octubre de 2026

PALOMITAS DE MAÍZ / ‘Los amores oscuros’: Berenice publica la apasionante novela sobre Lorca

¡Mis queridos palomiteros!

Juan Ramírez de Lucas y Federico García Lorca vuelven en una edición que la editorial anuncia como íntegra y sin censura. Berenice, sello del Grupo Almuzara, publicó esta versión de Los amores oscuros el 29 de mayo de 2026, con 576 páginas. La primera entrega apareció en Temas de Hoy el 22 de mayo de 2012, de manera que el texto regresa catorce años después.

El pasado 30 de septiembre asistí en la Biblioteca del Ateneo de Madrid a la presentación de la nueva edición de Los amores oscuros, del novelista y poeta Manuel Francisco Reina, estudioso desde hace años de la figura y los últimos meses de Federico García Lorca. La obra se centra en la relación entre el poeta granadino y Juan Ramírez de Lucas, periodista, escritor y crítico de arte albaceteño. Junto a Reina participaron el exministro de Cultura, escritor y director general del Grupo Almuzara Manuel Pimentel y la periodista Beatriz Pérez-Aranda. Joaquín Pérez Azaústre, poeta, novelista y director del Área de Literatura del Ateneo, presentó el acto. La cita formaba parte además del Centenario de la Generación del 27 y se celebraba en un espacio ligado a la vida cultural de la capital que Federico conoció bien, cuando se cumplen noventa años de su asesinato.

Reina explicó después de la presentación que la Biblioteca estaba abarrotada de amigos y nuevos lectores. También recordó a varios asistentes, entre ellos miembros de las familias Ucelay, Rosales y Moreno-Castillo; los periodistas Amelia Castilla y Luis Magán; la escritora Ada del Moral; la dramaturga e investigadora Juana Escabias; el catedrático y crítico Francisco Gutiérrez Carbajo; y los escritores Marta Galatas, Alberto Luis Collantes, Olira Blesa y Pilar Rubines. Citó asimismo a Maribel Hernando y Elena Escobar, amigas durante cuatro décadas de Ramírez de Lucas. El autor tuvo además la amabilidad de mencionar a quien firma estas líneas y relacionarlo con la familia Panero.

Juan Ramírez de Lucas cuenta la historia

Los amores oscuros arranca con Juan Ramírez de Lucas a los 93 años, ingresado en un hospital madrileño. Desde allí relata a una médica su juventud, su llegada a Madrid y los años en los que conoció a Federico García Lorca. Reina entrega la primera persona al crítico albaceteño y articula desde esa voz una ficción apoyada en una investigación previa.

El relato retrocede hasta una familia numerosa, católica y conservadora de Albacete. El joven Juan quiere ser actor y viaja a Madrid, donde entra en contacto con el Club Teatral Anfistora, ligado a Pura Maortua de Ucelay. Ese ambiente lo acerca al autor de Romancero gitano y a buena parte de la vida teatral y literaria de aquellos años.

Por sus páginas aparecen Rafael de León, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Margarita Xirgu, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, María Teresa León o Lola Membrives. El argumento no queda limitado a los encuentros entre Federico y Juan. El autor aprovecha su vínculo para recorrer el Madrid cultural de los años treinta y el deterioro político que precedió a la Guerra Civil.

La parte decisiva llega en 1936. Juan, que todavía no había cumplido los veintiún años, necesitaba autorización paterna para abandonar España. Lorca tenía posibilidades de viajar a México, pero el muchacho regresó a Albacete para hablar con su padre. Este se opuso. Federico escribió a Juan desde Granada el 18 de julio de 1936. El País publicó aquella carta y otros materiales en mayo de 2012.

El episodio ya se trató con más detalle en esta misma sección en «Juan Ramírez de Lucas: el amor que pudo salvar a Lorca». Allí resultaba necesario distinguir los hechos acreditados de una hipótesis imposible de probar. Federico esperaba noticias de Juan y existía un proyecto de viaje. Afirmar que murió porque decidió esperarlo entra ya en el terreno de la interpretación.

Portada del ejemplar ‘Los amores oscuros’, de Manuel Francisco Reina, editado por Berenice, sello de Almuzara

Entre los documentos y la ficción

La misma cautela vale para Los amores oscuros. Manuel Francisco Reina trabaja con cartas, testimonios, recuerdos y bibliografía, pero desarrolla esos materiales mediante recursos propios de la ficción. El lector puede reconocer personajes y acontecimientos reales sin convertir cada escena en un episodio biográfico acreditado.

El poeta y crítico Santos Domínguez señaló esa mezcla cuando reseñó el título en septiembre de 2012. Lo situó entre la investigación y la reconstrucción literaria y destacó la decisión de entregar la voz a Ramírez de Lucas. Esa elección permite observar los acontecimientos desde la mirada del joven albaceteño y no desde una narración exterior.

La periodista y escritora Rosa Villacastín también valoró favorablemente la obra poco después de su aparición. Subrayó la manera de abordar la intimidad de Federico y Juan y el acercamiento a una parte de la vida del poeta que durante muchos años apenas había llegado al gran público.

No todos los estudiosos aceptan, sin embargo, el mismo grado de historicidad. El hispanista Andrew A. Anderson ha cuestionado en 2026 que algunas escenas creadas por Reina pasen después a artículos o estudios como si hubieran ocurrido exactamente así. Su advertencia es sencilla: una escena literaria puede apoyarse en hechos reales, pero no puede convertirse por sí sola en una prueba histórica.

La diferencia afecta especialmente a determinadas cronologías, encuentros y atribuciones literarias. Ramírez de Lucas ocupa un lugar probado en los últimos años de Federico, pero ese hecho no permite adjudicarle sin discusión todas las composiciones relacionadas con aquella etapa.

Juan Ramírez de Lucas salió a la luz en 2012

 También conviene ordenar las fechas. El nombre de Juan Ramírez de Lucas no ha aparecido ahora. Amelia Castilla y Luis Magán publicaron en El País el 10 de mayo de 2012 una amplia información sobre su vínculo con Federico, los dibujos, las cartas, un poema y los recuerdos que había guardado durante más de setenta años.

Al día siguiente, el periódico entrevistó a Manuel Francisco Reina a propósito de Los amores oscuros. La obra llegó a las librerías pocos días después. Publicación e investigación periodística pertenecen, por tanto, al mismo momento en el que la identidad del joven albaceteño dejó de ser un asunto conocido solo por especialistas y personas próximas.

Ese antecedente explica la observación que Reina hizo tras el acto del Ateneo. Recordó expresamente a Castilla y Magán y criticó que ahora se presente como descubrimiento reciente una información que él ya había llevado a la literatura en 2012 y que El País difundió entonces con abundante documentación.

La hemeroteca respalda esa parte de su reclamación. Otra cuestión distinta es cómo se valoren los materiales conocidos después. En julio de 2026, El País publicó información sobre los recuerdos escritos por Ramírez de Lucas años después de la muerte de Federico y sobre nuevas fuentes que amplían el conocimiento de ambos.

La versión íntegra de Los amores oscuros

La expresión «versión íntegra» no es solo una fórmula promocional. Según ha explicado Manuel Francisco Reina, el texto de 2012 apareció sin algunos materiales de Lorca porque no consiguió autorización para incluirlos. ElPlural recogió su testimonio sobre las dificultades que encontró entonces con los derechos y con fuentes relacionadas con ambas familias.

Berenice permite ahora incorporar parte de ese contenido y por eso presenta el volumen como una edición sin censura. En este punto conviene atribuir la explicación al propio autor, ya que es él quien ha relatado públicamente las conversaciones y negativas que asegura haber recibido.

El resultado combina historia sentimental, personajes reales, ambiente teatral y el clima político de aquellos años. No todas las escenas poseen el mismo valor documental, ni tienen por qué tenerlo. El libro debe medirse también por su capacidad para transformar ese material en relato.

Manuel Francisco Reina en una imagen de archivo

Un Lorca de carne y hueso

El mayor acierto de Los amores oscuros no está en reclamar para Juan Ramírez de Lucas un puesto determinado en la lista de amantes de Federico García Lorca. Tampoco en resolver discusiones que todavía ocupan a los especialistas. Reina resulta más convincente cuando abandona esa necesidad de probar y deja actuar al novelista.

Ahí funciona especialmente bien la elección de Juan como narrador. Mirar a Federico desde los ojos de un muchacho mucho más joven evita en buena parte al Lorca de estatua, aniversario y manual de literatura. Aparece un hombre que seduce, se impacienta, teme perder a quien quiere y hace planes que la Guerra Civil terminará por destruir.

Otra aproximación reciente a esa dimensión más personal del poeta, a través de sus cartas y de sus propios textos, se comentó en «La poesía de Lorca encuentra su ajuste perfecto en Poeta (perdido) en Nueva York».

La abundancia de personajes históricos aporta atractivo, aunque también presenta un riesgo evidente. El desfile de nombres célebres puede pesar cuando la documentación reclama demasiado espacio y la pareja protagonista queda relegada. En una obra de 576 páginas, la información solo merece quedarse cuando sirve al conflicto entre Juan y Federico, no cuando pretende acreditar cuánto se ha investigado.

Reina posee, sin embargo, una ventaja decisiva: conoce el periodo y sabe qué historia quiere contar. Cuando centra la mirada en los dos hombres, el relato encuentra su mejor tono. No necesita convertir cada encuentro en una revelación histórica. Le basta con hacer verosímil la diferencia de edad, el miedo del joven, la autoridad de su familia y la imposibilidad de vivir aquella relación con libertad.

Por eso Los amores oscuros merece la lectura. No porque ofrezca la última palabra sobre García Lorca, sino porque consigue algo más propio de una buena novela: que durante muchas páginas importe menos el mito que el hombre. Y, sobre todo, que Juan Ramírez de Lucas deje de aparecer como «el último amor de Lorca» para convertirse en un personaje con voz, deseo y vida propia.

COMPÁRTELO:

Escrito por