septiembre 2020 - IV Año

LUGARES

Navegando por la Costa Amalfitana

Por Laura Ladrón de Guevara Cabrera.-

Positano1PositanoNápoles es uno de los puntos claves de la cultura, la historia y por supuesto la gastronomía italiana. Tanto la propia ciudad de Napoli, como las ruinas de Pompeya o la isla de Capri, son algunos de los destinos turísticos favoritos y más conocidos del sur de Italia. Pero en esta ocasión nos desplazaremos un poco más al sur de la región de Campania para visitar la Península Sorrentina y recorrer la Costa de Amalfi por tierra y por mar. Un paseo por las tierras del Vesuvio para volver a enamorarnos de Italia, conocer sus paraísos mediterráneos y descubrir ciertos lujos que son más asequibles de lo que podemos imaginar.

Sorrento1-3SorrentoDespués de disfrutar de la hospitalidad de los napolitanos, y por supuesto de la comida y los interminables aperitivos, nos ponemos en marcha. Nuestro viaje comienza por carretera rumbo a Sorrento, atravesando la larga la zona urbana que se extiende por la costa en las faldas del volcán. Esta pequeña ciudad costera es la que da nombre a la península y es también otro punto de interés turístico de gran belleza por su arquitectura tradicional y colorido, además de ser conocida como la cuna del Limoncello. En nuestro primer día paramos aquí para disfrutar del ambiente, siempre animado con la afluencia de turistas y comerciantes en las calles. Visitamos el Convento de San Francisco para tomar una buena panorámica del Golfo de Nápoles coronado por el Vesuvio y damos un paseo por sus las largas y estrechas calles, llenas de comercios, restaurantes y puestos que captan nuestra atención de lado a lado. Para terminar, nos acercamos a la heladería Primavera, una de las más famosas del sur de Italia, donde más atractivo que sus helados lo son incluso sus paredes, forradas de fotografías en las que aparecen celebridades, nacionales e internacionales, posando junto al dueño del local y disfrutando de su helado artesanal.

FiordoDeFuroreFiordo De FuroreMadrugando en nuestro segundo día, abandonamos la provincia de Nápoles para poner rumbo a Salerno, desde donde comienza la Costa Amalfitana. En el puerto de la ciudad tomaremos nuestro barco para surcar las aguas del mar Tirreno y conocer la costa desde otra perspectiva. Aunque un paseo en yate puede parecer excesivo, lo cierto es que el golfo de Salerno está invadido de grandes y pequeñas embarcaciones que realizan el mismo recorrido a diario. En Salerno es posible alquilar una pequeña barca a motor, bastante bien equipada, por tan solo 130€ (en un fin de semana) más gastos de gasolina (alrededor de 50€ más), y pasar el día en el mar. Sin duda la experiencia y las vistas justifican el gasto.

Vietri Sul MareVietri Sul MareNada más abandonar Salerno comienzan a aparecer las primeras casas prácticamente colgadas en las laderas de los acantilados, juntándose unas con otras formando pirámides blancas. Vietri sul Mare es el primer pueblo que encontramos en el camino, desde el que observamos la cúpula de la iglesia de San Juan Bautista (San Giovanni Battista en italiano) sobresaliente y brillante por encima de los tejados. Navegando hacia el oeste siguen apareciendo pequeñas villas unidas por la carretera que se dibuja a lo largo de toda la costa. Esta carretera sobrevuela los desniveles y desfiladeros sustentándose en grandes arcos de piedra que contrastan con el verde del entorno natural pero embellecen a su vez la línea costera.

Positano2-1PositanoAvanzamos y pasamos al lado de las villas de Minori y Maiori, esta última con la playa más grande que encontraremos de este recorrido, para bordear después el propio pueblo de Amalfi, donde las casas comienzan a colorearse. Al llegar a Praiano encontramos uno de los caprichos de la costa: el Fiordo de Furore, una pequeña playa, resguardada entre los acantilados, cuyo acceso al mar está cubierto por un puente de piedra que cuelga a más de 10 metros sobre las aguas. Al traspasar este punto sabemos que falta poco para llegar a Positano, uno de los pueblos con más encanto de esta región y punto final de lo que se conoce como la Costa de Amalfi. Nuevamente nos da la bienvenida una montaña cubierta de fachadas coloridas arropando en su centro a la iglesia de Santa María Assunta con la playa bajo sus pies.

En este punto muchos arrojan el ancla para disfrutar de otro baño en mitad del mar o acercarse y visitar el puerto de Positano; otros deciden seguir bordeando la Península Sorrentina hasta el final del golfo; nosotros terminaremos nuestra ruta de ida navegando unos kilómetros más hasta alcanzar los islotes de La Castelluccia, La Rotonda y Gallo Lungo, entre los cuales detenemos nuestra barca para disfrutar del agua a la espera de que avance un poco más la tarde. En el viaje de vuelta, con un poco más de viento y el mar algo revuelto, una nueva parada en Praiano ha sido obligatoria antes de decir adiós a esta mágica y cautivadora Costa Amalfitana y sus aguas de azul marino intenso.

 

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