junio de 2026

PALOMITAS DE MAÍZ / ‘Los lunes al sol’: Magnífica adaptación teatral del cine español

¡Mis queridos palomiteros!

Hay historias que no se quedan atrapadas en la época en la que nacieron; al contrario, tienen la incómoda capacidad de seguir interpelándonos hoy día. Los lunes al sol, que estará en los Teatros del Canal hasta el próximo 28 de junio, pertenece a esa categoría de relatos que se han convertido en una referencia imprescindible de la cultura española contemporánea. Tras una larga gira que comenzó en Valladolid en octubre de 2024, esta adaptación dirigida por Javier Hernández-Simón —a quien pude entrevistar por su maravillosa Mariana Pineda— demuestra que las fracturas sociales de hace décadas aún son parte de nuestro día a día.

La función, adaptada por el propio director junto a Ignacio del Moral, nace de la famosa película de Fernando León de Aranoa. Aquella producción arrasó en los Goya de 2003 con cinco galardones, pero este montaje teatral logra tener voz propia y acierta al quitarse de encima la inevitable sombra del cine.

La trama nos lleva a una ciudad portuaria marcada por el cierre de sus astilleros. Un grupo de antiguos trabajadores intenta reconstruir unas vidas suspendidas en el tiempo mientras ven cómo el mundo avanza sin ellos. Pero la obra va mucho más allá del desempleo. Lo que realmente cuestiona es la dolorosa desaparición de la identidad colectiva, esa que durante décadas dio estabilidad, orgullo y un lugar en el mundo a toda una generación.

Resulta fascinante la reflexión que recorre todo el espectáculo. Estos hombres crecieron con la fuerza de la solidaridad obrera y ahora ven cómo esa conciencia se ha disuelto. Ya no quedan grandes discursos ni proyectos comunes que unan a los expulsados del sistema. La lucha ha dejado de ser colectiva para transformarse en una batalla individual, silenciosa y muy solitaria.

¿Qué pasa cuando una sociedad deja de considerar útiles a sus ciudadanos? La respuesta no se da con grandes proclamas, sino a través de pequeñas conversaciones que ponen en valor algo peor que la falta de un sueldo, a saber, el desgaste de la autoestima y la pérdida de la propia dignidad.

Critica de cine de ‘Los lunes al sol’, de José Luis Panero

Por su lado, la obra arranca con el estruendo de una pedrada que rompe una farola en la entrada del astillero. Este gesto es una declaración de intenciones; es la rebeldía desesperada de quien ya no tiene a quién dirigir su protesta. Javier Hernández-Simón entiende a la perfección esta frustración y construye un montaje equilibrado, que no compite con la película ni la copia, sino que aprovecha la cercanía física del teatro para multiplicar la carga humana de la historia.

La escenografía de Ricardo S. Cuerda es un pilar clave. Centrada en el bar de Rico, se transforma con agilidad en un tribunal, en los alrededores de una conservera o en la barca desde la que despiden a Amador. Este bar, regentado por Rico (Fernando Huesca), tiene un trasfondo amargo. De hecho, abrió el negocio con su indemnización para que fuera el refugio de sus compañeros, pero su situación sigue siendo frágil. Nadie sale ileso de una crisis así.

Por otro lado, la atmósfera se apoya en la afinada iluminación de Juan Gómez-Cornejo e Ion Aníbal que suaviza las escenas más íntimas. Y el vestuario sobrio de Elda Noriega refuerza la autenticidad de los personajes.

Fermí Herrero, Fernando Cayo y Fernando Huesca

Además, uno de los grandes méritos de la versión teatral es el buen trabajo con la dirección de actores, dado que rompe con el recuerdo de la película. Ninguno de los intérpretes busca imitar a los rostros del cine; todos crean personajes nuevos e independientes. Fernando Cayo compone un Santa menos pendenciero y más reflexivo, sin perder la ironía y la inteligencia que lo define. José Luis Torrijo le da a Lino una importante carga de humanidad que tiene que ver con alguien que se siente demasiado mayor para volver al mercado laboral. Marcial Álvarez encarna a un Jose devorado por la angustia de verse desplazado en su propia casa. César Sánchez regala un Amador muy próximo, de importantes trazas como actor, mientras que Fermí Herrero dota de enorme solidez su papel de Reina.

Lidia Navarro y Marcial Álvarez

El reparto se redondea con el excelente trabajo de la joven Mónica Asensio, que asume con gran versatilidad tres papeles distintos (Nata, la funcionaria y la banquera), Lidia Navarro —brillante en Ejecución hipotecaria—, que expresa con gran verosimilitud la decadencia de su vida familiar con Jose y la voz en off de Pepa Pedroche, que unifica el conjunto.

También hay que destacar un elemento vital y no puede ser otro que el humor. La función sabe que la risa aquí no es un simple mecanismo para rebajar la tensión, sino una forma de resistencia. Los personajes bromean y se refugian en la ironía porque saben que, cuando la incertidumbre lo inunda todo, el humor es la última herramienta que les queda para mantener la cabeza alta.

José Luis Torrijo y Marcial Álvarez

Más de veinte años después de su estreno en el cine, Los lunes al sol sigue haciendo las preguntas incómodas de siempre sobre el trabajo y los lazos humanos. Su gran virtud es recordarnos que detrás de cada estadística hay vidas reales, proyectos rotos y personas que se han quedado sin norte.

Esta producción de GC Producciones Escénicas y Teatro del Nómada muestra el poder de las artes escénicas para convertir un drama particular en un espejo en el que mirarnos todos. Una función madura y lúcida que nos obliga a pensar en una sociedad que olvida demasiado rápido a quienes la construyeron.

Nos encontramos, sin duda, ante una de las propuestas teatrales más recomendables de la temporada. Una adaptación ejemplar que emociona, invita a la reflexión y reivindica el extraordinario poder del teatro para poner rostro a quienes demasiadas veces permanecen invisibles. Un espectáculo que merece ser visto porque, además de recuperar una obra fundamental de nuestra cultura reciente, nos recuerda que sus preguntas siguen siendo, lamentablemente, las nuestras.

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Archivo Entreletras

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