octubre de 2026

Rey Rodríguez: “Mi música es una música con guapería”

Fotografía de Carmen Bermejo

Hay artistas que cargan con su tierra natal a flor de piel, transformando la distancia, la memoria y la identidad en materia viva para el arte. Este es el caso del guitarrista, compositor y productor Rey Rodríguez, un creador nacido en Santiago de Cuba y forjado en el pulso cultural de La Habana, que ha construido un puente sonoro tan atrevido como honesto entre las dos orillas de su vida. Con una trayectoria internacional que lo ha llevado por escenarios de Europa y América, y tras dejar una profunda huella en proyectos colectivos como la banda Picadillo durante sus años de residencia en Madrid, Rey se planta hoy en solitario bajo una luz completamente propia.

Su carta de presentación es Guapería, un trabajo discográfico que desafía los moldes y las etiquetas comerciales al fusionar sin costuras la rica tradición del son cubano y los compases afrocubanos con la crudeza eléctrica del rock, el blues y la narrativa del folk. Lejos de ser un ejercicio académico, su música surge de una necesidad visceral: cantar a la libertad, exorcizar las heridas del exilio y demostrar que las grandes pasiones musicales —desde los Beatles o Robert Johnson hasta el legado imborrable de los grandes troveros— conviven en un mismo latido universal.

En la siguiente charla íntima y abierta, Entreletras ha conversado con este “trovador eléctrico” sobre las historias que alimentan sus canciones, la pulsión de pisar un escenario y la valentía de alzar la voz a través de las cuerdas de su guitarra.

El encuentro se produce en el lobby de un hotel madrileño al amparo de unas cervezas y la conversación fluye de inmediato.

Rey, eres de Santiago de Cuba…

De nacimiento y de crianza, sí.

Fusionas el son cubano con el rock y con el blues. Es una propuesta atrevida.

Pues, gracias. Para mí es bastante natural porque he llegado a la música a través de la música americana de alguna forma, o inglesa, a través de los Beatles, del rock and roll, de Chuck Berry… Toda esa música fue la que me llevó al instrumento y a la voz, y a cantar, y a querer soñar con música desde que tengo catorce años. Y luego, pues la música cubana está ahí, porque es parte de mí… Yo nací en Santiago, aunque me crié en La Habana, pero, ¿sabes?, esa cubanía está ahí siempre. Y sobre todo te voy a decir la verdad, cuando llegué a Madrid fue cuando más lo valoré… Ya en Cuba me gustaba, pero cuando llegué a Madrid fue como “tengo que tocar esa música”, ¿sabes?

Imagino que la nostalgia te llevó a ello.

Sí, la nostalgia es muy fuerte… Siempre desde el principio he intentado unir las dos pasiones que para mí son el blues y el son, y todo lo afroamericano y afrocubano. Y luego también, no solamente lo afro, el country, que muchas veces ha inspirado a los Rolling, a los Beatles y a muchos más. Luego las canciones han venido, yo las he atrapado, pero las canciones han venido. Quiero decir que las canciones en el disco pueden ser de guaracha o de country, pero de repente se transforman en otra cosa. Ese tipo de cosas que pasan, pero realmente yo no… no estoy pensando “voy a hacer esto por esto”, sino que las canciones, las historias de las canciones y las imágenes que me vienen piden por esa música, ¿sabes? Simplemente he hecho lo que me ha gustado.

Ya has destacado algunas de tus influencias. ¿Puedes citar algunas más?

Sí, pero hay muchísimas. Está Robert Johnson, está Benny Moré…

¿El mítico Trío Matamoros está también?

El Trío Matamoros, por supuesto. Fueron vecinos de mi familia en Santiago. Mi tío le arreglaba a Miguel Matamoros el tocadiscos cuando se le rompía. He nacido en esa ciudad donde estaba la conga santiaguera, los carnavales… Todo eso está dentro, me lo llevo donde quiera que voy.

Rey Rodríguez con Eugenio Rivera durante la entrevista (fotografía de Carmen Bermejo)

¿Los patrones rítmicos y melódicos del son cubano y del rock se pueden asemejar?

Yo creo que hay mucha similitud en muchas cosas y creo que entre ellos se han comunicado, porque obviamente en New Orleans han tocado el ‘Peanut Vendor’, que es ‘El manicero’ de Cuba, ¿sabes? Y viceversa. Se dice que Miguel Matamoros también escuchaba blues y en sus maneras de tocar se nota. Obviamente nosotros tenemos la cosa más afro que ellos no tuvieron en lo que es el ritmo y todas esas cosas, y los elementos hispanos y afrocubanos, que son los que conforman la música cubana.

Y el rock and roll ¿cuándo aparece?

Bueno, el rock and roll y el jazz ya antes.

El jazzman Jelly Roll Morton incorporó las habaneras a su música.

Me encanta todo eso. Sí, sí, hay una gran influencia también en el feeling cubano, que es como el jazz, la balada jazz cubana y al revés. Sabes que en Cuba el rock estuvo prohibido básicamente en los años 60, 70 y 80. Ya cuando yo he nacido la cosa ha cambiado un poco y yo he podido escuchar a los Beatles sin que me boten de la escuela.

Recuerdo que a Silvio Rodríguez le dieron un tirón de orejas en la televisión cubana por elogiar a los Beatles.

Tuvieron problemas todos los que escucharan algo de fuera y a lo mejor eso lo hace incluso más interesante, ¿sabes?

La atracción de lo clandestino…

Sí, entonces toda esa música para mí fue importante. Luego yo escuché de todo, el rock and roll de los 90 y el grunge: todo eso también forma parte de mi universo. Todo eso confluye de una forma natural: no es nada racional, es algo más espontáneo. La guitarra me ha dado eso. Aprender a tocar ese tipo de música desde pequeño, desde joven, de alguna forma ha salido a relucir en todo lo que he hecho.

Y ahora por fin has publicado Guapería, tu primer disco en solitario, después de años trabajando con otra gente.

Sí, es mi primer disco en solitario, tras mis trabajos con Picadillo, una banda en la que yo también compuse y también hicimos una fusión entre las dos orillas.

Hablábamos de la situación política de Cuba. ¿Has escrito para tus canciones algunas letras de contenido social, de crítica al sistema?

Totalmente. Sí. La canción ‘Guapería’, que da nombre al disco, está inspirada en un video que hay en YouTube —ahora mismo lo puede ver todo el mundo— de una policía, mujer, que le está avasallando a una chica de 21 años por poner vídeos con una foto que hizo a un policía. En Cuba esto está pasando hoy. Este tipo de cosas son las que obviamente. cuando estás en el exilio, te duelen: son las heridas que sangran y me ha inspirado mucho este trabajo, aunque no todas las canciones tienen que ver específicamente con eso.

Irónicamente, es un motor de creatividad.

La medicina para mí, frente a los malos momentos, es hacer una canción. Es el bálsamo a todas estas movidas, y a mí me ha inspirado bastante, la verdad.

¿Y qué quieres hacer con Guapería?  ¿Qué es lo que te singulariza respecto de la cantidad de músicos que ahora mismo está creando?

Bueno, yo creo que la mezcla de todos estos géneros y todas estas músicas juntos crea una unión de gente tan diferente, que es lo que he podido ver en el público que ha venido a los conciertos en Miami y aquí. Gente de todas las edades y de todas las culturas y lograr de alguna forma quitar los muros de la cultura de “que si yo soy de aquí, que si yo soy de allá, de que hablo inglés, yo hablo español”… Cuando esa gente se junta a escuchar lo que estamos haciendo, para mí ya eso es lo que he querido. Vamos, por encima de mi sueño está eso y lo hemos logrado. Digo hemos, porque este disco se grabó en el estudio de Fama en República Dominicana, con la producción de Peter Riley, gran amigo que creyó en el proyecto y es una apuesta también porque en este mundo latino, en este mundo en general, la música hoy por hoy está llevada a una mínima expresión de dos o tres géneros, que no quiero ni mencionarlo y es como: “No, tío, los latinos tenemos otras sensibilidades”. Guapería lo presentamos el 11 de junio pasado en el Ball & Chain de Miami.

Al final, aprovechemos esta globalización para aprender música del mundo. Y para mí, eso también es parte de lo que he querido hacer con este disco, donde también han participado unos músicos increíbles: se me ocurre Roberto Vizcaíno Junior, que es un percusionista, Chuchito Valdés, Néstor del Prado… No quiero mencionarlos porque son muchos. La lista es brutal. Todos han aportado también su espíritu y han entendido lo que estábamos haciendo y son parte de este disco: estoy muy orgulloso de ello.

Has tocado en Madrid hace poco. ¿Qué tal la respuesta del público?

Me ha encantado porque la gente al principio tiene cierto disbelief, en español sería como “no sé esto qué cosa es”. Pero a medida que han pasado los acordes y tal, la gente ha entrado en comunión, que es lo bonito: la música es eso, es el idioma universal y ya se han acabado las etiquetas y ha surgido la magia, la verdad. Estoy muy contento por el resultado y preparado para tocar en el futuro. Estamos planeando seguir para primavera/verano de este año que viene: ojalá que todo vaya como queremos y estemos por aquí otra vez. Tengo mucha historia en Madrid, más historia en Madrid que en La Habana. Fíjate, vine con 20 años y me fui con 33.

Y bueno, volver a Madrid siempre es una pasada y es un reconectarme con amigos, con muchas cosas, con experiencias… En fin, es increíble. La verdad: todo Madrid es como… ¡guau!

Rey Rodríguez con Eugenio Rivera durante la entrevista (fotografía de Carmen Bermejo)

¿Te sientes más cómodo en el escenario o en un estudio? ¿Cuál es tu hábitat natural?

Guau, nunca me había planteado eso, pero yo creo que los dos entornos son diferentes: en el estudio estás como tienes que imaginarte el escenario, pero cuando llegas al escenario es la verdad, es el ring donde ya no hay vuelta atrás y para mí es una montaña rusa, ¿sabes? Que va subiendo, va subiendo y sufres cuando vas a subir literalmente los escalones del escenario, pero cuando ya bajas, tronco, es la felicidad plena y es lo que siempre he soñado desde que cogí la guitarra por primera vez, y cuando pasa es para mí una oportunidad única y la vivo como si fuera la última y la disfruto muchísimo. Pero hay que meterle guapería, ¿no? (risas). Entonces ahí ya sin miedo y eso es lo que me gusta.

Y más allá del sonido, ¿tienes una imagen distintiva que quieres trasladar en el disco, en la cubierta? Por cierto, no sé si es en vinilo.

Todavía no está en vinilo, pero lo será.

¿Tienes esa mirada nostálgica al vinilo que muchos artistas tienen ahora?

Bueno, ya cada vez menos nostálgica: se ha vuelto a imponer porque sigue siendo la mejor calidad. Puedes poner el mismo disco en streaming y lo puedes poner en el vinilo y te darás cuenta de que la crema sonora que sale del vinilo no le llega ni a las turbillas:  una cosa es la foto digital, y otra la foto con el grano; y es que no hay color. Por eso tampoco tengo miedo de la AI, porque no compite con una banda sonando, no compite con una guitarra tocada, con una voz cantada que tiene imperfecciones. ¿Quién quiere eso, tío?

¿Y cuidas tu imagen en escena? Tienes un cierto aspecto parecido a Lenny Kravitz.

¡Oh, qué tremendo piropo! Gracias. Lenny Kravitz es un gran tipo y un gran guitarrista.

La guitarra es también tu instrumento.

Sí, la guitarra. He grabado el bajo en varias de las canciones también en este disco, pero la guitarra es mi instrumento, es mi voz. Con mi voz y mi guitarra somos uno, ¿sabes? Yo me considero una rockstar tropical, ¿qué quieres que te diga? Luego cuando llego al escenario no hay concesiones y yo vivo en la canción y no me importa nada y eso es rock and roll, tío.

Y cuando llego allá arriba… Pues eso es tocar, ¿sabes? Que se oiga hasta lo más alto y sí, es una experiencia para mí bien roquera, más allá de que esté lo cubano y esté ahí el son y todo eso. Yo intento llevar eso a ese lugar, porque es donde me siento cómodo, donde yo quiero estar.

¿Qué guitarristas te gustan? Guitarristas de las dos orillas.

Podríamos estar aquí una hora, pero voy a intentar reducir. ¿Cómo se puede encajar con un cubano que, uf… que es increíble, un cubano como Manuel Galbán? Grabó un disco con Ry Cooder que se llama Mambo Sinuendo. Cuando Ry Cooder fue a buscar a Buenavista, él iba buscando a Manuel Galbán y después encontró a Buenavista. Manuel Galbán fue guitarrista de los Zafiros, la única banda doo-wop de Cuba que estuvo al más alto nivel. Bueno, un guitarrista brutal, Manuel Galbán. Y ¿qué quieres que te diga?: a mí me gusta mucho el blues.

Sí. Una de las influencias de tu música…

Y ahí podríamos estar desde Albert King, que es eléctrico, podríamos estar en Robert Johnson o Skip James, que son más acústicos. Pero vamos, de guitarreros así: Albert King, Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan…. ¿Quién más? Eh, hay muchísimos. Podría estar aquí toda la tarde. Joe Bonamassa de los últimos está ahí, ahora vivo. Luego en el country hay gente increíble que ahora mismo no me sé ni los nombres, pero que los he escuchado… Danny Gatton es uno de ellos, Jerry Reed es otro…, Chet Atkins… Luego el blues y el jazz: West Montgomery, Grant Green, George Benson… ¡Hay un montón!

Hay donde elegir…

¡Me encanta esa música! Y ya te digo, de Cuba también, pues obviamente hay que hablar del tres, que es el instrumento por excelencia que ha inventado el tumbao. El tres es un instrumento cubano heredado de los españoles que cogieron la guitarra y lo truncaron, hicieron el tres.

Un instrumento sumamente interesante.

Y bueno, pues ahí está Pancho Amat, ahí está un montón de gente, obviamente los compadres con Pego Segundo, está el Trío Matamoros… Desgraciadamente, la guitarra eléctrica en los 60, en los 70, incluso en mi época, era casi un tabú… Hubo grupos increíbles, ¿sabes?

Fue una época fascinante…

Está Elmer Ferrer. Hay varios cubanos vivos que han sido increíbles. Realmente es un instrumento que en el mundo cubano ha sido un poco de desplazado y luego creo que ha cogido algo de vida en los últimos 90 y 2000, en el mundo de la timba y tal. Empezó a haber guitarristas, pero nunca como instrumento solista como la trompeta, ¿sabes a lo que me refiero? Siempre estaba ahí acompañando, algún que otro solo, pero no como principal.

Tú reivindicas la guitarra como instrumento protagonista…

Naturalmente. Y bueno, pues ahí he dicho yo que habría que llenar ese hueco humildemente, obviamente ese hueco no lo voy a llenar yo en mi coña: hay muchísima gente que lo ha hecho también y que son increíbles. Pero bueno, yo ahí he dicho: bueno, pues ahí voy a poner mi granito de arena, ¿no? Y es lo que he hecho.

Por lo que entiendo te autodefines como roquero. Ya hemos hablado del Trío Matamoros, pero ¿qué relación tienes con la trova cubana? ¿Te sientes cantautor de alguna manera?

Sí, totalmente. De hecho, las canciones empiezan con la letra y con la guitarra acústica, muchas de ellas. Y luego se visten con la banda, con la distorsión, con los metales, con la percusión, pero la columna vertebral de lo que hago es la canción de autor. Es contar una historia, es tener algo que decir, que la melodía y la letra te atrapen, ya sea con una guitarra acústica en el salón de tu casa o con una banda de rock a todo volumen en un festival. Si una canción no se sostiene solo con voz y guitarra, entonces es que no es una buena canción. Y para mí, la trova cubana, Silvio, Pablo, y por otro lado los grandes cantautores del folk y del blues americano como Bob Dylan, son una escuela fundamental. Así que sí, me considero un trovador eléctrico, por decirlo de alguna manera.

Aparte de la gira de primavera-verano que comentabas, ¿qué sueños te quedan por cumplir con este proyecto?

Uf, pues mira: colaborar con músicos que han sido mis héroes siempre es un sueño, claro. Me encantaría compartir escenario o estudio con leyendas vivas de la guitarra o de la música latina y americana. Pero, sobre todo, el sueño principal es que Guapería llegue a cuanta más gente mejor, que cruce fronteras y que la música hable por sí sola. Que la gente escuche el disco y sienta lo que nosotros sentimos al grabarlo: libertad, honestidad y esa mezcla de raíces que al final somos todos.

Rey, ha sido un verdadero placer hablar contigo, conocer más de cerca tu historia, esa fusión entre Santiago de Cuba, La Habana y Madrid. Mucha suerte con Guapería y que la gira sea todo un éxito.

Muchísimas gracias a ti por el espacio, por la charla y por comprender tan bien el alma del disco. ¡Un abrazo fuerte!

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