marzo de 2026

José Luis López Vázquez, un actor polifacético

Nació el 11 de marzo de 1922, hijo de una modista y de un funcionario. Se formó como actor en el Teatro de las Organizaciones juveniles y fue diseñador de vestuario y escenógrafo. Recibió muchos premios, la Medalla de Oro en las Bellas Artes (1985), la Espiga de Oro de la Semana de cine de Valladolid (Seminci). Recibió un Goya de Honor en 2004 y muchos otros galardones.

Aunque fue un genio de la comedia, mucha gente dijo de él que era introvertido y silencioso, característica de algunos de los grandes actores de comedia, como le ocurría a Buster Keaton, a Jerry Lewis. También López Vázquez fue un gran admirador de Chaplin, siempre tuvo ese aire chaplinesco en sus interpretaciones, y de Jack Lemmon, un actor muy dicharachero, que, cuando murió, un amigo íntimo dijo: “Era uno de los hombres más tristes del mundo”.

Es extraño que la faceta cómica en la escena se combine con la melancolía en la vida real, como si el paisaje humano fuese un caleidoscopio, donde se expresan múltiples facetas.

Yendo a su cine, quiero recordar algunas películas:

El pisito, de 1959, dirigida por Marco Ferreri, divertida parodia en la que López Vázquez y Mari Carrillo interpretan a una pareja de novios que no ven la ocasión de heredar el piso de una anciana. Todo se complica, cuando la misma quiera que vivan en la casa, antes de que ella muera. El humor de Ferreri y el guion de Rafael Azcona (este año se cumple el centenario de su nacimiento), consiguen una de las películas más importantes del cine español.

Plácido, dirigida por Luis García Berlanga, en 1961, una de las cintas más divertidas e irónicas de nuestro cine, donde José Luis demuestra su vis cómica, como un español pobre, en la sociedad depauperada del franquismo.

Será también el divertido padrino de La gran familia, junto a Alberto Closas y un largo elenco. Con un Pepe Isbert inolvidable buscando a Chencho, el más pequeño, en plena Plaza Mayor en Navidades.

Se convierte en los setenta en uno de los actores del landismo, el cine que, junto a Landa, Gómez Bur y Rafael Alonso entre otros, divirtió a los españoles de la época, haciendo de señores reprimidos que van detrás de las suecas en la España del desarrollo y el turismo.

EL ACTOR DE SAURA, DE PEDRO OLEA, DE JAIME DE ARMIÑAN

Pero López Vázquez era mucho más que un cómico, su capacidad para interpretar a papeles complejos se manifiesta en su cine con Carlos Saura, como Peppermint frappé, en 1967, pero también en La prima Angélica, donde representó siempre a un español reprimido, enamorado en varias ocasiones de Geraldine Chaplin, hijo del gran cómico y en aquel entonces pareja de Saura. López Vázquez estaba prodigioso en esos papeles, contenido, con la mirada perdida, marcando siempre la represión en los ojos, tanto es así que le convirtió en el mejor actor de cine en esa época.

Y, naturalmente, el mundo del travestismo en Mi querida señorita, de Jaime de Armiñan, un papel sobresaliente, que le hubiera dado un Oscar si fuera americano. La capacidad camaleónica del actor para ponerse en la piel de ese hombre reprimido que se viste de mujer es asombrosa, le secundan Julieta Serrano, como la criada, enamorada de él y Antonio Ferrnadis.

Capaz de todo, estará prodigioso en El bosque del lobo, haciendo de hombre que padece licantropía, una película de terror magnífico, dirigida por Pedro Olea.

Y George Cukor vio el talento del actor, tan brillante como muchos actores americanos y le contrató para Viajes con mi tía, en 1972. Lástima que no se prodigara más en el cine internacional, porque era un talento nato.

Quiero recordar también No es bueno que el hombre esté solo, rodada en la misma época en la que Berlanga realizó Tamaño natural, con Michel Piccoli, un hombre enamorado de una muñeca, un papel obsesivo, solitario, que caracterizó siempre al actor.

Me atrevo a pensar que detrás del cómico en estos papeles estaba un López Vázquez más cerca de su mundo interior, de sus complejos, de sus inseguridades.

Sería interminable hablar de todas sus películas, magnífico su papel en La colmena, de Mario Camus, en La escopeta nacional, junto a Luis Escobar, de nuevo con Berlanga.

Me atrevo a decir, sin equivocarme, que es, probablemente, el mejor actor del cine español que hemos tenido, superando a otros grandes, de gran talento, como Rabal, Fernán Gómez o Sacristán. Quizá Landa se le acerque, pero me parece que López Vázquez lo hizo todo y todo genial. Aquí mi recuerdo a este genio del cine.

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