Ryan O’Neal (Los Ángeles, 20 de abril de 1941-Los Ángeles, 8 de diciembre de 2023)
Uno lo recuerda enamorado de Ali McGraw en Love Story, con aquella música maravillosa, donde Ryan estaba en la plenitud de su encanto.
Pero Ryan fue mucho más, el actor de Barry Lyndon, de Kubrick, que parecía una película marcada por secuencias que eran cuadros, tal era la belleza del cine del genial director americano. Ryan estaba estupendo, porque tenía ese aire de galán rubio, que enamoró a muchas mujeres en los setenta.
Y en ¿Qué me pasa, doctor?, alocada comedia dirigida por Peter Bogdanovich, con Barbra Streisand, a su lado. Repetía Ryan el papel que había interpretado Cary Grant mucho antes en La fiera de mi niña.
Tenía algo de estereotipado, de chico guapo, pero podía ser bravucón y divertido. Y en Luna de papel, trabajó con su propia hija Tatum O´Neal. La hija del actor ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto, la más joven en ganarlo.
Pero en la década de los 80 comenzó el declive del actor, porque ya no querían a ese chico elegante y esmerado, sino a actores más complejos de la talla de Pacino y de De Niro.
O´Neal era demasiado edulcorado para esa época, como si tuviera la estela de actor clásico al estilo Redford, pero sin la gran personalidad de este, que venció a los nuevos actores del cine y conservó los papeles dramáticos siendo un galán.
No fue así con Ryan que sí estuvo en la estupenda Un puente lejano, pero poco después vino la relación tormentosa con la inolvidable Farrah Fawcet Majors, pero esta le dejó por sus infidelidades y sus borracheras. También fue detenido por agredir con un arma a su hijo mayor Griffin. Nunca más remontó como actor.
Siempre le recordaremos en la película Love Story, rodada en 1970, dirigida por Arthur Hiller. El chico bueno que pudo haber sido y no fue, el actor que no supo conservar el éxito y el hombre que tuvo demasiados problemas en su vida, por culpa de las adicciones y la agresividad.
O´Neal murió en el año 2023 a los ochenta y dos años, tras superar una leucemia mielógena crónica. Luego llegaría el cáncer de próstata en estadio 4. Vio morir a Farrah, la mujer que más amó y que no supo mantener a su lado. Una historia triste de un guapo de Hollywood, que pudo haber sido grande y no lo fue.











