¡Mis queridos palomiteros!
Javier Mateo Hidalgo es uno de los pensadores culturales más lúcidos y polifacéticos de su generación, cuya mirada sobre el cine ha trascendido la mera crítica para convertirse en un diálogo profundo con la historia, la literatura y la estética. Doctor en Bellas Artes y profesor, ha publicado ensayos que reconfiguran nuestra comprensión del cine como fenómeno cultural, como el libro de referencia De la llegada en tren a la salida en caravana: 126 hitos de la historia del cine (1895-2021) (NPQ, 2022), donde traza un recorrido de la historia del séptimo arte año a año con rigor y sensibilidad.

Su trabajo académico y de investigación ha encontrado eco en revistas y publicaciones especializadas de prestigio, con artículos como «La literatura cinematográfica o el cine literario de Carlos Blanco…» en Anales de Literatura Española (2024) y el estudio «De la literatura negra al cine español: la importancia del guion en Los peces rojos (1955)» en Quaderns de Cine (2021), que subrayan su contribución al análisis crítico del cine español desde perspectivas históricas y narrativas.
Además de su obra ensayística, Mateo Hidalgo ha cultivado una voz literaria propia con varios poemarios —El mar vertical (2019), Ataraxia (2022), La imagen sonora (2023), Arquitectura del sueño (2024) y Novela (2024)— que revelan una convergencia entre la sensibilidad poética y la mirada cinematográfica.
Colaborador habitual en medios como El Imparcial, Zenda, Culturamas o Entreletras, su obra sitúa a Javier Mateo Hidalgo como una voz esencial para entender el cine no solo como entretenimiento, sino como fenómeno cultural total y objeto de pensamiento crítico.
Ahora damos voz al autor en primera persona, quien nos avanza los entresijos de su último poemario, que se presenta hoy en el Espacio Huerga y Fierro, y que estará acompañado por voces acreditadas del mundo de la cultura y la poesía como Arantxa Aguirre, Eugenio Rivera y Antonio Huerga.
«Como sucede con mis cinco poemarios anteriores, Exposición permanente (Huerga y Fierro Editores) se conforma como un universo propio en temática y en contenido. He procurado reinventarme como autor para presentar, en este caso, este libro como un museo secreto de obsesiones pictóricas.
Pinturas hechas poemas o poesía inspirada por imágenes que han conformado mi educación sensible ya desde la infancia. Por ello, el título hace una alusión doble, explícita e implícita: en primer lugar, refiriendo a la expresión técnica y conceptual con la que se designa a una colección de cuadros exhibidos a perpetuidad en un museo —a diferencia de una exposición temporal—; en segundo lugar, remitiendo a la misión del poeta, que debe “exponerse” constantemente con cada nueva creación, pues en ellas va inevitablemente dejando fragmentos de sí mismo. De ello depende su coherencia como autor y la sinceridad que le debe al público lector.
El volumen puede considerarse también como un gabinete de curiosidades plásticas, pertenecientes a todas las épocas y estilos, variada pero unitaria por el tratamiento poético dado. Me gusta pensar que las obras que pueden resultar menos familiares para quien lea el libro han podido ser imaginadas visualmente a través de su descripción. Después, si se busca el referente, se pondrá a prueba el poder sugestivo poético y, a la vez, la capacidad creativa de quien recorre los versos con la mirada. Habrá en un mismo cuadro tantos como ojos lo interpreten».












