
La presentación de la temporada 26-27 que hace el número 30 en la historia del ‘nuevo’ Teatro Real se realizó en ambiente propicio, con el buen sabor de boca de sus dos últimas producciones, ‘El sueño de una noche de verano’ y ‘La novia vendida’, y el resultado de Gustavo Gimeno como director musical, apostando por la eficacia musical frente al oportunismo que tan malos resultados proporciona (véase la reciente crisis en La Fenice de Venecia).
De forma habitual los teatros de ópera componen su cartelera de producciones propias o coproducciones, o bien con el ‘alquiler’ de aquellas que han funcionado en otros escenarios. Lo primero es lo más difícil y se considera un ‘test’ de la división a la que ha podido llegar un coliseo en el contexto mundial.
En el periodo que se inicia en otoño hay nada menos que seis nuevas coproducciones, y además lo son con teatros emblemáticos, como La Scala de Milán o el Metropolitan de Nueva York. Y tan solo un montaje ‘alquilado’, ‘El barbero de Sevilla’ (Rossini) procedente de la Opéra de París, bajo la dirección teatral de Damiano Michieletto. Quien pinchó totalmente el pasado diciembre en la equivocada ‘Carmen’, pero que no deja de ser un ‘régisseur’ con personalidad (ahora también un director de cine, con su primer trabajo estrenado). El quid de ese ‘Barbero…’ es que la historia se traslada a una especie de corrala de hoy a medio camino entre una historia de Almodóvar y ‘La que se avecina’. El montaje da que hablar donde se representa…

‘Manon Lescaut’ (Puccini) abre la temporada en septiembre con esta nueva coproducción con la Ópera de Colonia que escénicamente dirigirá Carlos Wagner, y que devuelve al foso madrileño al maestro Nicola Luisotti (que ha estado todo abril dirigiendo la ‘Turandot’ del centenario en La Scala). Interesante el duelo de voces femeninas (Sandra Radvanovsky y Saioa Hernández) y el masculino (Michael Fabiano, Jorge de León, entre otros). Hace más de un siglo que esta ‘Manon’ no se ha escuchado en el Real.
El siguiente ‘partenaire’ de lujo para una producción con el Real es el Metropolitan de Nueva York con quien se hará ‘Las bodas de Fígaro’ (Mozart) en una nueva producción que desde el punto de vista teatral estará a cargo de Robert Carsen, un director del que se puede esperar la genialidad (‘Diálogos de carmelitas’), el estrambote divertido y lujoso (‘Salomé’) o el desvaído recorrido por una parte de la tetralología wagneriana del nibelungo. El reparto tiene gancho y aparecen varios nombres españoles de nivel.
El último mes del año otro de los títulos que hacen taquilla: ‘Simón Boccanegra’ (Verdi) coproducida con las óperas de Tokio y de Helsinki que volverá a contar con Luisotti en el foso y con Pierre Audi en la teatral. Es además una obra que se presta a un debate sobre la soledad del poder, como presumiblemente ocurrirá cuando se estrene a lo largo de las doce funciones que estarán en cartel en el entorno de Navidades / Año Nuevo.
‘Katia Kabanová’ (Janáček) es otra de las nuevas producciones, en este caso junto a La Scala de Milán y la Ópera de Houston (Texas). Un proyecto encomendado a Gustavo Gimeno (dirección musical) y Cristof Loy (teatral), de la que se harán ocho representaciones. Además, en mayo de 2027, una nueva ‘Tannhäuser’ (Wagner) título referencial del género, coproducida con la Opéra de Lyon y de nuevo con Gimeno como director de la Orquesta Titular y David Herman en la escénica.
Para conmemorar el centenario de la generación del 27 se estrena ‘Bodas de sangre’ sobre libreto y música de Manuel Busto (1987), compositor sevillano que estará también al frente de la orquesta, y con Barbara Lluch como responsable de la puesta en escena, en coproducción con La Maestranza. Una reinterpretación de la obra de Lorca donde lo sinfónico se mezcla con lo flamenco, la danza con la voz, los actores de texto con figuras de la lírica y el cante jondo. Serán cinco representaciones en marzo que darán que hablar.
Se rescata una producción propia: ‘Norma’ (Bellini) que escénicamente dirige Justin Way con Francesco Llanzillota y John Fiore en el foso. Con el gancho de sus protagonistas, entre otros Lissette Oropesa y Javier Camarena, lo que explica muy bien las dieciséis funciones que se representarán en abril del año que viene, y lo disputado que va a ser su aforo.

Hay otras obras que se interpretarán en versión de concierto: ‘El castillo de Barba Azul’ (Béla Bartók), ‘Fedora’ (Giordani), ‘La Gioconda’ (Ponchielli) y dos partituras que nunca se oyeron en este teatro: ‘Ricardo Primo, re d’Inghilterra’ (Händel) y ‘Mitridate’ (Porpora), tributos al sector de público admirador de la ópera barroca.
También tres oratorios —’El Mesías'(Händel), ‘La pasión según San Mateo’ (Bach) o ‘San Giovanni Battista’ (Stradella)—, otros tantos espectáculos de danza de primer nivel, varios recitales de primeras voces, ópera para los más jóvenes en Real Teatro del Retiro, galas en Nueva York y Miami en octubre… y otras cosas.
Con una apuesta por la internacionalización y la coproducción, donde queda pendiente China. Según Joan Matabosch director artístico del Real ‘hay muy buenas relaciones y comunicación’: «El problema —afirma— es que los altos costes del transporte de las producciones plantean que a lo mejor las producciones se tengan que realizar desde allí, donde esos costes son infinitamente más bajos que en Europa o América del Norte».
De momento está el ‘streaming’…












