mayo de 2026

En homenaje a Alida Valli, en ‘Senso’

LAS SOMBRAS EN UN MUNDO ARISTOCRÁTICO, SENSO

A veces la nostalgia nos inunda, nos hace volver atrás, en muchas películas parece que hemos sentido que la melancolía lo cubre todo, en el cine de Visconti, especialmente, late el deseo de volver atrás, a un tiempo fastuoso y elegante que ya no volverá jamás como podemos ver en Senso (1954).

Alida Valli nació el 31 de mayo de 1921 y murió en el 2006. Hoy la recuerdo con este estudio de una de sus películas más famosas, Senso.

Senso es un fresco histórico, según la particular visión política de Visconti, el cual sería un impresionante prólogo de «Il Gatopardo». Es un melodrama romántico, situado en la época del Risorgimiento, que refleja también el ocaso de una clase social: la aristocracia.

Italia entre 1797 y 1815 sufrió frecuentes cambios territoriales. Después del Congreso de Viena quedó totalmente dividida y con grandes impedimentos que dificultaban su unidad, como la ocupación del reino de Lombardía y Venecia, bajo soberanía austriaca; la de los Estados Pontificios bajo la soberanía papal o la de un grupo de estados independientes. El sentimiento nacionalista en Italia, antes de 1848 se limitaba a pequeños grupos pertenecientes a la aristocracia y a la clase media. En Italia existía un deseo creciente de un estado nacional liberal para toda Italia y recuperar la grandeza detentada en la antigüedad y en el Renacimiento. A finales de 1861 solamente Venecia y Lacio permanecían bajo el poder de Austria para completar la unidad de reino. Venecia se une en 1866 con la Paz de Viena como premio por la ayuda italiana a Prúsia en la Guerra austro-prusiana.

Basada en la novela de Camilo Boito, cuenta el drama pasional de una bella y madura condesa italiana, Livia Sepieri (Alida Valli), partidaria de Garibaldi, frustrada, prendada de un joven oficial austriaco, el teniente Franz Mahler (interpretado por un Farley Granger algo flojo como actor de carácter), y que por amor a él, traicionará a su esposo y a su patria durante la expulsión de los Austrias por Giuseppe Garibaldi.

Como vemos durante estos primeros minutos que transcurren en el interior del teatro, Visconti ya introduce de forma hábil los puntos clave de la trama: una compleja relación amorosa y un turbulento contexto sociopolítico. Es sólo una muestra de la brillante narrativa de la película, a la que sin duda contribuye la evocadora y melancólica voz en off de la protagonista. Esa voz que rememora con tristeza el pasado perdido, es la que nos conduce a la ensoñadora madrugada en la que se produce el segundo encuentro entre Livia y Franz; un personaje seductor y de pose byroniana ante el que los ridículos intentos de resistencia de la condesa nada podrán hacer. Sus paseos por las angostas y añejas calles de la noche veneciana, permanecen como inolvidables en la retina del espectador. Desde ese momento, Livia irá renunciando a su marido, a sus principios y a su patria como consecuencia de la febril pasión que siente por un hombre.

El film que recoge el inminente nacimiento del moderno Estado italiano, posee dos grandes secuencias de reconstitución histórica: la manifestación del movimiento clandestino de Venecia contra las tropas ocupantes de 1866, que se desarrolla durante la representación de Il Trovatore, y la retirada de las tropas italianas tras la ocupación de Verona por los austríacos, de la que la condesa es a la vez responsable, pues entrega el dinero de los patriotas a su amante. De ahí que el teniente Mahler, después de humillar a Livia, arrancándole simbólicamente el velo negro, afirme:

Livia pretende escapar al derrumbamiento de su mundo y con paso incierto huye del escenario de su humillación en una alucinante escena, en la que como si intentara escapar a la cámara, la condesa se arrastra como un reptil asustado por tenebrosos callejones.

Bajo esta apasionada historia de amor, Visconti relacionó el drama pasional con una situación histórica determinada. La desgraciada batalla que entablaron los ejércitos italianos debía constituir el centro del film, pero estos episodios fueron cortados por la censura, lo que ocasionó cierto desequilibrio en la historia, sin llegar, sin embargo, a desligar el trágico fin de los amantes del destino de la nación.

Como curiosidad, añadir que Senso tuvo serios problemas con los políticos italianos en cuanto a la línea política de los diálogos, ya que Luchino Visconti había dado bastante énfasis a los antagonismos entre los patriotas, dirigidos por Garibaldi y el Ejército. El discurso final de Mahler fue cortado y quemado su negativo.

De la mano de seis escritores entre los que se incluyen Tennesse Williams y Paul Bowles (El cielo protector), se creó Senso, tercera película de Visconti y la primera que rodó en color, donde conjuga el lenguaje operístico-teatral con el cinematográfico y consigue una ambientación, decorados y vestuarios de un gusto estético exquisito y la interpretación de la bella Alida Valli es espléndida, donde la barroca fotografía de Aldo Graziati y Robert Krasker y la música de Anton Bruckner junto al tercer acto de Il Trovatore, de Verdi, acompañan los momentos más dramáticos y álgidos de Senso.

La nostalgia de una época que no volverá está presente en esta bella película, una de las más elegantes y, sin duda alguna, precursora de “Il Gatopardo”, toda una obra de arte que merece la pena disfrutar.

Siempre nos quedará la belleza de Alida Valli y la mirada enamorada de Farley Granger, en esta inolvidable película de Visconti.

 

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