septiembre 2020 - IV Año

LETRAS

Un cuarteto literario en clave de sol

Borges, Cortazar, Proust y Justo Sotelo, un cuarteto de cuerda en clave de sol

Por Almudena Mestre.-

Proust okDentro de Proust encontramos la técnica del monólogo indirecto, en el cual suponemos la presencia de un narrador omnisciente que presenta pensamientos no articulados por la palabra y regularmente lleva a los lectores a través de una estructura episódica ya sea por medio de la analepsis o flashback y también por su temática marcada irremediablemente por el tiempo. Proust no narra sucesos, únicamente describe el efecto que producen por medio de la sensibilidad, el pensamiento, la imaginación y la memoria. Simultanea los diálogos en un mismo tiempo espacio. Los cambios de narración, de lugar, de tiempo, de perspectiva y de narrador, en la novela proustiana le aportan un tiempo psicológico, con un narrador la mayoría de las veces, onmisciente, donde se impone la dimensión del tiempo en la estructura de la misma. En Proust, se fragua las nociones del tiempo y el espacio, se construyen igual que en el inconsciente freudiano.

El Borges metafísico que especuló sobre el tiempo y el espacio y lo infinito, la vida y la muerte y si hay destino para el hombre. Su estructura narrativa en la mayoría de las ocasiones transforma y altera las formas convencionales del tiempo y del espacio con el fin de diseñar mundos alternativos simbólicos, construidos a partir de reflejos, inversiones y paralelismos. Los acertijos, las metáforas y las dudas de trasfondo metafísico aparecen dentro de su crítica literaria y en algunos de sus prólogos que de forma, erudita y siempre concisa, escribió.

borges 1En Justo Sotelo redescubrimos en sus textos un monólogo interior acompañado a su vez de una pluralidad de voces que juegan y se ensamblan a la perfección en el curso de la narración al tiempo que se completan con los altibajos o saltos en el tiempo y en el espacio, cambiando de registro estilístico y a veces, dando un salto de 1ª a 3ª persona con mucha facilidad en el discurso indirecto libre, abundante en todas sus novelas. Se podría decir que al lector prototipo de sus novelas le atrae, por un lado, esa estilística culta y atrevida de su discurso donde se percibe una estética y una validez artística en cuanto al texto, aunque a veces no capte correctamente las reflexiones metanarrativas del autor. La lectura para él es ya es una tarea individual, solitaria e interactiva sin tiempos ni espacios, un viaje a través de los conocimientos donde la realidad y la verdad se solapan, lo que requiere interpretación, análisis e investigación. Se siente inmerso en los avances de la tecnología donde el ordenador sustituye al papel tanto para escribir como para leer. El método y la costumbre para la lectura se han modificado así como las coordenadas espacio-temporales donde realizar esta actividad.

Justo-SoteloEn todas las secuencias narrativas de las novelas, Sotelo establece el proceso de intriga desde el comienzo, cuando activa unos personajes implicados en la historia a través de unos acontecimientos que se suceden o retroceden en el tiempo por medio de recuerdos y, a veces, hasta de obsesiones en la mente del propio narrador. Selecciona y ordena los tiempos en los que ocurren los acontecimientos y los espacios donde suceden y se originan las acciones de los personajes de tal forma que creen un «todo», una red de relaciones dentro de la historia completa, con carácter dinámico, donde se produzcan relaciones, tensiones, transformaciones y se den causalidades entre todos los elementos del discurso narrativo. Esto significa la unión del principio y el final de la línea temporal donde el inicio de la novela vuelve a repetirse, es un recuerdo, un anhelo, un deseo insistente. Se unen dos espacios en uno solo. En cierto modo, se trata de la circularidad temporal narrativa similar a la de Borges, es decir, el principio lleva al final y el final al principio.

jazzEl viaje es una búsqueda de la identidad de uno mismo, ya veces nos traslada a mundos paralelos. La concepción del viaje para Sotelo, al igual que para Cortázar, es un cambio de lugar a través del tiempo en un plano distinto de la realidad; el desplazamiento ocupa un lugar importante para comprender su narrativa en torno al cual se enlazan el espacio, el tiempo y las acciones que se desarrollan en esas coordenadas. Los conceptos de recorrido, ruta o trayectoria forman parte esencial e intrínseca de la personalidad y la esencia de Sotelo como búsqueda interior del ser humano, en una vida azarosa y llena de incertidumbre. Por lo tanto, el viaje es sin duda uno de los temas que más aparece en las obras de Sotelo, al igual que ocurre en Cortázar en algunas de sus obras tales como Rayuela, Los premios y Los autonautas de la cosmopista. En los relatos de Cuentos de los viernes se entremezclan la ficción con el tiempo y el espacio en una fusión, en un entendimiento mutuo con el Otro, otro ser humano con el cual el resultado es de regeneración, de solapamiento para perderse juntos en el infinito. En Cortázar existe un mundo poético y otro novelístico similares en cuanto a sentimiento y actitud. En la mayoría de sus textos los personajes no son monolíticos, es decir, de una sola pieza, sino que acumulan múltiples caras en una realidad que abarca todo: los sueños, las fantasías, los desórdenes.

El mundo fantástico, según Cortázar, está dentro del nuestro. En múltiples ocasiones se ha presentado a este autor como un continuador de Borges o un escritor fuertemente influido por él. Pero, sin embargo, la concepción del relato para ambos es diferente. Para Borges todo es «irreal», su realidad es la irrealidad y no existe otra que esa irrealidad. Lo fantástico en Borges es pues lo contrapuesto al orden de la realidad. Tanto Borges como Sotelo utilizan y traspasan en sus textos siempre los niveles de la lógica y crean interrelaciones entre sus historias mezclándose en los contenidos; dirigen la mirada al interior de sus personajes y su mundo se transforma reflejándose así en el tema de la identidad, abordada desde el punto de vista de la individualidad en contraposición con el otro, la alteridad donde se mezclan reflexiones filosóficas, ficción y libertad. Los espacios narrativos creados en ambos se transforman en un juego estético e intelectual y una inquietante búsqueda de la verdad, aunque, lógicamente, como mera especulación basada en la armonía de las ideas teñidas por la belleza. Ambos son dos intelectuales, mentes cósmicas y dos grandes sentimentales.

 

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