julio de 2026

‘Golpe a golpe’, contando la vida de Antonio Machado

En el teatro Infanta Isabel ha triunfado Golpe a Golpe, la versión de la vida de Antonio Machado que ha llevado a cabo Okapi Producciones, en una coordinación de José Velasco y Paco Gámez.

El reparto está muy bien, donde Ismael Serrano, conocido cantautor, se mete en la piel de Antonio, desde que es pequeño hasta el final de sus días. Alberto Berzal, Cristina de Inza, Laura Porras, Néstor Rubio y el músico Jacob Sureda, ponen la guinda a este repaso vital a uno de los grandes de nuestras letras.

Lo que más me ha gustado ha sido la diversidad de papeles de algunos actores, como el actor que interpreta a Manuel Machado, como se nos muestra en escena un recuerdo del encuentro de Antonio con Oscar Wilde en París o la figura de Valle-Inclán que ya presagia el esperpento de la sociedad española.

Ismael Serrano convence como Antonio Machado y canta con su voz grave los poemas del genial poeta sevillano, lo que nos emociona más. También resulta muy bello el momento que muere Leonor, que luego aparece en escena, como un recuerdo latente en la vida del poeta, hasta el final de sus días y cómo se burlaban de él por casarse con una chica tan joven, casi una niña.

La recuperación de la ilusión cuando conoce a Guiomar, mujer casada, y todo lo que va ocurriendo cronológicamente en escena, viene marcado por la música, las canciones que son los poemas que versionó Serrat y que pone voz Ismael Serrano.

También el encuentro con Lorca añade belleza a esta puesta en escena, donde todo se cuenta, no se encuadra en un momento vital, sino en el paisaje de una vida entera. Ismael Serrano termina la obra cantando el famoso poema: “Caminante, no hay camino / se hace camino al andar”, con el estribillo de “Golpe a golpe, verso a verso”. Todos le acompañan y ya nos sentimos inmersos en un drama de nuestra España, en un hombre que fue esencialmente bueno, que creyó en la República, pese a sus sombras, y que murió en Colliure, en el duro exilio, muriendo su madre días después. Su hermano Manuel, que estaba en Burgos, al final le dedicó una “Oda a Franco”, pero muchos pensamos que poco podía hacer ante tanta violencia y tanta crueldad de la infame guerra incivil que vivimos.

Muy recomendable esta inmersión en la vida de Antonio, con la presencia notable de Ismael, mucho más que un cantautor, un hombre envuelto en la poesía y en la belleza y tristeza de la vida. Una obra necesaria para recordar la grandeza de dos hermanos, separados por la ideología, y por la guerra, pero que se quisieron hasta el último aliento.

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