septiembre 2020 - IV Año

LIBROS

‘El libro de Satán. Todo sobre el culto al Diablo’ de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio

El Libro de Satán Todo sobre el Culto al Diablo Frank G.Rubio Carlos Aguilar 1

 
El libro de Satán. Todo sobre el culto al Diablo
Carlos Aguilar y Frank G. Rubio
Ed. Hermeneute. Colección Janus de Ensayo. 2016.

 

 

 

Por Fernando López Guisado

Algo tiene el Demonio que, desde el albor de los tiempos, protagoniza innumerables obras literarias y estudios: un viejo conocido que sabe más por viejo, como reza el dicho.

También este libro es viejo conocido. Publicada su primera versión de 1999 en la célebre Ediciones «Temas de Hoy», regresó hace algunos meses bajo el sello editorial «Hermeneute», revisado y actualizado. No resulta complejo de conseguir bajo pedido pero tampoco aparecerá por mostradores en populares cadenas de librerías.

Bajo la idónea cubierta negra, adornada con símbolo esotérico, nos sumergiremos en el recorrido de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio, expertos en el tema, a través de las extravagantes corrientes que asumen al Príncipe de las Tinieblas como insignia. Desde leyendas urbanas a casos reales de exorcismo, «fanzines» y superventas pasando por el cine, música, cómic y los cultos de adoradores —bien legales e integrados por políticos y actores de renombre bien subterráneos e íntimamente relacionados con la delincuencia y el vandalismo—, sin olvidar a los diferentes brujos y alucinados sedientos de una revelación extraterrena o de satisfacer bajas pulsiones con premura lanzándose al sectarismo. El Demonio supone la excusa perfecta para la mediatización ideológica además de un escudo atenuante frente a la ilegalidad que desemboca en psicopatía: «…el Maligno me obligó a hacerlo, señor juez, me habla por las noches».

Satán, símbolo del rebelde supremo, de lujuria y amor, ejemplo de trasgresión contracultural creativa, emblema de aquello que intenta reprimir nuestros derechos y pasiones mediante el dogmatismo férreo, controlador e irritantemente paternalista. Bajo sus alas correosas se refugian antihéroes insumisos junto a perversos sin cordura. Resulta tan difícil disgregarlos como identificar el tenue velo entre libertad y libertinaje. Al fin y al cabo, también es Príncipe de las Mentiras.

Los autores nos acercan al Señor de las Tinieblas —orígenes, evolución e interpretaciones— desde una perspectiva limpia, poliédrica, tan desmitificadora como exenta de prejuicios, mediante un estilo eficaz no carente de buenas dosis de ironía negrísima que aúna fascinación sociológica con sano descreimiento. Entre las páginas de este ensayo el lector encontrará una base entretenida, apasionante y rigurosa del culto al Diablo que, de un tiempo a esta parte, anda de cuernos caídos en gatillazo y aroma a desfase analógicamente «retro» por la aparición de otros adversarios más seductoramente acordes con los perezosas y globalizadas nuevas tendencias.

Pero, al igual que sucede con los vinilos, su dulce encanto nunca pasará de moda si editoriales y autores aún le tratan con el cariño de este volumen mefistofélicamente entretenido.

 

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