julio de 2026

El saber de San Juan de la Cruz

Fotografía de Consuelo de Arco

La gente se empeña en dar un sentido negativo a la noche. Aunque el poema “Noche oscura del alma” habla de la “noche dichosa”, dice que la noche es más amable que la alborada, dice que la luz secreta de la noche alumbra más que la luz del día.

La noche precisamente es la plenitud. Es que se callen los ruidos externos e internos y se escuche lo que no suele escucharse. Es que se calle todo y podamos escuchar. Es que de verdad conectemos, que captemos el silencio del mundo lleno de sonidos hondos y secretos. Es que se apague lo consciente y se encienda la consciente. Es que se calle la cabeza y hable todo el ser.

Como en la noche de cualquier día, cuando dejan de marearnos con rollos y podemos escuchar la casa y la vida. Cuando se acaban los ruidos y los discursos. Y empieza a hablar el mundo secreto.

La gente repite tópicos mecánicamente y no se entera de nada. Dicen que la noche significa males, problemas. Que significa crisis, algo que hay que superar. Con la mentalidad clasicista, la noche siempre es algo malo. Porque lo bueno son las fórmulas y los prejuicios del día. Y las normas y las separaciones del día.

Y ponen eso en los libros de texto y lo repiten los chavales sin enterarse de nada. Porque no leen el poema, porque solo tragan simplismos y fórmulas de la enseñanza convencional. Porque no leen nada por sí mismos ni escuchan nada por sí mismos. Tampoco la vida en general. Lo mismo que se dejan guiar en grupo en las visitas turísticas. La gente va en rebaño masificada y simplificada de acá para allá. Y también con los poetas y matan a los poetas. Y matan toda poesía.

San Juan de la Cruz habla de la “noche del sentido” para librarse de las distracciones y los ruidos sensoriales. Y de la “noche del espíritu” para librarse de los estorbos y los ruidos conceptuales. Para librarse de todo lo que estorba y escuchar de verdad. Y tocar de verdad profundamente. La noche entonces es la apertura, a atención completa y la plenitud. Es abrir la ventana del todo, es abrir el ser. Y es liberarse el ser.

Consuelo y yo siempre amamos la noche y sabemos lo que nos da la noche. Más allá de este mundo de fórmulas y de conceptos, de actuar para la galería y de normas sociales. Nos dijimos al principio de conocernos que amábamos la noche y por eso conectamos enseguida. Y también amamos los dos a San Juan de la Cruz.

Se reproducen tópicos y fórmulas sin fin. Que simplifican todo y falsean todo. En la enseñanza y en la vida. En las conversaciones, en los escritos.

Pero ya decía Amado Nervo que siempre nos queda la noche. Que es la libertad y el gozo. Y la verdad más profunda. Y el hablar lo que calla durante el día. Y es escuchar cuando te dejan escuchar. Y callan los discursos y las campañas electorales. Y los sermones del boticario y del párroco.

Amado Nervo, en la línea de San Juan de la Cruz, decía un montón de estorbos y simplismos que nos acogotan. Pero siempre terminaba ¿y qué? Siempre quedará la noche. Algo más verdadero y más hondo que siempre queda detrás.

Más os vale leer a San Juan de la Cruz sin filtros, sin simplezas. Leerlo de verdad a salas sin académicos ni miradas mecánicas.

Leer a San Juan de la Cruz en la noche sobre la noche. En la noche dichosa, que dice el santo tan claramente en su poema.

Lean el poema y dejen las zarandajas.

Los versos están ahí, solo hace falta leerlos:

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más clara que la luz del mediodía,
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía
en parte donde nadie parecía.

La noche en San Juan de la Cruz, como en Novalis o en Rilke, o en Amado Nervo, no tiene ninguna connotación negativa. La noche dichosa es el ámbito donde uno encuentra la plenitud. Es la condición para llegar a la plenitud. Es el espacio de limpieza y libertad, de silencio de apagamiento de todo lo accesorio, para llegar a lo esencial y lo pleno.

La noche para San Juan de la Cruz es un medio de conocimiento, un modo de acceso al saber.

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Escrito por

Archivo Entreletras

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