mayo de 2024 - VIII Año

La importancia de un beso

Un beso no es tema baladí. Ha habido a lo largo de la historia besos icónicos, se me viene a la memoria el famoso beso entre el soldado y la enfermera celebrando el final de la Segunda Guerra Mundial. El arte lo ha abordado desde todas sus disciplinas. Según la RAE un beso es la acción y efecto de besar y besar es tocar u oprimir con algún movimiento de los labios a alguien o a algo como expresión de amor, deseo o reverencia, o como saludo.

Besar abarca y va mucho más allá de la propia definición. Me voy a centrar a priori en sus distintos significados, puesto que no es lo mismo un beso como expresión de amor, que un beso que implique deseo; como tampoco lo es el que transmita respeto o simplemente saludo. Menos aún es igual el lugar del cuerpo donde se posen los labios para ofrecer esa dádiva, ese regalo maravilloso que reconforta al alma y al cuerpo. Una sublimación de amor en todo el amplio sentido de la palabra.

La boca se configura en una de las principales zonas erógenas del cuerpo, que se estructura en la primera etapa del desarrollo psicosexual durante la lactancia, el acto de mamar no solo saciará la necesidad de alimentarse, será también una fuente de placer cuya experiencia formará parte en el futuro de la vida sexual adulta como nos explica Freud. Más allá de esta apreciación y volviendo a lo anterior, no es lo mismo un beso en la frente que en la mejilla o en la boca y de ninguna manera tiene el mismo sentido ni las mismas consecuencias.

No hay duda de que son muchas las personas que se besan en los labios sin ninguna connotación sexual e implica simplemente un saludo, lo he visto en amigos e incluso en miembros de una misma familia y efectivamente para ellos es totalmente normal, alejado de todo impulso relativo a la libido. Todo es válido cuando las normas son iguales y aceptadas por todos. El problema surge cuando las normas son distintas, cuando para el besado un beso en la boca implica mucho más que un simple saludo. Cuando, como yo, besar en los labios no significa lo mismo que un beso en la mejilla. Aunque el que bese lo haga con sentido de amistad o saludo si el besado no lo entiende así se sentirá como mínimo sorprendido y sobre todo puede sentirse violentado e incluso agredido. Para esa persona es necesario autorizar ese acto, que de no ser así puede producirle un estado de shock y suponer un hecho traumático.

Las reacciones pueden dejar paralizada a la persona, o puede reaccionar de maneras diversas y sorpresivas e incluso con bromas, el chiste sirve como mecanismo de defensa para asimilar traumas, puede incluso llevarla a la no aceptación y a reírse del hecho por puro trámite de asimilación de algo que no ha tolerado. No todos reaccionan igual, cada ser es un mundo; cosa que no quita ni un ápice de importancia al hecho en sí. Las intenciones no cuentan, cuentan las consecuencias.

Siguiendo esta argumentación, si además el beso es dado por una persona de confianza, un maestro, un mentor o un superior el shock evidentemente se duplica. Provocando una repulsión y consecuencias importantes.

Aunque esto le pueda ocurrir a cualquiera sin importar su sexo o el tipo de relación que mantenga, desgraciadamente es muchísimo más habitual de un hombre a una mujer y sucede mucho más a menudo de lo que creemos en todos los ámbitos existentes. Lo tenemos arraigado y normalizado a lo largo del tiempo en la memoria y el inconsciente colectivo.

Es un abuso de poder, de confianza y una muestra de sometimiento y superioridad del hombre hacia la mujer. En la mayoría de estos casos el hombre no siente ningún tipo de responsabilidad ya que para él “no ha hecho nada” y lo peor a mi juicio es que muchas mujeres lo justifican y le restan importancia en una posición machista mucho más alarmante y peligrosa que la del hombre. Quedan aún muchos caminos por andar.

En la mayoría de los casos impera la ley del silencio, hace falta mucho valor para denunciar estos actos en una sociedad que tiende a criminalizar a la víctima, a juzgarla, cuestionarla y hasta pedirle explicaciones.

Las leyes, “bien hechas”, deben avanzar con la máxima responsabilidad y celo posible, pero también debe avanzar el pensamiento social. Nos falta educación, no se puede dejar impune este tipo de circunstancias e indefensas a cualquier persona que haya sido víctima de una agresión, porque muchas pueden ser las consecuencias.

Besar no es cualquier cosa. Para mí es algo del orden de lo sagrado, besar en la boca, aunque solo sea un roce implica mucho más que un saludo. Un beso es la llave que abre, a mi entender, aquello que solo reservamos para alguien en un momento determinado. Es la puerta que descubre emociones y sensaciones inimaginables.

No podemos permitir que besar sin consentimiento sea algo normal. No podemos dejar al ser, a merced de la vulnerabilidad que ese acto implica. Besar es bello, aprovecharse no solo es una agresión, es un sacrilegio.

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Archivo Entreletras

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