diciembre 2022 - VI Año

‘Dostoievski, mi marido’ de Ana G. Dostoievskaia

Dostoievski, mi marido
Ana G. Dostoievskaia
Traducción de Celina Manzoni
Editorial Espinas, Madrid, 2021

Es agradable saludar la aparición de una nueva editorial. Editorial Espinas nace con medios modestos, mas con proyectos ambiciosos. Su propósito es bucear, recuperar textos escritos por mujeres que o bien son inencontrables o ni siquiera están traducidos al castellano.

El nombre alude a que las promotoras tienen algunas espinas clavadas y han tomado la decisión de sacárselas dando a conocer a autoras olvidadas por las estructuras patriarcales pero, también, por la inercia, la falta de inquietud y el acomodarse sin cuestionarlo, a la dictadura de lo establecido.

Dostoievski, mi marido, no es ‘stricto sensu’ una biografía. Es bastante más. Son las vivencias de Ana Grigorievna Dostoievskaia, compañera de Fedor Dostoievski con el que se casó siendo muy joven, permaneciendo a su lado hasta su muerte.

A través de las páginas del libro, queda suficientemente manifiesta su habilidad narrativa, su energía y su inteligencia para sobrevivir en situaciones difíciles. Ella, al igual que otras muchas, se atrevió a desafiar hasta el límite que le permitían las circunstancias, los prejuicios sociales… y, sobre todo, a dejar por escrito un testimonio sincero, valiente y que nos descubre a una memorialista de indiscutible valor.

Al lector que, por curiosidad se adentre en las páginas del libro, lo primero que tal vez le llame la atención es su valor sociológico. Nos está hablando, como de pasada, de cómo era la familia extensa en la sociedad rusa, de las costumbres más arraigadas, del peso de la tradición y del poder de la iglesia ortodoxa.

Los análisis de Ana Grigorievna no solo son certeros, sino con frecuencia lúcidos. Por ejemplo, a la hora de plasmar selectivamente aquellos recuerdos que le interesa poner en valor, soslayando otros.

Como es lógico, existen biografías y estudios sobre Dostoievski, algunos de indudable valor. No hay ninguno, sin embargo, que ofrezca una visión tan próxima de la forma en que se enfrentaba a sus creaciones, de las estrecheces que le tocó vivir, de sus virtudes y, también de sus defectos.

En ocasiones era tierno, especialmente con sus hijos, abnegado, trabajador hasta la extenuación y generoso… más también, inmaduro, incapaz de advertir las trampas, mezquindades y engaños de quienes le rodeaban, sumamente celoso, profundamente egocéntrico y con una adición al juego que varias veces estuvo a punto de arruinarlo.

Asistimos a como fue dando forma a Los Hermanos Karamazov, a El Jugador o… a sus ‘fantasmas interiores’. Resultan, asimismo, de palpable interés sus contradicciones.

Se pone de manifiesto la forma de vida de una sociedad patriarcal y, en buena medida anclada en el pasado como la rusa, que ve estranguladas sus aspiraciones de incorporarse al pensamiento y a las corrientes literarias occidentales. El peso de la tradición es tan grande que aplasta inmisericordemente los esfuerzos innovadores.

A Fedor Dostoievski y Ana Grigorievna les tocó vivir situaciones trágicas que les afectaron profundamente. No me refiero solo a la pervivencia de un sistema ‘policiaco’ que vigila y controla a los ciudadanos hasta límites brutales sino a la muerte de sus hijos y la avaricia de algunos editores, que como si de vampiros se tratara, extraen la sangre sin el menor atisbo de humanidad.

Ana Grigorievna sabe dosificar hábilmente los momentos dramáticos con… pausas relajantes. Pensemos en los viajes donde tienen la oportunidad de asistir a museos y de conocer el arte alemán, aspirando a que las estrecheces económicas desaparezcan… lo que no lograrán hasta mucho más tarde.

Me han parecido magnificas las páginas en las que describe la agonía de Fedor Dostoievski. Están escritas rememorando un gran dolor pero con una dosis de estoicismo nada desdeñable.

Voy a seguir con atención las sucesivas entregas de la Editorial Espinas. La labor de dar a conocer la obra de mujeres marginadas y olvidadas que no tuvieron la oportunidad de que se apreciara su literatura y que, sin embargo, existe la obligación de recuperar y de poner a disposición de las lectoras y lectores estos textos desconocidos es, desde luego, encomiable.

No debe olvidarse que todos los pasos que dio y sigue dando el movimiento feminista en su pluralidad, tiene unos precedentes en esas mujeres decimonónicas que se atrevieron a crear y a comunicar sus pensamientos y sentimientos en un ambiente hostil y en medio de estructuras patriarcales, frecuentemente misóginas, que impedían el acceso de la mujer al mundo literario.

Por eso, quienes se atrevieron a cuestionar esos rígidos esquemas y a luchar por sus derechos y libertades, en unos casos de forma más abierta y en otros más sigilosamente, merecen no sólo la admiración y el respeto sino que se las tenga presentes a la hora de divulgar su pensamiento y literatura, para que las lectoras y lectores del presente puedan juzgar por si mismos… lo que en otro tiempo estuvo vetado por los prejuicios, ideologías trasnochadas  y el peso muerto de las estructuras patriarcales…

Antonio Chazarra

Profesor de Historia de la Filosofía

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