mayo 2022 - VI Año

‘Discurso de Blanda y Firme (Vigésimas de dos en mí)’ de Antonio Perán Elvira

Discurso de Blanda y Firme
(Vigésimas de dos en mí)
Antonio Perán Elvira
Prólogo: Manuel Guerrero Cabrera
Pórtico: Antonino Nieto Rodríguez
Voz del audiolibro: Fabio Andrés Arciniegas
Cuadernos del Laberinto, 20
Coleccción Anaquel de Poesía, nº110
120 páginas

 

A modo de reseña

Poémica de Antonino Nieto Rodríguez para la presentación del poemario Discurso de Blanda y Firme de Antonio Perán Elvira en el Ateneo de Madrid (6/04/2022)

Sin pena ni gloria ni pasarela alguna desandan lo que porque sí nos fue incrustado en esa barba del nunca que llaman ADN y que por no ser ni siquiera consigue acariciar un suspiro del basta que nos da nombre. Ella Blanda. Él Firme.

Buenas tardes a todos los nacidos: a los hoy invisibles, y a los que aquí estamos

Debo decir que la fuerza de las acciones que uno realiza reside muy a menudo en su capacidad para los agradecimientos. Gracias a Antonio Perán Elvira por hacer de la belleza cómplice en este desatrancar el día a día del cuento que nos ha tocado masticar

Gracias a la editorial Cuadernos del Laberinto y a su editora, Alicia Arés, por vestir los sueños y hacer de la realidad gozo imperecedero una fiesta inconmensurable este compartir mesa y mantel con enormes vivificadores de lo que en la creación sustancia a los nacidos: hablo de Carmen Feito Maeso y de Paqui

Gracias al Ateneo de Madrid en la persona de María Victoria Caro Bernal y Francisco Forte, contigo la nada pesa menos y la alegría y el mejor hacer, como el bíblico maná, de tu mano, más nuestros, más duraderos, más únicos.

Gracias a todos y a cada uno de vosotros: vuestra la infinita sed del mar, el corazón del ángel y la verdad que en el diente se acuna fértil. ¡Viva la madre que os parió: a todos y a cada uno!

Presentación del libro en el Ateneo de Madrid

Ella Blanda. Él Firme. Con el aire en apacible propaganda se dieron al amor sin condiciones. El albedrío un discurso, el lujo los deseos. Blanda, una blanca broza de algodón, sonríe porque se sabe ejemplo de que en la nada consigue sentirse verdadera: “el ser un simple peluche, oculto por costumbre en el interior de un estuche”. Con su amor bien encerado Blanda y Firme se sostienen sin más ánimo que el desparpajo que les da nombre: “el bien se nos prescribe simplemente porque sí… se decreta y se prohíbe… y opinamos al crisol de lo que se nos oculta. Eres parte de lo que no significa”. Para Blanda, Dios es la conclusión inevitable de lo que no conoce, no comparte o no comprende

Firme, un robusto mástil incrustado en la ladera, se pregunta, a veces, si vivir del suelo preso no le condicionó para moverse y adaptarse y, en ese hilado esto nos dice: “el mal es opción obligada de quien prevalece en la selección que conlleva la supervivencia”… a Firme le indigna profundamente que le embarre lo inevitable, y antes que todo, que no se digne ni a disculparse por invadirle.

¿La fiebre que atesora a lo vivo?: sentir el vértigo mientras te despeñas; no ceder a los límites nunca, ni por asomo; las sombras, esas directrices, tus ancestros, luces que en ti postulan que no importa la verdad de lo que dices… ¿a quién convencer de tus propósitos gallardos si tienen el desánimo servil de las alfombras?… si te satisface pender de un hilo es porque esperas pacientemente que surja el filo definitivo que solucione tu servidumbre.

Así perfectamente alimentados en su descreer de toda ley, Blanda y Firme se celebran sin tiempo ni venas ni rastro siquiera, y en esa red, se inoculan de lo que no se puede lo que no hay: “repudian el innoble comportamiento del calendario con la colonia del ser, desde la tumba regresan a diario… y a nadie parece que incumba que el juego y la sangre se funden en un único moño”.

Qué fiesta ni qué celebración: todo es pan, a saber, aquellos que de pie no pudieron, restituyen al polvo la porción que reclame como tributo… Blanda y Firme no participan de tal impiedad reinante: de ese difunto respirar de las cenizas que en todo se abrazan…

Germinal poemario ilustrador de lo que en el silencio anida este fecundo Discurso de Blanda y Firme de la mano y el cincel de Antonio Perán Elvira: Enorme escanciador de lo que la luz calla.

En este no tiempo sin antes ni después Lord Byron, con su Caín, y Antonio Perán Elvira con esta su ventral disección del quiero y el basta, sí, este Discurso de Blanda y Firme, desnudan a Dios, al nacido, a las cosas… a esa ingente población inanimada que desde su insalvable dentición cumplen con lo que no les fue dado. Como las mejores flores ilustran el corazón del barro: esa sed que imanta a lo imposible y siempre vivo. En 24 capítulos y un epílogo, todo la sed y la hambruna que en todo lo nacido y en la aún por nacer permanece imborrable: la vida, la muerte, la alegría, el alma, el yo… regálate, querido lector, un bocado de este insaciable manjar, desnúdate en él y cumple con lo que no está escrito, ya sabes, nada cuesta celebrar la vida. de esa verdad, renta, sangría… este abrazo del nunca en presente eterno: discurso de Blanda y Firme (Vigésimas de dos en mi) de Antonio Perán Elvira

Buenas tardes a todos los nacidos: a los hoy invisibles, y a los que aquí estamos.

Presentación del libro en el Ateneo de Madrid