octubre 2020 - IV Año

TRIBUNA

La Cataluña posTorra

La inhabilitación de Quim Torra como President de la Generalitat no es ninguna noticia, el personaje ya estaba más que amortizado, de hecho, podría parecer que su actitud desafiante ante el Tribunal era en realidad una estrategia de huida sin coste. Me explico, dejar la Generalitat con una condena por inhabilitación no es lo mismo que con una condena por sedición, además, se va con un sueldo vitalicio de 95.000 euros anuales, escoltas y despacho, todo ello a cargo del erario. Encima, en el ideario separatista -con ese realismo mágico que procesan- aparecerá como uno de los ya muchos héroes del “prusés”. Pero en este movimiento hay una cuestión que creo que no se repara habitualmente, para el caso de Torra no ha aparecido ninguna voz que reclamase (con la vehemencia que se reclama para otros) un indulto o un cambio legislativo para rehabilitarlo, este punto es clave para el desarrollo de este artículo. Habría que responder a la pregunta ¿qué subyace a todos los movimientos -públicos y privados- que están apareciendo en Cataluña?

Antes de analizar con cierta profundidad las razones últimas que mueven los hilos políticos y económicos en Cataluña, es necesario exponer cierta contextualización para poder dibujar el escenario, los actores y las motivaciones aparentes. Naturalmente, en el horizonte están unas elecciones autonómicas anticipadas que serían el 31 de enero o el 7 de febrero de 2021.

Empecemos con la batalla por la hegemonía del separatismo, aquí encontramos varios actores a los que les une la esencialidad y el unilateralismo. Esencialidad porque proponen una Cataluña uniforme en la que solo tienen derecho a la ciudadanía aquellos que comulgan con su ideario político y la aceptación de una manera unívoca de entender la catalanidad (el resto seríamos algo muy parecido a los metecos atenienses y, para algunos, periecos espartanos). Unilateralismo porque anteponen la ideología al estado de derecho, la acción política a la Ley, el populismo a la democracia. Como imaginarán, hablamos de tres actores políticos: JxCat (Puigdemont), ERC (Junqueras) y las Cup (no sé sabe quién, porque practican una especie de nihilismo posmoderno).

Entre estas tres fuerzas, las dos primeras están en un escenario de competencia feroz. Por un lado, Puigdemont no tiene nada que perder en su refugio belga, tiene notoriedad, cobertura mediática y dinero, mucho dinero. Sin embargo, Junqueras parte en desventaja por su situación de condenado y encarcelado, por estar la televisión catalana en manos de Puigdemont y, por tanto, porque su capacidad de influencia es inferior al fugado. Estas dos situaciones personales influyen y dibujan en las diferencias de las estrategias de las dos formaciones: Puigdemont continúa con el discurso combativo, confrontativo y violento, Junqueras es partidario de rehacer las filas mediante una estrategia de distensión visualizable en declaraciones tanto del reo, como de Rufián, como de Aragonés y otros. La segunda opción es la más estratégicamente inteligente porque asume la derrota de lo que fue el “prusés”, sabe que necesita “ampliar la base social” porque con un 47% de los votos no puedes siquiera plantear un cambio estatutario y porque han sabido leer el nuevo escenario de la política nacional, ven cómo se ha abierto un posible momento constituyente que favorecería su objetivo que no es otro que romper nuestro país.

Por otro lado, tenemos a todo un espacio que se ha dado en llamar “posconvergente” que trata de hacerse con unos 300 mil votos de exvotantes de convergencia que no tienen ningún partido al que votar (perfil conservador y nacionalista). Si bien podrían parecer distintos, todas las iniciativas aparecidas, recolocadas o reinventadas siguen un patrón muy parecido y es, básicamente, el pretender resucitar la CiU pujolista, son unos nostálgicos del gran prestidigitador que nos vendió tan bien aquello del “oasis catalán”. Nos encontramos a los restos de lo que fue Convergéncia, el actual PDeCAT con un ideario ambiguo respecto al separatismo, al PNC de Marta Pascal que se mira en el espejo de Urkullu, Units per Avançar la antigua Unió hasta ahora incrustada en el PSC y ha aparecido la Lliga Democràtica de la mano de un expresidente de SCC. Todas estas formaciones aceptan el marco mental y referencial del separatismo (Cataluña es una nación, la lengua y cultura catalana está en riesgo, existe un déficit fiscal, etc.). Bien es cierto que parte de estos posicionamientos parte de un mantra: dividir al separatismo haciéndote pasar como (casi) un separatista cambiaría las dinámicas perversas de un “prusés” enloquecido. Este posicionamiento adolece de ser una pésima solución para un problema inexistente porque, básicamente, el “prusés” está muerto. Entre las estrategias de camuflaje para parecer un separatista está la petición de indultos para los condenados por sedición, la justificación es que se busca un escenario de reconciliación y para desinflamar la tensión en Cataluña. Pésima ocurrencia porque teniendo en cuenta que es la Generalitat la que controla el relato a través de sus medios de comunicación públicos y subvencionados, solo servirán reforzarán el marco mental de un separatismo ya cansado y les insuflará nuevas fuerzas porque les reafirmará en su convicción: “España” es autoritaria y lo reconocen hasta ellos mismos…mala pieza en el telar, porque mucho me temo que estas estrategias no serán efectivas entre el electorado que hasta hace nada votaba separatista, pero si puede desmovilizar aún más al electorado constitucionalista.

Finalmente, en esta contextualización tenemos los llamados partidos constitucionalistas (no analizaré a los Comunes), aquellos que -por la razón que sea, esto daría para otro artículo- se unieron en las movilizaciones que propiciamos desde Societat Civil Catalana en octubre de 2017.  Por un lado, tenemos al PSC que será el previsible gran ganador de este grupo constitucionalista, impactará en un electorado de centroizquierda y de algún modo en el llamado “catalanista”. La estrategia de Iceta ha sido muy inteligente porque no se ha dejado llevar por el cortoplacismo. El gran ganador del 2017, esto es, Ciudadanos, va en camino de convertirse en el gran perdedor, la razón de ello también daría para otro artículo, pero como esbozo, decir que Ciudadanos perdió una gran oportunidad de convertirse en el referente del constitucionalismo al obcecarse con la Moncloa, dejar en un segundo plano a Cataluña y desmantelar el capital humano de ese partido en esta comunidad autónoma para reforzarlo en Madrid. El Partido Popular, de la mano de Alejandro Fernández, está haciendo una oposición inteligente, sin embargo, desde hace decenios, este partido ha sido objeto de escarnio y manipulación por parte de la maquinaria de propaganda nacionalista. Ahora bien, y aquí está la clave, como insinuaba antes, el problema del constitucionalismo es la desmovilización, si ocurre lo que la demoscopia está diciendo, el separatismo pasará del 50% porque simplemente los nuestros no irán a votar. No ver esto es no entender nada.

Pero vayamos a responder a la pregunta que me hacía al principio de este artículo: ¿qué subyace a todos los movimientos -públicos y privados- que están apareciendo en Cataluña? Advierto que voy a entrar en terrenos movedizos. Existe un hilo conductor que une la política catalana con la que se practica en la capital de nuestro país. El cambio de estrategia de ERC del que hablaba más arriba respondería a un reposicionamiento de la agenda de ruptura (posponiéndola en el tiempo) porque están aprovechando la necesidad que tiene el actual Gobierno de contar con ellos para mantener la mayoría de la moción de censura, sumando a esto un escenario que es el de un tripartito en Cataluña (ERC-PSC-Comunes). Este tripartito se podría entender como un cambio de dinámicas en el Parlament, sin embargo, si fuese así, esta estrategia adolecería de dos puntos débiles: por un lado, tenemos una solución tacticista pero nos enfrentamos a unos posicionamientos estratégicos, nosotros pensamos y actuamos en corto y ello piensan y actúan a largo; el segundo sería que se está ignorando deliberadamente que ERC es un partido asambleario del que se puede esperar cualquier sorpresa (ya lo ha demostrado muchas veces).

Otro de los movimientos que existen en Cataluña de la mano de actores como la Lliga Democràtica y otros (no todos políticos, también algunos empresariales que se han creído los cantos de sirena del cortoplacismo), es el del blanqueo del separatismo, practican una especie de empatía espuria para lograr facilitar el escenario de la rehabilitación (para las siguientes elecciones) de actores como Junqueras, porque para que se dé un tripartito, para que ERC blinde al Gobierno durante toda la legislatura, se necesita reforzar a Junqueras y convertirlo en un activo frente a Puigdemont. Por ello se blanquea, justifica y “comprende” a los sediciosos, porque se los necesita para esos objetivos. El problema es que el peaje de la legitimidad de las instituciones y la imagen internacional es un costo que ningún otro país estaría dispuesto a asumir.

Finalmente, no olvidemos que el separatismo es la tercera pata de ese movimiento que pretende crear un momento constituyente en nuestro país, aquél que apuesta por la deslegitimación de la justicia, de las fuerzas del orden y de la Corona. Apoyar o reforzar esta tercera pata populista pone en riesgo no solo la integridad de nuestro país, también la continuidad de nuestras instituciones y de nuestra democracia. Pero esto también daría para otro artículo o unos cuantos más, aunque mucho me temo que no interesa que se hable de ello. Es como si tuviésemos un elefante sentado en el sofá de nuestro comedor y exista una consigna de no hablar de él, no mirarlo, ni escucharlo, pero haberlo haylo.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN TRIBUNA

Tribuna

¿Cón qué Casado quedarse?

Tribuna

Razones para la reforma judicial

Tribuna

Suspender el examen

Tribuna

Identidad política y autocensura

Tribuna

El psicoanálisis en el Ateneo de Madrid

Tribuna

La Cataluña posTorra

Tribuna

Hacerse un Azorín

Tribuna

La mentira como arma política

Tribuna

Don Sindulfo de la Barca

Tribuna

Madrid, un respeto

Tribuna

¿Por qué no acuerda el PP?

Tribuna

Guerra cultural, democracia y libertad

Tribuna

Francisco Rodríguez Adrados: in memoriam

Tribuna

¿Monarquía?¿Independencia?¿Y si debatimos sobre lo importante?

Tribuna

Es más que un no a Calviño

Tribuna

El camarote de los hermanos Marx (catalanistas)

Tribuna

Reconstruyendo, sin el PP

Tribuna

Saldremos más fuertes, más unidos y más iguales

Tribuna

En Europa, todos detrás de Pedro Sánchez

Tribuna

El acuerdo sólo perjudica a los ultras

Tribuna

Andanadas inútiles: Estado y Gobierno, un mismo horizonte

Tribuna

El ingreso de la dignidad

Tribuna

No es crispación, es desestabilización

Tribuna

La salida del laberinto

Tribuna

Economía sí, pero otra economía

Tribuna

Alarma, salud y partidismo

Tribuna

Comisión de reconstrucción

Tribuna

¿Más Estado?

Tribuna

Insultar no es hacer oposición

Tribuna

Más y mejor Europa

Tribuna

Rearme

Tribuna

Casado ¿pactas o te desentiendes?

Tribuna

Ultras en pandemia

Tribuna

Dependencia histórica

Tribuna

El dinero público no es de nadie

Tribuna

El mundo en que vivimos

Tribuna

Primera lección: defender lo público

Tribuna

Ética y enfermedad

Tribuna

Fake news, el otro ‘virus’

Tribuna

COVID-19 o somos Europa o todo era mentira

Tribuna

¿Honestidad? Breve apunte realista

Tribuna

El zorro fenec, y el principio de legitimidad democrática

Tribuna

Es la hora de la responsabilidad

Tribuna

Crisis Coronavirus: Comunicado Equipo Entreletras

Tribuna

El coronavirus: un miedo histérico colectivo inducido

Tribuna

Manifiesto de la manifestación feminista del 8 de marzo de 2020

Tribuna

8 de marzo

Tribuna

Ni delante ni detrás

Tribuna

¿Pacto educativo?

Tribuna

¿Despolitizar la política?

Tribuna

Memoria sin orgullo

Tribuna

Fernando Morán, “in memoriam”

Tribuna

El legado de Fernando Morán

Tribuna

Lo del juego en mi barrio: o con el empleo no se juega

Tribuna

¿Paranoia o tolerancia?

Tribuna

Agendas reales y ficticias

Tribuna

Adecentar la casa

Tribuna

Odio

Tribuna

El discurso preliminar de Agustín Argüelles

Tribuna

Coalición, estabilidad y eficacia

Tribuna

Galdós y la docencia

Tribuna

Galdós como ejemplo

Tribuna

Honrando a Galdós en Marianela

Tribuna

La democracia se abre paso

Tribuna

En memoria de Don Benito Pérez Galdós

Tribuna

Homenaje a Galdós Ateneista

Tribuna

Homenaje a Benito Pérez Galdós

Tribuna

La persona y el amor

Tribuna

Lecciones del Reino Unido

Tribuna

Juegos de poder en política

Tribuna

Sólo pactan los fuertes

Tribuna

Ecología y Política

Tribuna

Tiempos de pre-política

Tribuna

Juegos de poder en pareja

Tribuna

El art. 27 CE78, la ministra y los ‘empresarios docentes’

Tribuna

La década infame

Tribuna

Respetemos la decisión de las urnas

Tribuna

Homenaje a Ernest Lluch: ejemplo de tolerancia y humanidad

Tribuna

La Agrupación para el Estudio de las Religiones inicia su andadura en el Ateneo de Madrid

Tribuna

El peligro ultra

Tribuna

El Ateneo de Madrid acoge la semana de la ciencia 2019

Tribuna

Una jornada gozosa y memorable

Tribuna

El tigre nacionalista

Tribuna

Oneto, el guardián de las confidencias.

Tribuna

Frente a la Cataluña de la subversión y el caos, acatamiento de la sentencia, tolerancia y diálogo

Tribuna

Homenaje a Indalecio Prieto

Tribuna

Homenaje a Indalecio Prieto en el Ateneo de Madrid

Tribuna

10-N: ¿Qué hacemos con las pensiones ante el riesgo de crisis?

Tribuna

Juegos de poder verbales

Tribuna

Hay que respetar el resultado de las elecciones

Tribuna

La procesión de la humanidad

Tribuna

¿Gobierno a cambio de qué?

Tribuna

Gobierno ya

Tribuna

La cuestión de la identidad y de los migrantes

Tribuna

Muere en accidente Santiago Bastos, el militar de Inteligencia que truncó la involución en las FF.AA.

Tribuna

El ‘Águila’ ha alunizado. 50 años de la llegada del ser humano a la Luna

Tribuna

Soluciones al alcance de la mano

Tribuna

La Legislatura del derecho a la vivienda

Tribuna

Gobierno progresista y estable, cuanto antes

Tribuna

La leyenda de Ali y Cántara, Alicante

Tribuna

Investidura: hablemos del para qué

Tribuna

Homenaje a Jaime Vera en el Ateneo

Tribuna

Reflexiones sobre el homenaje a Jaime Vera en el Ateneo

Tribuna

La gran coalición pasa factura al SPD

Tribuna

Jaime Vera vuelve al Ateneo

Tribuna

Una Europa que avanza con una España que empuja

Tribuna

Literatura y gastronomía

Tribuna

Elecciones Municipales en Cataluña: La cuestión social y el miedo

Tribuna

Cien mil españoles más votarán por Europa

Tribuna

El mito Rubalcaba

Tribuna

Ahora también … 26 de mayo!!

Tribuna

Las dos derrotas de Aznar

Tribuna

Las Mentiras Románticas, Cataluña, elecciones Generales y Municipales

Tribuna

La ciudadanía decide

Tribuna

Tres autores, tres ideas para la socialdemocracia

Tribuna

Con el PSOE, la economía crece más y mejor

Tribuna

Manipulación, tergiversación y mentira… vienen de bastante atrás

Tribuna

Lecciones del Brexit

Tribuna

Homenaje al profesor Peces Barba en el Ateneo de Madrid

Tribuna

Un municipalismo para promover Europa

Tribuna

Límites éticos a la investigación en edición genómica

Tribuna

El feminismo socialista para Amparo Martí

Tribuna

28 de Abril: una visión desde Catalunya

Tribuna

No con mi voto

Tribuna

Por la dignidad de las personas, contra el menosprecio y la invisibilidad

Tribuna

El derecho a ser escuchado de Pedro Sánchez

Tribuna

Humanización, deshumanización, transhumanización

Tribuna

Progreso, Bienestar y Concordia

Tribuna

Luchar por Europa

Tribuna

La vigencia del socialismo democrático

Tribuna

Impuestos: suficientes y justos

Tribuna

Sol de domingo en los cien años de la Cuesta de Moyano

Tribuna

¿Decretos leyes? Depende para qué

Tribuna

Homenaje a Jiménez de Asúa en el Ateneo de Madrid

Tribuna

Conquistas, identidad y unas pelis de romanos

Tribuna

Sin igualdad y derechos Europa no existe

Tribuna

¿Sobre qué debatiremos en 2019? ¿Sobre territorios o sobre personas?

Tribuna

Traición a la democracia española

Tribuna

Muere la abogada María Luisa Suárez Roldán, pionera del primer bufete laboralista

Tribuna

La Extremadura incomunicada del siglo XXI

Tribuna

¿Dónde conduce la política de la crispación?

Tribuna

El año que la izquierda vivirá peligrosamente

Tribuna

PP y Ciudadanos pactan con el franquismo

Tribuna

¡A por ellos!

Tribuna

Constitución, celebración y reforma

Tribuna

El contagio de la ultraderecha europea no debería darse en España

Tribuna

Alfabetizar a las cúpulas de la derecha

Tribuna

La Mezquita-Catedral de Córdoba: razón y religión

Tribuna

A vueltas con los símbolos patrios

Tribuna

Jueces independientes

Tribuna

A vueltas con la monarquía

Tribuna

Eutanasia o el derecho a vivir dignamente

Tribuna

Liderazgos políticos y redes sociales

Tribuna

La Filosofía se recupera

Tribuna

Dejen gobernar

Tribuna

Cataluña en la encrucijada

Tribuna

Yo voté a Carmena, ¡perdonadme!

Tribuna

El huevo de la serpiente

Tribuna

Se dignifican las pensiones, pese a las cloacas

Tribuna

Falsedad del máster de Casado

Tribuna

Vuelve el aznarismo

Tribuna

Cataluña y la jaula del hámster

Tribuna

Los enemigos de las humanidades

Tribuna

El auge fascista y la anti-europa

Tribuna

Casado recorta desde la oposición

Tribuna

En memoria de Manuel Salcedo Vaya

Tribuna

Demasiados ‘hombres fuertes’

Tribuna

La herencia de Franco

Tribuna

Sanidad universal y justicia social

Tribuna

Ustedes se equivocan

Tribuna

Los jóvenes reclaman soluciones

Tribuna

Esperanza con interrogantes

Tribuna

Políticas de identidad y políticas de solidaridad

Tribuna

Jugando a escribir

Tribuna

Afrontar las causas de la inmigración

Tribuna

España vuelve a contar en Europa cuando más falta hacía

Tribuna

Acuarius o la lección española

Tribuna

De talantes y gestos estos días

Tribuna

Don Tancredo y el bolso de Soraya

Tribuna

Lecciones de la moción de censura

Tribuna

Un gobierno legítimo

Tribuna

Pedro Sánchez: el cambio imprescindible

Tribuna

De la táctica a la praxis. Carta abierta a los ciudadanos/as de la izquierda progresista

Tribuna

Cumplir lo prometido

Tribuna

Recuperar la ilusión en que lo que creíamos muerto vuelve a vivir

Tribuna

Sumar fuerzas, fundir horizontes

Tribuna

La moción imprescindible

Tribuna

La respuesta al supremacismo de Torra

Tribuna

A Pablo Iglesias e Irene Montero los definió León Felipe

Tribuna

Disculpen las molestias (De la braguetocracia y otras lindezas)

Tribuna

Serial de poder en Madrid

Tribuna

Le llamábamos don Enrique

Tribuna

Por dignidad

Tribuna

Cánones de belleza

Tribuna

El populismo de Ciudadanos

Tribuna

Con los ojos abiertos (A las activistas de Altea)

Tribuna

Jardín cerrado

Tribuna

Pensiones dignas y poderes fácticos

Tribuna

Vía dolorosa de Semana Santa

Tribuna

La reforma de la financiación local

Tribuna

Machismo: los síntomas y la enfermedad

Tribuna

8 de marzo, huelga de mujeres

Tribuna

Elecciones en Italia: europeísmo contra populismo

Tribuna

¿Reforma electoral? ¿para qué y para quién?

Tribuna

Forges: Un sentido común democrático

Tribuna

Tecnología y precariado

Tribuna

Enrique Tierno Galván: El triunfo de la intuición

Tribuna

La gran coalición no es una buena idea

Tribuna

‘¿Qué pensaría su padre si…?’

Tribuna

Argentina y el ‘NeoGatopardismo’

Tribuna

Juan Carlos Quer, centro de admiración

Tribuna

El auge supremacista

Tribuna

El laberinto catalán

Tribuna

Invierno, invierno

Tribuna

Esa izquierda portuguesa que apoya el secesionismo catalán

Tribuna

Volver a empezar

Tribuna

¿Soberanía?

Tribuna

De la caverna a la ‘mediocracia’, en Argentina

Tribuna

No sigan estirando la cuerda de la desigualdad

Tribuna

Arrinconando al machismo

Tribuna

Terrorismo fiscal

Tribuna

Elogio de Puigdemont

Tribuna

A Cataluña le conviene el PSC

Tribuna

El regreso a la pax catalana

Tribuna

Cataluña también forma parte de mi identidad

Tribuna

Crónica de la muerte de un poeta

Tribuna

La locura de Seward y Cataluña. Pensamiento estratégico

Tribuna

Políticos para resolver problemas y políticos para crearlos

Tribuna

Podemos salir bien de esta

Tribuna

En defensa del Régimen del 78

Tribuna

Decadencia

Tribuna

Cataluña, los funámbulos sobre la cuerda floja

Tribuna

Víctimas y verdugos en Cataluña

Tribuna

Más cultura de defensa para un mayor esfuerzo presupuestario

Tribuna

Tatuajes

Tribuna

Pacto de rentas, también para los catalanes

Tribuna

Para un niño desconocido

Tribuna

Hay que subir los salarios

Tribuna

Ablación

Tribuna

El observador

Tribuna

Los secesionistas no tienen derecho

Tribuna

La alargada memoria de Miguel Ángel Blanco

Tribuna

El régimen del 78 y los candados

Tribuna

Prometeo

Tribuna

Lo del famoso Referéndum

Tribuna

Emeth

Tribuna

Babel

Tribuna

El poncho de los pobres

Tribuna

La necesidad de la política

Tribuna

La ‘gravitas’

Tribuna

‘The Jesoua Tree’ y el tesoro de las primeras veces

Tribuna

40 aniversario de la legalización del PCE

Tribuna

Noticia y realidad

Tribuna

Sobre la codicia o los jornaleros del voto

Tribuna

El precario equilibrio del funámbulo

Tribuna

Fantasma mío

Tribuna

Maradona

Tribuna

Carnaval, carnavalada, carnavalismo

Tribuna

“Unha flor é un milagre…”

Tribuna

Los hijos, nivel de vida, nivel moral

Tribuna

Un país de cocineros que se atraganta

Tribuna

Bruce Springsteen, cuando todos los genios deberían escribir su biografía

Tribuna

Me he pasado la navidad leyendo a Elgarresta

Tribuna

Las cintas de casette