junio de 2026

‘La barraca’, una puesta en escena sobresaliente

La dirección que ha llevado a cabo Magüi Mira de La barraca, basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, es sensacional. La adaptación de Marta Torres ha logrado que nos sintamos tan cercanos a los personajes, la familia de Batiste, con sus hijos, envueltos en esa danza que convierte la obra en una especie de baile macabro. Son seres que llegan a tierra extraña, la huerta valenciana, a una barraca, donde vivió el tío Barret, que fue a la cárcel, después de matar al propietario de las tierras.

Tierra maldita que pisan para tormento de todos ellos, Daniel Albadalejo borda el papel de Batiste, logrando una interpretación armónica, que va de la calma a la ira, cuando le dejan sin agua y pretenden echarlo de allí. Antonio Hortelano interpreta a Pimentó, el hombre sin oficio ni beneficio, que cree que la tierra es suya y que nadie puede ocupar la barraca del tío Barret.

La música de Santi Martínez, la coreografía de Marta Gómez, donde vamos asistiendo a ese espacio de dolor, mientras los actores se tumban, como si estuvieran muertos, los diálogos llenos de brío, que reflejan el odio perpetuo y la España cainita que reflejó Unamuno.

El diseño de escenografía lo lleva a cabo Curt Allen y Leticia Gañán, y vemos cómo el escenario se llena de arena roja, que es la sangre, la que se vierte, en la maldición que condena a los personajes.

Jorge Mayor, Beatriz Grimaldos, que sustituía a Claudia Taboada en la función que vi, están genial y todos los actores van mostrando su fuerza, sin salir nunca del círculo de sangre en que están envueltos.

Nos encontramos con una obra muy lograda y original, todos recordamos la famosa serie de televisión con el gran Álvaro de Luna y Victoria Abril, pero el teatro se abre, se moderniza, nos ofrece una versión, donde podemos ver a dos hombres que representan el bien, el papel de Albadalejo, y el mal, el papel de Hortelano. Son seres que se odian, y sirve para entender el eterno conflicto entre españoles que dio lugar a la Guerra Civil.

Los españoles a garrotazos de Goya vuelven, el odio y el rencor respiran en cada escena, el abuso, la envidia, el ocio de Pimentó, regado de alcohol, abusivo con su mujer, un ser despreciable que llena la escena, y su contrario, la bondad de Batisté, que solo quiere trabajar y vivir en paz.

Muy recomendable La barraca gracias a la mirada de Magüi Mira, que arriesga y nos ofrece el dolor y la desidia de un mundo que está siempre destruyéndose. Todo un logro que nos deja conmocionados desde el instante en que los actores asaltan el escenario. Y digo asaltan, porque ya nos atrapado, en la historia de siempre, la maldad del ser humano.

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Archivo Entreletras

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