octubre 2020 - IV Año

LIBROS

‘Contrariedades’ de Mario Pérez Antolín

Contrariedades
Mario Pérez Antolín
La Isla de Siltolá, 2020

‘Contrariedades’ es el último libro de Mario Pérez Antolín, publicado por la editorial La Isla de Siltolá. Un libro donde hallamos a un pensador certero, máximas llenas de agudeza e ingenio y, por si no fuera suficiente, también encontramos poesía. Porque el autor no solo practica el aforismo con destreza, como sabemos por sus cuatro obras aforísticas anteriores, también ha publicado hasta la fecha cuatro libros de poesía. Una trayectoria literaria que ha sido acogida con agrado por el público lector y aplaudida por nombres destacados de la cultura.

Su nuevo libro de aforismos, ‘Contrariedades’, es un recorrido por las atinadas cavilaciones que el autor ha querido compartir y, al mismo tiempo, un itinerario crítico por las ‘luces y sombras’ de esta época caracterizada ya por profundas crisis de diversa índole.

Anotar aquí que esta obra va precedida de una excelente introducción que se hace difícil desligar del contenido del libro, me refiero al Prólogo del libro firmado por Jaime Siles. En otras palabras, conviene leer el Prólogo. En dicho preludio, el siempre erudito análisis de Siles nos proporciona en esta oportunidad las claves para abordar con precisión los aforismos de Pérez Antolín.

Quienes se acerquen a estas páginas, descubrirán en primer lugar las ‘Confidencias comprometedoras’ del autor. ‘Comprometedoras’, en efecto, porque en ellas se delata adrede y se posiciona ante el mundo que le circunda con aforismos no exentos de ironía: ‘El carrito de la compra es épico en manos de una mujer cansada. El carrito de golf resulta ruin en manos de un bróker atlético.’ ‘Comprometedoras’ porque en ellas también explicita desde el inicio su compromiso con los desfavorecidos y cohibidos. ‘Con un palo en la arena, con una tiza en la pizarra, con un diamante en el cristal, con una navaja en la corteza, escribo, utilizando la caligrafía de los injustamente tratados, que a nada temo.’, asevera en estas breves líneas en las que habla el aforista y, por supuesto, el poeta.

No tarda Pérez Antolín, apenas nueve aforismos, en hacernos partícipes de aquello que atrae su atención: ‘Si salta a la vista o se aprecia de un vistazo, no me interesa. Mi mirada busca lo subyacente y lo subyugante’. El autor nos conduce así por caminos arduos, para adentrarnos sin paliativos en la cara oculta, esa que tanto solemos obviar, de la realidad: ‘Este no es mi sitio,-escribe- tal vez lo fuera ese comedor social donde reparten las sobras de un hotel de cinco estrellas,…’

Estas ‘Contrariedades’ están repletas de proposiciones sapienciales, a buen seguro entresacadas de la una intensa experiencia vital y cultural, así como de una honda reflexión sobre la sociedad en que vivimos. En estos aforismos libra el autor un combate singular, para descubrir lo que la verdad esconde en un sistema carcomido por la posverdad. Pero es difícil llegar a esa verdad, Pérez Antolín lo sabe: ‘No alcanzamos la verdad porque no estamos preparados para ella. Su sola visión nos desintegraría’.

En este sentido, no tiene reparos en hacer preguntas incómodas, si eso puede acercarle a su objetivo: ‘¿Se trata de empoderar a los desfavorecidos o de socavar a los dominadores?’. Se revela nuestro autor en el juego de las palabras. ‘¿Soy un agnóstico al que le gusta la oración, por eso leo poesía?’, nos dice empleando un afilado acento. El mismo que utiliza para descubrirnos porque además de aforista es poeta: ‘Que molesto, ya lo sé. Que estorbo a la mayoría, me consta. Que mis opiniones resultan sospechosas, lo asumo. […] Que altero el orden establecido, podría admitirlo. Por algo me hice poeta.’

Pocas cuestiones deja sin tratar el autor en estas ‘Contrariedades’. La trampa de las ideologías, la quiebra del contrato social, el agarrotamiento de la democracia, el atractivo del mal (sobre cuya naturaleza dinámica nos avisó Emil Cioran), la técnica y el raciocinio ‘al servicio de la desigualdad categórica’ o su creencia ‘en un Dios que no haya aún creado nada’. Incluso, en un impulso iconoclasta, desmonta el simbolismo de la rosa como se menciona en el significativo Prólogo de Jaime Siles. ‘La rosa está harta de tanto simbolismo poético.’, asevera tajante Pérez Antolín.

En la segunda parte del libro, ‘Tenías que ser tú, obstinación’, se hace evidente un pesimismo existencial mezclado con cierta nostalgia de fondo que le lleva a escribir ‘Mi aspiración: ser despreciado, carecer de precio, depreciarme. Así hasta adquirir el valor de la nulidad’ o ‘Muy pronto aprendí a llorar, nada más nacer’. En un aforismo anterior plantea la existencia como fracaso. ‘Una vida desprovista de propósito, completamente inútil y liviana […]. Una vida plena por nula’, anota. El tema de la decepción se hace presente también cuando escribe en tercera persona: ‘Ahora sí que sabría disfrutar siendo niño, ahora que odia en lo que se ha convertido’.

No es tarea fácil afrontar los avatares de la vida, convertida a veces en mera supervivencia, o encontrar nuestro lugar en el mundo. De esta forma, el aforista observa: ‘Hay dos tipos de exiliados: los que están en una tierra que no es la suya y los que están en un tiempo que no es el suyo’. Por otro lado, nuestro autor apela a la ética como valor y proceder, pues para él ‘Un gramo de convicción supera en peso a una tonelada de estratagemas’. Y no le falta razón.

Antes de continuar, decir que los aforismos de este libro sorprenden no solo por su originalidad, a veces también por su forma. Algunos diríase que fueran más bien relatos hiperbreves. Es el caso, por ejemplo, de los que comienzan ‘Abrí la puerta de la habitación 103 en el hotel,…’, ‘El estrangulador de gansos…’ o ‘Se acercan a la Tierra y nadie sabe de dónde vienen.’

Llegados al tercer capítulo, nos adentramos en las ‘Dudas que alumbran’, donde el autor eleva el tono de sus sentencias para poner de manifiesto el trasfondo de un sistema social establecido en permanente crisis. Así afirma, ‘Un cambio político profundo únicamente se produce cuando hay más rabia que miedo en la mayoría postergada’ y de nuevo plantea interrogantes de calado ético, ‘¿La solidaridad se ejercita o se desgasta con el uso? ¿La solidaridad tiene que ser el último recurso o la primera opción?’ En estos aforismos maldice a una sociedad que ‘te da derechos, pero no da oportunidades’ y pone su atención en la capacidad de la clase dominante para ‘barajar intereses e ideales’ según la coyuntura, factor que contribuye a consolidar a la burguesía en una posición preponderante. En cualquier caso, para Pérez Antolín los sistemas pueden llegar a convertirse ‘en nuestra cárcel’. Seguramente por la propia naturaleza excluyente del poder: ‘el tuyo –nos dice- no admite el mío y vicerversa’.

En el último tramo del libro nos sitúa el autor en un ‘Incómodo rincón de controversias’. Al fin y al cabo, en este libro hay una intención expresa de agitar intelectos y promover el debate en diversos frentes. Entre los últimos aforismos hallamos lecciones de ‘geoestrategia’, consideraciones sobre ‘la religiosidad’, ‘los tribunales’‘las tres muertes posibles’, el ‘estilo literario’, las ‘ideas filosóficas’ y, por qué no, sobre la labor ‘llevada al extremo’ de un crítico literario. Nada parece quedar en el tintero del aforista. Señala también la hipocresía de ‘los que prohíben’ para luego ‘disfrutar de lo prohibido a escondidas’, la gran contradicción de la condición humana en la que ‘lo inhumano es tan humano como lo inhumano’,… quizá porque ‘Nadie puede escribir sin antes desintegrarse…’ y como comenta el autor, finalizando ya esta colección de espléndidos aforismos, ‘en algún momento’ hay que optar por implicarnos o desentendernos.

Por todo lo expuesto, si me permiten un consejo, no se desentiendan de estas ‘Contrariedades’ de Mario Pérez Antolín. Las páginas de este libro merecen ser leídas con atención. Su inteligencia no artificial se lo agradecerá.