marzo de 2026

Homenaje a Dirk Bogarde

Bogarde como Gustav von Aschenbach en Morte a Venezia (1971), de Luchino Visconti

Homenaje a Derek Jules Gaspard Ulric Niven van den Bogaerde, Dirk Bogarde, (28 de marzo de 1921 – 28 de marzo de 2021)

Cuando veo el Lido, en Venecia, no puedo olvidar la mirada de Bogarde, esa mirada que lleva el rostro sereno y sosegado de un hombre que ya ha conocido la belleza. Él, como Gustav von Aschenbach, llega al Lido para quedarse y morir, y allí contempla el rostro de Tadzio, ese joven polaco que, lleno de misterio, le va enamorando.

El padre de Bogarde era un artista y eso se percibe cuando vemos sus películas, hay una herencia latente en él, inolvidable como el sirviente de la famosa película de Losey, el Franz Listz de Sueño de amor con su querida Germaine Lefebvre, Capucine, el Max de Portero de noche, entre otros muchos papeles que interpretó a lo largo de su carrera.

Bogarde como Hugo Barrett y James Fox como Tony en The Servant (1963), de Joseph Losey

Bogarde fue siempre un hombre nacido para el cine, no había hecho teatro. Al contrario que otros grandes actores ingleses, se educó poco a poco para el celuloide, después de haber servido como oficial de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial. Su rostro aniñado le dotaba de gran interés para las jóvenes de la época. Dirk siempre fue distinguido, elegante, lo que le llevó primero a papeles de cierta sensiblería, para luego ir creciendo lentamente como actor, logrando los hitos de su carrera: El sirviente, La caída de los dioses o Muerte en Venecia.

Fue el papel de El sirviente, de Joseph Losey, en el cual Bogarde hacía de criado mezquino y falso, lo que contribuyó a situarlo en primera línea. Junto a James Fox, Bogarde interpretaba a un hombre cínico, sin escrúpulos, un ser que hace lo posible para conseguir sus propósitos.

Julie Christie como Diana Scott y Dirk Bogarde como Robert Gold en Darling (1965), de John Schlesinger

Luego llegaron Rey y patria, también dirigida por Joseph Losey, junto a Tom Courtenay y la original Darling, de John Schlesinger, junto a Julie Christie y Laurence Harvey. Esta última película derrochaba ingenio y humor inglés; célebre es la secuencia en la que se les ve a en el metro a Julie Christie y Dirk Bogarde echándose mutuamente reproches. Más tarde llegaría La caída de los dioses, de Luchino Visconti, una película muy oscura, que refleja la caída en desgracia de una poderosa familia alemana, los Essenbecks, donde los celos, la ambición y el arribismo se combinan para dar lugar a una historia muy dura en el contexto de la República de Weimar. Para interpretar el papel principal de su ambiciosa Muerte en Venecia, Visconti contó también con Bogarde.

Los canales, el atardecer, la bruma, un hombre descansando en una silla, con la mirada perdida, rotos el corazón y la memoria. Un hombre herido por la vida, que recuerda a su mujer y a su hija, inmerso en el eterno debate de la música, entre la razón y la pasión, que todo artista lleva dentro. Un hombre que pasea su elegante tristeza por las aguas, por una ciudad contaminada por una epidemia de cólera. La gente irá muriendo, y él sabe que el destino está escrito, pero no se irá de la ciudad. Querrá morir en ella, agonizar junto a sus aguas, dejando desvanecer todo ante su entregada mirada.

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Archivo Entreletras

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