septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Sumar fuerzas, fundir horizontes

sanchez2Investido con la legitimidad democrática de una moción de censura ética y políticamente impecable, exigida por las mejores gentes de nuestro país, las tareas que le aguardan al nuevo Gobierno de España van a ser, sin duda, ímprobas.

Habrá que ver en primer lugar cuántas trampas dejado el sector hegemónico del Partido Popular bajo las alfombras y conseguir cuanto antes que la brisa fresca de la democracia barra su polvoriento legado de la escena española. Esta tarea dará paso a la posibilidad de cooperar sensatamente con la primera fuerza de la oposición, así innovada.

La reacreditación del mundo del Trabajo frente al mundo de la especulación deviene en prioridad absoluta, de cuya aplicación derivarán los más benéficos resultados en todos los órdenes de la vida: la aplicación de la paridad de género en el ámbito salarial y en la vida cotidiana, reivindicación democrática donde las haya, que asume en sí misma el mensaje del feminismo, del socialismo, del comunismo, del ecologismo, incluso del primer cristianismo; esto es, la igualdad real entre mujeres y hombres cuyo anhelo reside en los mejores corazones; la distribución justa, mediante una política económica democrática, de la riqueza nacional, saqueada ésta por la recua de pirañas cebadas en torno a la cúpula del PP; la apuesta por una reindustrialización eficaz que planifique una asignación de recursos públicos cabalmente concebida, que incite al capital más profesional a dotar al país de un verdadero horizonte productivo; y zanjar, con ello, la letalidad del capital financiero más especulador, más improductivo, el mismo que ha sido colonizado por las prácticas inhumanas del crimen organizado y que lo han convertido en el flagelo más doloroso de nuestro pueblo. Es más necesario que nunca reconciliar la ciudad con el campo, poner el foco de la atención gubernamental sobre el medio rural -del cual la ciudad vive-, asignatura pendiente cuyo incumplimiento secular tantos quebrantos ha traído a la vida política española.

En el nuevo proceso que se abre ahora, los nacionalismos pueden contribuir gratamente a construirlo dedicando una cuota de los sentimientos que movilizan a la idea de una nueva comunidad estatal unificada en torno a la solidaridad interregional, con el arma de la pluralidad existente en un Estado como España, que necesita fervientemente integrar su riqueza y sus aportaciones para demostrar la singularidad y la pujanza posible de uno de los Estados más veteranos de Europa. Por ende, recobrar las parcelas de soberanía cedidas gratuita e irresponsablemente a quienes han teledirigido y violentado la política exterior española deviene en uno de los compromisos más exigentes, sobre la consideración de que el continente europeo, espacio de libertades, debe recuperar el sentido social de su política económica y trascender los límites de la Europa de los mercaderes para transformarla en una Europa de la ciudadanía.

rajoyrtvePara conseguir estas metas, será preciso interiorizar que la diversidad forma parte ya de la vida política española: las fórmulas para gestionarla con éxito tienen precedentes de destreza estatal, gubernamental y municipal en la histórica izquierda socialista, que cuenta además con el entusiasmo de la izquierda naciente y con la experiencia de la izquierda comunista, que siempre quedó excluida de la primera fila y que hoy puede también aportarla.

Desde luego, hay poco tiempo para conseguir estos propósitos. Pero inscribirlos entre los objetivos estratégicos a lograr por el nuevo Gobierno contribuirá a comprometerle y acreditarle con el futuro de un Estado plurinacional, que necesita urgentemente interiorizar la idea de diversidad y movilizar el repertorio de medidas federales que nos permitan coexistir en paz y amistad.

Todas estas proposiciones se aúnan en la imperiosa necesidad de recobrar el sentido social de la política, a la que el neoliberalismo y su aliado el neoconservadurismo, han vaciado por completo de su contenido humano imponiéndonos un discurso autoritario, falaz e inaceptable. Su propósito ha sido el de desmantelar conquistas históricas de quienes viven, vivimos, de nuestro salario y de nuestras manos, para precarizar nuestras vidas y desbaratar nuestros anhelos a costa de inyectar en unos pocos el veneno de la insolidaridad y de la avaricia, reproduciendo una desigualdad social sin la cual esos pocos son incapaces de vivir.

El futuro se abre paso en España. Fundir esos horizontes cristalizados por la diversidad de una historia nacional tan atribulada como rica y plural, va a ser la tarea prioritaria del tiempo nuevo. Se precisa de los mejores esfuerzos para culminarla. Las metas están a nuestro alcance. Vayamos a por ellas.

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