mayo de 2026

“El humanismo mentiroso y las monedas reales”

Hay muchos que atribuyen ciertas conductas a la necedad, la ignorancia o el odio visceral que se habría asimilado, pero muchas solo obedecen al pragmatismo mercantil.

No es nada nuevo (“bajo el sol’) y lo podemos encontrar sin ir demasiado atrás en el tiempo en la “decadencia”. De la actividad filosófica griega que testimonia el tránsito que va de las academias de Platón, Jenofonte y Aristóteles a las de los mercaderes de silogismos de siglos posteriores.

La filosofía sigue revestida del halo primigenio, pero a su vez para recubrir el comercio cultural y la profesionalización de la educación, la divulgación, el discurso y la escritura publicada.

No debería extrañar, pues, a la vista de la historia y de este último resultado que lo mismo sucediera (casi de inmediato en realidad) con otros como con todos los valores que se siguen dando por vigentes aunque de manera cada vez más mentirosa, y en particular con el “humanismo” y más concretamente el “humanitarismo” que hoy en día está dando que comer (y que gracias a la residualidad utilitaria otorga galas de nobleza) a cada vez más organismos e instituciones burocráticas que cuelgan del poder.

Podemos así parafrasear un párrafo célebre (ya en sí mismo tergiversado con el tiempo) poniéndolo del revés: “Un fantasma recorre Europa (hoy en realidad “el mundo”), el fantasma del… “humanitarismo”, solo que ahora y para el caso “todas las fuerzas de la vieja Europa (del “mundo”) se han unido en santa cruzada…”, desde “el Papa y el (neo)zar” hasta los gerifaltes pasajeros (o quién sabe) de todos los países y todas las instituciones, centrales o satélites, junto con “los radicales… y los polizontes…”, ahora los de la actual y actualizada “izquierda de los desamparados de la tierra”, representantes de los “representantes” que engordan y se hacen un futuro halagüeño en nombre de una mentira bien temperada en grados diversos pero igualmente mercantilistas, que vienen sacando partido de esa apariencia del mismo modo y con igual falta de escrúpulos “otros” lo hacen de la trata de personas, en especial mujeres y niños o del cultivo y tráfico de sustancias destinadas a vivir vegetalmente , etc., actividades que por cierto se encuentran cada vez más entrelazadas, sosteniendo alianzas cada vez más criminales y tiránicas, ciertamente muy peligrosas para la vida y la supervivencia de la especie a partir de unas u otras de sus diversas expresiones.

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Archivo Entreletras

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