septiembre 2021 - V Año

LETRAS

Ángel González: palabra sobre palabra

angelgonzCon su reciedumbre moral, con su corazón repleto de emociones para compartir, sigilosamente, como no queriendo molestar, hace diez años que se fue Ángel González. Fue doloroso acostumbrarse a su ausencia, a su mala salud de hierro, a su ironía, a su compromiso cívico. Fue más que un poeta social. Su poesía honda, profunda, inclasificable, dolorida y, al mismo tiempo, sencilla nos había calado hasta los tuétanos.

La poesía de Ángel González es adictiva. Algunos dicen que es un poeta social, otros, que perteneció a la Generación del 50 o del Medio Siglo. No me gusta exagerar pero creo que constituye una generación por sí mismo. Supo como nadie, realizar un pacto imperecedero con la dignidad y con singular elegancia soportar la tristeza, la nostalgia y el dolor y convertirlos en un vuelo poético.

Su palabra es auténtica porque está desprovista de retórica hueca. Hay lastres que amenazan con doblegarnos y que son pesados de soportar. Ángel, sin embargo, vivió con esa alegría interior libre de urgencias que le conducía a reconciliarse con el mundo, a respetarse a sí mismo y a ser sensible ante la injusticia, el dolor ajeno y el sufrimiento que ocasiona la conciencia de nuestra fragilidad.

En ocasiones sus palabras proporcionan serenidad, quietud, parecen que están varadas, otras veces expresan lo más hondamente humano o una fiereza salvaje.

Nunca cae en el tópico, en el terreno manido quizás porque su palabra está sin domesticar. Puede ser alternativamente posibilista y selvático, sonriendo, eso sí, de medio lado como le gustaba. Sabe buscar la luz sin abandonar las sombras. En sus poemas a veces los techos son espejos, que los perfiles del ritmo proyectan y amplifican. Sus palabras son hipnóticas, sencillas… y están desprovistas de vanidad.

angel2Un dolor metafísico parece arrastrarlo por las madrugadas. Es brillante, es irónico pero con un fondo de amargura. Quizás por la persistencia punzante y el poder de evocación del recuerdo Ángel González ha comprendido, sabiamente, que el tiempo de los muertos no ha pasado y que farallones sombríos y oníricos nos vigilan y nos cercan… el agua del tiempo se escapa por ellos. El reloj de arena está casi vacío. Cruce de límites en que la hoguera perpetua de la vida se funde como si de un alfabeto de hierro se tratara. A veces, creo que el compromiso más firme y tenaz de Ángel González fue con la vida, una vida que se le iba escapando lentamente.

Vio la luz en Oviedo en 1925. Toda su vida fue una lucha, a brazo partido, por superar unos problemas respiratorios que acabarían venciéndole. Escribió alguno de los poemarios más vibrantes, valientes y rotundos de la segunda mitad del siglo XX, que abarcan desde Áspero mundo o Sin esperanza con convencimiento, pasando por el tierno y desasosegante Tratado de urbanismo, hasta llegar a Prosemas o menos, Deixis en fantasma o El estremecedor otoño y otras luces. Dejó inacabado y se publicó póstumamente, Nada grave, quizás uno de sus últimos rasgos de ironía cando ya la muerte lo cercaba.

Ha sido capaz de escribir con gracia pero, al mismo tiempo, con nostalgia versos como

Te llaman porvenir
Porque no vienes nunca

Aunque la melancolía y un dolor metafísico estén muy presente en otros

El agua clara significa: espera.
Restos de luz en el atardecer: olvido.

Frecuentemente es hondo e insondable. En sus composiciones suele haber una riqueza metafórica y atrevimientos vanguardistas aunque su lenguaje poético siendo sencillo. Huye premeditadamente de los tópicos y suele dar giros lingüísticos sorpresivos.

Mañana es un mar hondo que hay que cruzar a nado.

Aunque quizás alcance su plenitud expresiva cuando da rienda suelta a sus temores íntimos y ancestrales

Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.

angel3Ángel González fue también, un gran ensayista. Dedicó libros luminosos, ágiles y certeros a sus poetas de referencia: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Gabriel Celaya. Se atrevió a publicar en Ruedo Ibérico, una editorial perseguida por el régimen y que era el vehículo de expresión de los exiliados.

De familia de honda raigambre republicana, que pagó un alto precio por ello, fue un antifranquista militante y recalcitrante.

Sus méritos eran muchos y con la llegada de la democracia obtuvo merecidos reconocimientos que debieron haber llegado mucho antes. Fue elegido, por ejemplo, Miembro de la Real Academia de la Lengua, pronunció un espléndido discurso que llevaba por título Las otras soledades de Antonio Machado. Le respondió en nombre de la corporación Emilio Alarcos, tan buen conocedor de la obra de Ángel González. Asimismo, obtuvo El Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Federico García Lorca, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, o el Julián Besteiro de las Artes y las Letras. Le gustaba estar con la gente. Estuvo presente en homenajes como el que se tributó a Antonio Machado en el cementerio de Colliure en 1959, conmemorando los veinte años de su muerte y después en aquellos otros dedicados a la memoria de los luchadores republicanos.

Cantautores como Pedro Guerra y Joaquín Sabina le han dedicado canciones o musicado sus poemas y lo mismo cabría decir de otros artistas.

Era difícil conocerlo y no quererlo por su bondad, por su sentido del humor… y porque supo conservar hasta el final, esa rebeldía que llevaba dentro.

Se han ocupado de él, entre otros, Luis García Montero, que publicó en dos mil ocho, año de su muerte, Mañana no será lo que Dios quiera, que en cierto modo es una necrológica en la que recoge no pocos aspectos biográficos. Quisiera destacar, asimismo, en esta relación incompleta y apresurada el libro de Emilio Alarcos Ángel González, poeta que, desde mi punto de vista, pese a ser una de las primeras aproximaciones críticas al universo creativo del poeta ovetense, es un texto esencial para comprender las claves de su obra.

Ángel González fue un intelectual comprometido. Su trayectoria vital e intelectual es necesaria e ilustrativa para conocer el ambiente cultural de la resistencia democrática y de lo que se ha dado en llamar el exilio interior.

angel4Se movió mucho, recorrió mucho mundo este funcionario, corrector de pruebas, viajero infatigable, profesor, poeta y lector empedernido. En Barcelona conoció a Carlos Barral, Gil de Biedma y José Agustí Goytisolo, entre otros. En Madrid a miembros destacados de la Generación del 50 como García Hortelano, Caballero Bonald o Gabriel Celaya. Su amigo de la Infancia Carlos Bousoño le puso en contacto con Vicente Aleixandre, del que pronto se convirtió en un profundo conocedor.

Durante varios años residió en Estados Unidos y dio clases en universidades como Maryland, Texas o Albuquerque (Nuevo México) todavía algunos alumnos recuerdan sus clases amenas, brillantes y que transmitían amor por la literatura. Es difícilmente comprensible que no se estudie, ni se reedite a Ángel González, siguiendo la tónica de desinterés que parece presidir la vida académica y cultural.

Su poesía social, su lenguaje cercano y coloquial, así como un trasfondo ético y comprometido con la dignidad humana, le hacen sobradamente merecedor de una mayor atención.

Ya he comentado con anterioridad que le gustaba el contacto con la gente, de ahí, que escuchar sus poemas recitados por excelentes rapsodas le hubiera complacido mucho. Es, desde luego, un placer reservado a paladares exigentes descubrir nuevas voces poéticas de la hondura de Ángel González.

De las muchas perspectivas, desde la que aproximarse a su poesía me atrevo a sugerir el paso del tiempo. Pocos creadores han retenido la fugacidad y observado, con tanto detenimiento, como el tiempo pasa en silencio entre nosotros… dejando tras sí un halo de melancolía.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LETRAS

Letras

Roberto Calasso, el conductor a “quién sabe dónde”

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (y II)

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (I)

Letras

Salvador Reyes Figueroa: novelista, ensayista y poeta chileno

Letras

Roberto Bolaño, póstumo y contundente gancho de izquierda

Letras

Virtudes Cuevas. Una superviviente del campo de concentración alemán de Ravensbrück

Letras

Dario Fo: un humor inteligente, corrosivo, sano, catártico, crítico y provocador

Letras

Rafael Alberti, el poeta deshabitado

Letras

La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal

Letras

Emilia Pardo Bazán: Coraje, preparación, lucha contra los añejos prejuicios y feminismo

Letras

De Juan Ruiz a André Breton: El buen amor vs. L´amour fou

Letras

Wéstern, inédito confín

Letras

Los círculos de Justo Jorge Padrón

Letras

El día que murió Joan Margarit

Letras

‘Tea Rooms. Mujeres obreras’ de Luisa Carnés

Letras

Sencillamente contar historias

Letras

Ernesto  Herrera  Lascazes: dramaturgo uruguayo, transgresor… y un tanto bohemio

Letras

La enfermedad y la medicina en las novelas de Emilia Pardo Bazán

Letras

Gonzalo Rojas: voz fundamental de América

Letras

‘Con la ley en los tacones. Bautizo de fuego’ de Carlos Grau

Letras

José María Castillo-Navarro o el realismo social

Letras

Emilia Pardo Bazán: 170 aniversario de su nacimiento

Letras

Poesía de la sinceridad

Letras

Publicaciones sobre Galdós en su centenario

Letras

Vigencia del paisaje de Castilla

Letras

La vuelta a casa

Letras

El encuentro de Beethoven y Goethe

Letras

Vicente Aleixandre o el lugar donde el mar deja ver el horizonte de piedra  

Letras

La lluvia fina de Luis Landero

Letras

‘Siddhartha’, la búsqueda interior de Hermann Hesse

Letras

Una peregrinación hacia Shakespeare: Galdós en Stratford-upon-Avon

Letras

Galdós: Imagen y repercusión social

Letras

Galdós vs. Delibes: Vidas paralelas

Letras

‘El médico de Ifni’ de Javier Reverte

Letras

Emilia Pardo Bazán y su vinculación con el Ateneo de Madrid, en visperas del centenario de su muerte

Letras

La relación de Galdós con el socialismo

Letras

Antonia Pozzi: ‘El gran abismo hacía la tristeza’

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (y 6)

Letras

Ernest Hemingway, la novela que encierra el gran cuento

Letras

Nicasio Álvarez de Cienfuegos, un ilustrado coherente y poeta innovador

Letras

Longfellow y Jorge Manrique, venturas y desventuras del traductor

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (5)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (4)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (3)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (2)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (1)

Letras

Un futuro para la poesía

Letras

Edmond Hamilton, la ciencia ficción narrada con sencillez magistral

Letras

John Fante, mostró la xenofobia y la explotación de las minorías en la América profunda

Letras

Andrea Camilleri, la literatura consciente de sus rasgos sociales

Letras

Un poco de Don Juan

Letras

Unamuno y Portugal

Letras

‘Historias de aquí y de allá’ de Luis Sepúlveda

Letras

Raúl Zurita: desde el dolor

Letras

Francesco Petrarca… mucho más que un gran poeta

Letras

En torno a la novela ‘Antonia’ de Nieves Concostrina

Letras

Albrit o la creación del personaje en Galdós

Letras

Alejandra Pizarnik, cuando la sombra araña el alma

Letras

Meditaciones de gastronomía transcendente

Letras

‘Litoral’: la revista más hermosa y representativa de la generación del 27

Letras

Yorgos Seferis en el piélago

Letras

Jo Nesbø, huellas dactilares de excelente confesión literaria

Letras

Cesare Pavese: el sufrimiento como oficio

Letras

Duque de Rivas: liberal, dramaturgo y presidente del Ateneo de Madrid

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (y II)

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (I)

Letras

‘La caza del Snark’ de Lewis Carroll

Letras

Yorgos Seferis: poeta, ensayista, premio Nobel y diplomático

Letras

Somerset Maugham en Lisboa

Letras

Las novelas dialogadas de Galdós a debate

Letras

Vittorio Amedeo Alfieri, todo un carácter

Letras

Los cimientos de ‘El abuelo’ de Benito Pérez Galdós

Letras

Abril es el mes más cruel…

Letras

En torno al libro ‘En los pliegues del olvido’ de Ignacio Vázquez Moliní

Letras

Juan Eugenio Hartzenbusch, un punto de vista sigular…

Letras

La pasión por los naipes del doctor Egas Moniz

Letras

Doña Perfecta

Letras

Galdós para ‘Dummies’

Letras

Antonio Gamoneda: La poética de la oscuridad como origen de la luz

Letras

Literatura clásica, o metafísica, materialista, lógica, política

Letras

El Galdós protofeminista

Letras

Los tres grandes pasos hacia la Ilustración

Letras

La conferencia de Julián Zugazagoitia en Bilbao sobre literatura en 1924

Letras

Benito Pérez Galdós en el centenario de su muerte (1920-2020)

Letras

A la memoria de mi tío Pablo

Letras

Pérez Galdós, el Nobel arrebatado

Letras

Tolstoi y Shakespeare

Letras

Aproximación al libro ‘Que no se entere la Cibeles’ de Mar de los Ríos

Letras

En torno al libro ‘Extravagancia infinita’ de Javier Olalde

Letras

Augusto de Angelis (1888 -1944)

Letras

Fernando Pessoa. El yo conflictivo

Letras

Federico García Lorca ocho décadas después

Letras

Antonio Daganzo, poeta de aleaciones

Letras

Sufriente, prometeico, iconoclasta y quijotesco

Letras

Leopoldo María Panero, el traductor de la locura

Letras

Poesía y dignidad

Letras

Buenos libros malos

Letras

Confesiones de un crítico de libros

Letras

En torno a ‘Sombra de Luna’ de Francisco Álvarez ‘Koki’

Letras

Alda Merini, vivir al borde de la sombra

Letras

Literatura de cordel

Letras

Demian. Herman Hesse

Letras

Hilario Martínez Nebreda, el poeta silencioso

Letras

La literatura y sus soportes (I)

Letras

La literatura y sus soportes (y II)

Letras

La Escuela Nueva y el centenario de Ruskin

Letras

Don Quijote y el mar

Letras

Elizabeth Barrett Browning, una poeta victoriana

Letras

Por qué escribo

Letras

Ángel González: la ácida ironía de un poeta

Letras

Carmen Posadas y su feria de las vanidades

Letras

El caso Miguel Hernández

Letras

Quevedo en sociedad y III.- Obra y vinculación cívica

Letras

Quevedo en sociedad II.- La crítica como ‘función’ social

Letras

Quevedo en sociedad I.- El hombre, la sociedad

Letras

VII Certamen de Novela Histórica de Úbeda

Letras

Antología poética. Alfonsina Storni

Letras

Ángel González: palabra sobre palabra

Letras

Galdós y el melodrama

Letras

IV encuentro de Poesia a Sul

Letras

Feminismos: la mujer sobre la letra

Letras

El Hidalgo: literatura y pobreza

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (y II)

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (I)

Letras

El nazismo para Antonio Ramos Oliveira en 1930

Letras

Ana Caro Mallén: una esclava en los corrales de comedias del siglo XVII

Letras

José Rodrigues Miguéis, casi olvidado

Letras

Tristeza que es amor. Alusión a Don Quijote

Letras

George Sand: ‘Un invierno en Mallorca’

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (y II)

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (I)

Letras

Imagen de José Ángel Valente

Letras

Valente, sin aditivos

Letras

Valente: Qué la palabra sea solo verdad

Letras

José Ángel Valente, en ‘el borde de la luz’

Letras

John Berger: ‘Un hombre afortunado’

Letras

Los desafíos de Lou Andreas-Salomé

Letras

La primavera y su sombra

Letras

El Conde de Montecristo, historia de una venganza

Letras

Luis Martín-Santos y James Joyce

Letras

Los cimientos culturales del abolicionismo: Harriet Beecher Stowe

Letras

Pinceladas sobre Agatha Christie

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (y II)

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (I)

Letras

Thomas Mann: Una Europa que se derrumba

Letras

El eterno romanticismo

Letras

Qué es ser agnóstico

Letras

Pedro Garfias: La poesía desgarrada del exilio

Letras

El descenso a los infiernos de Dorothy Parker

Letras

El Conde de Oxenstiern, a quien llamaron el Montaigne del Septentrión

Letras

La sonrisa del Quijote (Una concesión a la melancolía)

Letras

Antonio Machado que estás en los libros

Letras

‘Agua’: Virginia Woolf y Alfonsina Storni

Letras

Críticos literarios, dueños del espíritu humano

Letras

El papel del lector en la posmodernidad

Letras

Poesías. Catulo.

Letras

Los vínculos entre Américo Castro y Jovellanos

Letras

Michel de Ghelderode y las Vanguardias del siglo XX

Letras

El trabajo entre las raíces, mirada sobre la creación literaria

Letras

La frase del escritor

Letras

Un cuarteto literario en clave de sol

Letras

Oía hablar a los árboles

Letras

El ‘slow’ de Pessoa (o las vicisitudes de la melancolía)

Letras

Claudio Rodríguez: del camino, del hombre

Letras

Sobre las Brontë

Letras

Borges en Ginebra

Letras

Philippe Jacottet: ‘Pensamientos bajo las nubes’

Letras

Juan Goytisolo: ‘sobre asuntos sociales y personales’

Letras

Miguel Hernández en Portugal

Letras

Mi Gloria Fuertes

Letras

Robert Walser, el paseante espiritual

Letras

‘Al menos, memoria’: Juan Ruiz de Torres

Letras

Cela, celador, celando, celar

Letras

Miguel Hernández: ‘Cancionero y romancero de ausencias’

Letras

Rafael Montesinos, renovador

Letras

Bartolomé Soler, lo amargo de la diosa

Letras

Rubén Darío, poeta de las dos orillas

Letras

Jovellanos, poeta

Letras

Un paseo por los ‘jardines’ de Eloy Tizón

Letras

Azorín, sobrevivido

Letras

Rosalía de Castro, la mejor de los mejores

Letras

Eugenio Gerardo Lobo, el ‘capitán coplero’

Letras

Galdós: una conciencia histórica lúcida

Letras

Desde el silencio, a Nicolás del Hierro

Letras

Salustiano Masó, la fuerza del tiempo

Letras

Los ‘Rubaiyat’ de Omar Khayan

Letras

Carmen Laforet, esa chica explosiva del Ateneo

Letras

Gabriel Celaya, el sueño de trabajar la poesía

Letras

Ramón Hernández, un diamante literario en las calles de Madrid

Letras

María Teresa León, el papel de la melancolía

Letras

Luis Felipe Vivanco, un poeta de los que siempre regresan

Letras

Rafael Pérez Estrada, el poder de la imaginación