enero de 2026

‘La cicatriz de Ulises’ de Erich Auerbach

La cicatriz de Ulises
Erich Auerbach
Traducción de Daniel Najmías
Acantilado, Barcelona, 2025
192 pp.

UN CLAVO ARDIENDO DE HUMANIDAD

En uno de sus escritos de juventud, fechado en 1871 y titulado Cómo se llega a ser filólogo, Friedrich Nietzsche dejó dicho: “Sólo cuando el filólogo ha justificado con razones su instinto de clasicismo, le está permitido entrar en los hechos aislados sin miedo a perder el hilo. Justo en esto, la filología es tan peligrosa, y resulta tan fácil quedar prisionero de los detalles, mientras que para el espíritu filosófico generalizador recibe el hecho aislado más pequeño luz de todos lados”.

Exactamente eso es lo que hace Erich Auerbach en el artículo “La cicatriz de Ulises”, publicado en su libro Mímesis e incluido en el volumen homónimo que acaba de editar Acantilado, en el cual se reúnen algunos escritos y cartas del erudito alemán: iluminar toda una manera de percibir y reflejar la realidad en Homero, a partir de un hecho en apariencia nimio —la constatación de la identidad real de Ulises por parte de Euriclea, su ama de llaves, a partir de una marca en su muslo—, y a partir de ahí emprender una fascinante indagación acerca del modo de representar la realidad en Grecia, comparado con el que, por ejemplo, se plasma en el Antiguo Testamento.

La mirada de Auerbach es portentosa, tanto en este como en el resto de los textos que figuran en el volumen, y pertenece a una cultura que ya no existe: la que, heredera de los grandes eruditos alemanes del siglo XIX, se prolongó durante algunas décadas hasta, más o menos, los años setenta del siglo pasado. Fue entonces cuando la academia y sus aledaños (editoriales, revistas y congresos) emprendieron una deriva que se prolonga hasta nuestros días, en virtud de la cual ese espíritu omnicomprensivo que reclamaba Nietzsche fue desplazado por la especialización compulsiva, sometida a un paradigma —el de la “ciencia” positivista— absolutamente inadecuado para la correcta recepción del sentido profundo de los objetos literarios y artísticos.

En efecto, en la actualidad basta con realizar un somero repado del contenido de las publicaciones filológicas para descubrir, entre perplejos y consternados, que sus artífices podrían estar hablando, con idéntica distancia, de la estructura de los polímeros o de la progresiva pérdida de los glaciares antárticos: tal es su grado de miopía estética y de desapego existencial. Con ello, todo lo que se supone que se gana en precisión y claridad, se pierde en densidad simbólica y penetración espiritual.

En comparación con la inmensa mayoría de publicaciones que ven la luz en el siglo XXI, consagradas a cualquier nimiedad absolutamente irrelevante incluso para sus responsables, en este librito los filólogos nos podemos reconciliar con aquello que nos hizo cursar nuestros estudios superiores: tanto en el análisis de la relación entre Dante y Virgilio como en la penetrante semblanza de Michel de Montaigne o la que le dedica a Marcel Proust, recién publicado el primer tomo de À la recherche, encontramos ese ánimo atento, receptivo, sensible, inteligente, culto, humilde, sabio y honesto que debe atesorar cualquier aspirante al auténtico conocimiento, y que a fortiori sabe cómo transmitir los frutos de sus pesquisas con una prosa enjuta y eficiente, aquilatada en su admiración y entusiasta en su conciencia de poder y querer comunicarla.

Siendo enormemente sugestivos todos los materiales incluidos en el libro, allí donde el autor alcanza las mayores cotas es en el texto “Filología de la literatura universal”, donde demuestra la clara conciencia de la degradación a la cual se estaba viendo sometida aquella disciplina que, en su origen al menos, se percibía a sí misma como llamada a reunir a todas las demás en su seno. Auerbach se lamenta de que sus colegas ya no hablen “de intercambio intelectual, de ennoblecimiento de las costumbres” (pág. 128) —propósitos que, no lo olvidemos, fueron los que guiaron a los humanistas italianos al pergeñar el concepto de studia humanitatis: un conjunto de intereses orientados a la formación y perfeccionamiento integral de la persona—; “ahora parece muy lejano lo que en épocas anteriores se atrevieron a hacer” los estudiosos del pasado: “determinar el lugar del hombre en el universo” (pág. 140). En su lugar, proliferan los meros artesanos de la ciencia filológica, esos picapedreros que desempolvan restos de los más ricos yacimientos sin saber —ni querer saber— cómo interpretarlos de manera que les hagan —y a nosotros, sus lectores— más comprensivos, perspicaces y sensibles a la verdad y a la belleza de las cosas, así como al sentido de nuestra propia vida. Porque, si los saberes no sirven para contribuir a llevar al ser humano a su plenitud existencial, sino que se conforman con mantenerle en un estadio menor, apegado a la materia, entonces deben ser declarados como total y radicalmente estériles. Como ya advertía Petrarca en sus Remedios, en el siglo XIV:

Entender con claridad y prontitud muchas e importantes cosas, recordarlas con seguridad, contarlas de modo brillante, escribirlas con arte y declamarlas placenteramente, si todas estas cosas no tienen aplicación a la vida, ¿qué son sino instrumentos de una vacua petulancia, qué son sino trabajo y ruido sin provecho?

Ante Erich Auerbach, solo podemos (¡y debemos!) quitarnos el sombrero. Leerle con atención nos espolea a hacernos mejores en todos los planos. Como advierte Matthias Bormouth, responsable de la selección y autor de una amplia e interesante introducción a su figura, su quehacer se nos antoja “un clavo ardiendo de humanidad al que aferrarse en la creciente marea de mezquindad” (pág. 144)… Y en esa tesitura intelectual, cultural y moral, amenazados con ser engullidos por la ballena de lo peor, nos hallamos todavía.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

Revel: otra visión de la Historia de la Filosofía Occidental
Revel: otra visión de la Historia de la Filosofía Occidental

Si alguien busca en google una Historia de la Filosofía Occidental, le dirigirán seguro hacia la obra de ese título…

Universos complejos: Multiverso y Metaverso
Universos complejos: Multiverso y Metaverso

La palabra “Universo” procede de la voz latina universus. Está compuesta de otras dos: unus, referido a la unidad, que…

El día que murió Joan Margarit
El día que murió Joan Margarit

El día que murió Joan Margarit 16-02-2021 I Te fuiste y empezaban a florecer los almendros. Sabemos, de sobra, que…

386