de Spencer Tracy y Jean Simmons, en 1953.

Joven actor, de apariencia desgarbada y ciertamente ambiguo, el actor comenzó haciendo pequeños papeles en estupendas películas, como Green Mansions, con la hermosa Audrey Hepburn y Me casaré contigo, junto a Jane Fonda.

Formó parte de estos jóvenes actores que empezaban a despuntar a mediados de los cincuenta, con su aire expresivo y complejo. Precisamente, una característica de Perkins fue su complejidad, que le llevó a que Hitchcok lo eligiera para interpretar a Norman Bates en Psicosis (1960). Fue el papel de su vida y lo encasilló para siempre, como el perturbado dueño del hotel, donde su madre parece que le mira desde la casa de la colina, cuando realmente está muerta, y Bates se hace pasar por ella, para asesinar a las chicas que llegan al motel.

Fue un gran éxito y Hitchcock reconocería que le dio más dinero que ninguna de sus películas, fantásticamente llevada a cabo, nadie espera la muerte de Marion Crane (la estupenda Janet Leigh) que ha robado dinero del banco en que trabaja, a la mitad de la película. La búsqueda de la chica por su pareja (John Gavin, otro actor en alza en esa época) y de su hermana (Vera Miles, que aún vive y que Hicht la quería para Vértigo, pero se quedó embarazada y fue sustituida por una debutante Kim Novak).

Perkins hizo el papel de su vida, complejo, tímido, se enfada, cuando Marion le pregunta por sus gustos, en esa extraña habitación con todos los animales disecados, la afición de taxidermista, la mirada perdida y el deseo escondido en un agujero en la pared, donde contempla desnuda, antes de entrar en la ducha, a Marion, luego, mientras se ducha, será apuñalada repetidas veces por una figura con vestido de mujer (estoy convencido que fue una gran influencia para Vestida para matar de Brian de Palma). El actor está soberbio, cuando es detenido y habla con voz de mujer, de la madre. La historia está basada en la novela de Robert Bloch y la terrible historia de Ed Gein, que quitaba la piel a sus víctimas.

Pero Perkins estuvo sensacional en El proceso, dirigida por Orson Welles, el hombre que es acusado de un delito que desconoce y que plantea el absurdo del mundo de Kafka y su magnífica novela. Welles realizó una película sensacional, junto a Perkins merece la pena resaltar a Jeanne Moreau y la inolvidable Romy Schneider.

Otras películas de este actor tan peculiar fueron Fedra, junto a Melina Mercouri, bajo la batuta de Jules Dassin. Y el papel corto en ¿Arde París?, dirigida por René Clement, con un reparto de lujo. La liberación de París en esta sensacional película, con actores como Belmondo, Orson Welles, Ives Montand, Romy Schneider, Kirk Douglas, Glenn Ford, Alain Delon y muchos otros.

Había protagonizado en Broadway Té y simpatía, que luego llevaría al cine Vincente Minnelli, con Deborah Kerr y John Kerr. Perkins era un todo terreno, inolvidable en El juez de la horca, de John Huston.

Y estuvo estupendo como el secretario de Richard Widmark, en Asesinato en el Orient Express, de Sidney Lumet, una de las mejores películas basadas en las novelas de Agatha Christie. Otro reparto sensacional: Ingrid Bergman, Albert Finney como Poirot, Vanessa Redgrave, Sean Connery, Rachel Roberts y Jacqueline Bisset, entre otros muchos.

Volvió a Psicosis en las secuelas Psicosis II, que gustó mucho en taquilla y Psicosis III, que dirigió. En 1991, recibió el Premio Donostia a su carrera.

Respecto a su vida privada, siempre se rumoreó de su presunta homosexualidad, hasta el punto de la confesión del actor de su traumatizada infancia: su madre había abusado de él, lo que condicionó su relación con las mujeres. Fue Victoria Principal en el rodaje de El juez de la horca de Huston quien rompió ese tabú al tener una relación con él.

Luego se casaría con Berry Berenson, con la que tuvo dos hijos, Oz Perkins y Elvis, el primero director de cine y el segundo músico. Lamentablemente, Anthony Perkins murió de la enfermedad del SIDA en 1992, a los sesenta años. Berry Berenson falleció en los atentados del 11 S, cuando iba en el vuelo 11 de American Airlines que se estrelló en la torre Norte del World Trade Center. La vida de ambos acabó en tragedia. Berry era la hermana menor de Marisa Berenson.

Cuentan que una de las primeras relaciones de Tony fue con el actor Tab Hunter, otro de los bellos de la época, cuando comenzaba en el mundo del cine.

Hay un Tony Perkins más allá de Psicosis y del papel que le marcó en su vida, Norman Bates. Un actor muy notable, excelente en El proceso y en otras películas citadas.

Hoy cumpliría noventa y cuatro años, si la muerte no se hubiera puesto en su camino, y el SIDA acabará con su vida. Fue otro de los actores que murió de la enfermedad en un momento en que no se hizo crónica y, gracias a los tratamientos, ya no es tan mortal. Rock Hudson, otro de los actores del momento, un verdadero seductor que siempre escondió su homosexualidad, murió de la enfermedad y fue el primer caso de una gran estrella que moría por ella.

Siempre recordaré al Perkins que espía a Janet Leigh, al Perkins que se levanta una mañana y es detenido en El proceso, al Perkins que es interrogado por un magnífico Finney, el mejor Poirot para mí, en Asesinato en el Orient Express. Y tantas otras, una estrella malograda, y un actor excelente, que tuvo que vivir con demasiados traumas en su vida.

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Archivo Entreletras

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