abril de 2024 - VIII Año

Algunos términos olvidados, una noche de lluvia y la muerte del rey

‘Últimos momentos de Felipe II’ (1864) de Francisco Jover y Cassanova. Museo del Prado

VOY a recordar un término que se usa en noches como ésta en la que aparecen las primeras lluvias, cuando ha habido una temporada seca, que provoca el olor de la lluvia: “petricor”. AL decir de los filólogos es un “componente etéreo”, que significaría piedra. Para la mitología griega el ikhôr sería la esencia que correría por las venas de los dioses en lugar de sangre. Y si seguimos ahondando, el olor es libreado por la geosmina, que significa en griego “aroma de la tierra”: una bacteria perceptible cuando llueve. La geosmina es también responsable de algunos aromas no deseados en el vino. Y quién nos iba a decir que los aromas terrosos del vino lo producirían cuando la uva es atacada por los hongos filamentosos productores de la geosmina.

NOSOTROS no queríamos entrar en estos asuntos de consulta, no es lo nuestro. Intentábamos traer algunos términos olvidados o en desuso, como: Carúncula (cresta de gallos y pavos); Crencha (raya del pelo, y cada una de las partes en las que divide el cabello); Estepicursor. (El matojo rodante típico de las películas del Oeste). También se llama rodamundos, sorrasca, calamino, boja, salicón, salicor, salicornio, salicornia, barrilla, corredora del desierto, bola del oeste, apretaculos, capitana, malvecino, alicornio, cardo ruso, planta rodadora, bruja, chamizo, cachanilla, maromera, salsola, y rodadora; Sangradura (La parte hundida del brazo opuesta al codo); Fosfenos (las manchas luminosas que se ven al frotar los párpados); Lúnula (el espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas). Ustedes disculpen estas ocurrencias, que viene al recuerdo con estas lluvias. Qué le vamos a hacer. Otros publican otros asuntos de divertimentos y damos al “me gusta”. Por si a alguien le interesara se pasea a gusto por la Lonja cuando la lluvia moja la piedra, y asciende el petricor hasta el Cimborrio y le sobrepasa. Y máxime este 13 de septiembre de 2022, recordando aquel otro de 1598.

NADIE como WILLIAN THOMAS WALSH (1) supo darnos noticia del fallecimiento del Rey Escurialense, lean si no: “ERAN las cinco de la mañana. Abajo, en la iglesia, había un susurro de pisadas, una crepitación cirios y el murmullo de las voces de los sacerdotes y acólitos que comenzaban a celebrar la misa del alba en la víspera de la exaltación de la Santa Cruz, que habían ofrecido siempre por la salud espiritual del rey. Felipe suspiró tres veces como un niño. Sus ojos, fijos aún en el crucifijo, quedaron atónitos. En aquel instante salió el sol sobre las montañas e inundó los blancos muros de San Lorenzo con la gozosa luz de la mañana”. Fallecía el Rey Escurialense.

(1) Felipe II. Sexta Edición. Espasa –Calpe. Madrid. 1968. Pág.793)

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